S.XX-GENERACIÓN DEL 27-VICENTE ALEIXANDRE

VICENTE ALEIXANDRE

English: Vicente Aleixandre, Nobel Prize in Li...
English: Vicente Aleixandre, Nobel Prize in Literature laureate (Photo credit: Wikipedia)

S.XX-GENERACIÓN DEL 27-VICENTE ALEIXANDRE:EXTRACTOS DEL PRÓLOGO A LA DESTRUCCIÓN O EL AMOR,1944

Al empezar esta confidencia literaria que me pide Entregas de poesía lo hago sin excesiva convicción: no creo demasiado en los buceamientos del poeta sobre su propia actividad, ni mucho menos en sus teorizaciones sobre la poesía. Sin que esto signifique que otorgue mayor fe a las teorizaciones de los demás sobre lo siempre inexplicable, ni a su vez, acaso tampoco a sus buceamientos en la obra del poeta, que por esencia no rinde nunca su último secreto, El misterio poético, pues, seguirá intacto.

(…)

English: Sigmund Freud's signature.
English: Sigmund Freud’s signature. (Photo credit: Wikipedia)

Yo hice mi primer libro, Ambito, si de vetas distintas, con una tónica no muy distante de lo tradicional. Esa línea de voz, en cierto modo tradicional, se prolongó todavía algunos meses. Pero de pronto una mutación radical. No he creído nunca en lo estrictamente onírico, en la escritura automática, en la abolición de la conciencia creadora. Pero he de confesar la profunda impresión que la lectura de un psicólogo (Freud) de incisiva influencia me produjo en 1928, y el cambio de raíz que en mi modesta obra se produjo. Mi segundo libro, Pasión de la tierra, de poemas en prosa, escrito en 1928-29 y publicado más tarde en Méjico en edición limitada, rompía aparentemente con la tradición y era la poesía en libertad, la poesía manando con hervor caliente del fondo entrañable del poeta, aquí instrumento de un fuego que habríamos de llamar telúrico.

(…)

Dreams of purity are always dangerous
Dreams of purity are always dangerous (Photo credit: aurelio.asiain)

S.XX-GENERACIÓN DEL 27-VICENTE ALEIXANDRE:PARA QUIÉN ESCRIBO,1962

 

¿Para quién escribo?, me preguntaba el cronista, el periodista

o simplemente el curioso.

No escribo para el señor de la estirada chaqueta, ni para su bigote
enfadado, ni siquiera para su alzado índice
admonitorio entre las tristes ondas de música.

Tampoco para el carruaje, ni para su ocultada señora
(entre vidrios, como un rayo frío, el brillo de los
impertinentes).

Escribo acaso para los que no me leen. Esa mujer que
corre por la calle como si fuera a abrir las puertas
a la aurora.

O ese viejo que se aduerme en el banco de esa plaza
chiquita, mientras el sol poniente con amor le toma,
le rodea y le deslíe suavemente en sus luces.

Para todos los que no me leen, los que no se cuidan de
mí, pero de mí se cuidan (aunque me ignoren).

Esa niña que al pasar me mira, compañera de mi
ventura, viviendo en el mundo.

Y esa vieja que sentada a su puerta ha visto vida,
paridora de muchas vidas, y manos cansadas.

Escribo para el enamorado; para el que pasó con su
angustia en los ojos; para el que le oyó; para el que
al pasar no miró; para el que finalmente cayó cuando
preguntó y no le oyeron.

Para todos escribo. Para los que no me leen sobre todo
escribo. Uno a uno, y la muchedumbre. Y para los
pechos y para las bocas y para los oídos donde, sin
oírme, está mi palabra.

IX, Berggasse 19, Vienna
IX, Berggasse 19, Vienna (Photo credit: Wikipedia)

II

Pero escribo también para el asesino. Para el que con
los ojos cerrados se arrojó sobre un pecho y comió
muerte y se alimentó, y se levantó enloquecido.

Para el que se irguió como torre de indignación, y se
desplomó sobre el mundo.

Y para las mujeres muertas y para los niños muertos,
y para los hombres agonizantes.

Y para el que sigilosamente abrió las llaves del gas y la
ciudad entera pereció, y amaneció un montón de cadáveres.

Y para la muchacha inocente, con su sonrisa, su corazón,
su tierna medalla, y por allí pasó un ejército de
depredadores.

Y para el ejército de depredadores, que en una galopada final fue a hundirse en las aguas.

Y para esas aguas, para el mar infinito.

Oh, no para el infinito. Para el finito mar, con su limitación
casi humana, como un pecho vivido.

(Un niño ahora entra, un niño se baña, y el mar, el
corazón del mar, está en ese pulso.)

Y para la mirada final, para la limitadísima Mirada Final,
en cuyo seno alguien duerme.

Todos duermen. El asesino y el injusticiado, el regulador
y el naciente, el finado y el húmedo, el seco
de voluntad y el híspido como torre.

Para el amenazador y el amenazado, para el bueno y el
triste, para la voz sin materia
y para toda la materia del mundo.

Para tí, hombre sin deificación que, sin quererlas mirar,
estás leyendo estas letras.

Para tí y todo lo que en ti vive,
yo estoy escribiendo.
De En un vasto dominio (1958-1962)

En Lo mejor de Vicente Aleixandre (selección de Pere Gimferrer), Seix Barral, Barcelona, 1989.

So many things appear at twilight
So many things appear at twilight (Photo credit: aurelio.asiain)

 

S.XX-GENERACIÓN DEL 27-VICENTE ALEIXANDRE:EL POETA,1943

Para ti, que conoces cómo la piedra canta,

y cuya delicada pupila sabe ya del peso de una montaña sobre un ojo dulce,
y cómo el resonante clamor de los bosques se aduerme suave un día en nuestras venas;

para ti, poeta, que sentiste en tu aliento
la embestida brutal de las aves celestes,
y en cuyas palabras tan pronto vuelan las poderosas alas de las águilas
como se ve brillar el lomo de los calientes peces sin sonido:

oye este libro que a tus manos envío
con ademán de selva,
pero donde de repente una gota fresquísima de rocío brilla sobre una rosa,
o se ve batir el deseo del mundo,
la tristeza que como párpado doloroso
cierra el poniente y oculta el sol como una lágrima oscurecida,
mientras la inmensa frente fatigada
siente un beso sin luz, un beso largo,
una palabras mudas que habla el mundo finando.

Sí, poeta: el amor y el dolor son tu reino.
Carne mortal la tuya, que, arrebatada por el espíritu,
arde en la noche o se eleva en el mediodía poderoso,
inmensa lengua profética que lamiendo los cielos
ilumina palabras que dan muerte a los hombres.

La juventud de tu corazón no es una playa
donde la mar embiste con sus espumas rotas,
dientes de amor que mordiendo los bordes de la tierra,
braman dulce a los seres.

No es ese rayo velador que súbitamente te amenaza,
iluminando un instante tu frente desnuda,
para hundirse en tus ojos e incendiarte, abrasando
los espacios con tu vida que de amor se consume.

No. Esa luz que en el mundo
no es ceniza última,
luz que nunca se abate como polvo en los labios,
eres tú, poeta, cuya mano y no luna
yo vi en los cielos una noche brillando.

Un pecho robusto que reposa atravesado por el mar
respira como la inmensa marea celeste,
y abre sus brazos yacentes y toca, acaricia
los extremos límites de la tierra.

¿Entonces?
Sí, poeta; arroja este libro que pretende encerrar en sus páginas un destello del sol,
y mira a la luz cara a cara, apoyada la cabeza en la roca,
mientras tus pies remotísimos sienten el beso postrero del poniente
y tus manos alzadas tocan dulce la luna,
y tu cabellera colgante deja estela en los astros.

De Sombra del paraíso (1939-1943)
En Lo mejor de Vicente Aleixandre (selección de Pere Gimferrer), Seix Barral, Barcelona, 1989.

English: Dream work according Sigmund Freud Fr...
English: Dream work according Sigmund Freud Français : Travail du rêve selon Sigmund Freud (Photo credit: Wikipedia)

 

 

Calle Velintonia número 3: casa de Vicente Ale...
Calle Velintonia número 3: casa de Vicente Aleixandre (Photo credit: M. Martin Vicente)

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s