GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER (ESPAÑA,1836-1870) “POESÍA Y PINTURA”

Gustavo Adolfo Domínguez Bastida– (España ,1836-1870)

VIDEO RIMAS  GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

8cc898eb7ebb6a1ddbf03ef701d156cf

6efa6e19f2f5ba03eaa88658a2793995

Poeta español. Es una de las figuras más importantes del romanticismo y sus Rimas supusieron el punto de partida de la poesía moderna española. Nació en Sevilla, hijo de un pintor y hermano de otro, Valeriano. También él mismo practicó la pintura, pero, después de quedarse huérfano y trasladarse a Madrid, en 1854, la abandonó para dedicarse exclusivamente a la literatura. No logró tener éxito y vivió en la pobreza, colaborando en periódicos de poca categoría. Posteriormente escribió en otros más importantes, donde publicó crónicas sociales, algunas de sus Leyendas y los ensayos costumbristas Cartas desde mi celda. Obtuvo un cargo muy bien pagado, en 1864, de censor oficial de novelas. Hacia 1867 escribió sus famosas Rimas y las preparaba para su publicación, pero con la Revolución de 1868 se perdió el manuscrito y el poeta tuvo que preparar otro, en parte de memoria. Su matrimonio, con la hija de un médico, le dio tres hijos, pero se deshizo en 1868. Bécquer, que desde 1858 estaba aquejado de una grave enfermedad, probablemente tuberculosa o venérea, se trasladó a Toledo, a casa de su hermano Valeriano. Este murió en septiembre de 1870 y el poeta el 22 de diciembre, a los treinta y cuatro años.

8e500a9f0d3968a38d0b6afb2c464cf8

Las Rimas, una colección de setenta y seis poesías, publicadas al año siguiente con el título inicial de El libro de los gorriones, poseen una cualidad esencialmente musical y una aparente sencillez que contrasta con la sonoridad un tanto hueca del estilo de sus predecesores. Formalmente son poemas breves en versos asonantes, donde el mundo aparece como un conjunto confuso de formas invisibles y átomos silenciosos cargados de posibilidades armónicas que se materializan en visión o sonido gracias a la acción del poeta que une las formas con las ideas. Se refieren a la emoción de lo vivido, al recuerdo, a experiencias convertidas en sentimientos. También aparece el amor, el desengaño, el deseo de evasión, la desesperanza y la muerte. Su pureza y humildad, junto con su engañosa sencillez, suponen la -culminación de la poesía del sentimiento y de la fantasía-, en palabras de Jorge Guillén, y como dijo Luis Cernuda: -Desempeñan en nuestra poesía moderna, un papel equivalente al de Garcilaso en nuestra poesía clásica: el de crear una nueva tradición que llega a sus descendientes.-

328e81d7f3431875cca2c807b0c96f1e

873adfcf9ccfe91adc6b9b7f0c391698

Un acento poético semejante y una calidad artística nada inferior, tienen las Leyendas, título con el que se agrupan todas las narraciones en prosa de Bécquer. Se publicaron originalmente en periódicos, entre 1861 y 1863, por lo que se supone que su composición fue anterior a la mayor parte de las Rimas. Son veintidós y están escritas con un estilo vaporoso, delicado y rítmico, donde abundan las descripciones, las imágenes y las sensaciones. Revelan un aspecto importante del romanticismo literario de su autor al mostrar un interés artístico y arqueológico por la edad media, con sus templos y claustros románicos o góticos, campos sombríos y calles tenebrosas, palacios y castillos. Predomina en ellas un espíritu donde se impone lo misterioso, lo sobrenatural y mágico con historias de raíz popular en muchas ocasiones, en las que la búsqueda de lo inalcanzable suele ser su argumento central. Bécquer también escribió teatro, adaptó obras dramáticas ligeras francesas e italianas. Colaboró en una gran obra editorial, Historias de los templos de España, de la que sólo apareció un volumen, en 1864. Y en sus Cartas literarias a una mujer, de 1860-61, expone sus puntos de vista con respecto a su poesía, que para él es -estética del sentimiento.- Las Rimas y las Leyendas de Bécquer continúan editándose con regularidad y, aún hoy en día, constituyen uno de los puntos de referencia capitales de la literatura moderna española.

4915b749004b72ca65a9de479a40be7d

becquer2

FUENTE: http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1452

TEXTOS

La cueva de la mora (fragmento)

“ Frente al establecimiento de baños de Fitero, y sobre unas rocas cortadas a pico, a cuyos pies corre el río Alhama, se ven todavía los restos abandonados de un castillo árabe, célebre en los fastos gloriosos de la reconquista por haber sido teatro de grandes y memorables hazañas, así por parte de los que lo defendieron como de los que valerosamente clavaron sobre sus almenas el estandarte de la cruz. De los muros no quedan más que algunos ruinosos vestigios; las piedras de la atalaya han caído unas sobre otras al foso y lo han cegado por completo; en el patio de armas crecen zarzales y matas de jaramago; por todas partes adonde se vuelven los ojos no se ven más que arcos rotos, sillares oscuros y carcomidos; aquí un lienzo de barbacana, entre cuyas hendiduras nace la yedra; allí un torreón que aún se tiene en pie como por milagro; más allá los postes de argamasa con las anillas de hierro que sostenían el puente colgante. 

62679437824ad6d588a68a5b003630cf

0dcfa55eea93d103d538b1bd7bc5f436

Leyendas (fragmento)

“ -Tenéis la color quebrada; andáis mustio y sombrío. ¿Qué os sucede? Desde aquel día, que yo siempre tendré por funesto, en que llegasteis a la fuente de los Alamos en pos de la res herida, diríase que una mala bruja os ha encanijado con sus hechizos. Todas las mañanas tomáis la ballesta para enderezaros en solitario a la espesura y permanecer en ella hasta que el sol se esconde. Y cuando la noche oscurece y volvéis pálido y fatigado al castillo, en balde busco en la bandolera los despojos de la caza. ¿Qué os ocupa tan largas horas, lejos de los que más os quieren?
Mientras Iñigo hablaba, Fernando, absorto en sus ideas, sacaba maquinalmente astillas de su escaño de ébano con el cuchillo del monte.
Después de un largo silencio, el joven exclamó, como si no hubiera escuchado una palabra de su servidor: -Iñigo, tú, que eres viejo; tú, que conoces todas las guaridas del Moncayo, dime ¿has encontrado por acaso una mujer que vive entre sus rocas?
-¡Una mujer! -exclamó el montero con asombro.
-Sí -dijo el joven-; es una cosa extraña lo que me sucede, muy extraña… Creí poder aguantar ese secreto eternamente, pero no es ya posible. Voy, pues, a revelártelo… Tú me ayudarás a devanecer el misterio que envuelve a esa criatura que, al parecer, sólo para mí existe, pues nadie puede darme razón de ella… Desde el día en que llegué a la fuente de los Álamos y, atravesando sus aguas, recobré el ciervo que vuestra superstición hubiera dejado huir, se me llenó mi alma del deseo de la soledad. Tú no conoces el sitio. Mira: la fuente brota escondida en el seno de una peña y cae resbalando gota a gota por entre las verdes y flotantes hojas de las plantas que crecen entre los céspedes, y, susurrando, se alejan por entre las arenas, y forman un cauce, y luchan con los obstáculos que se oponen a su camino, y saltan, y huyen, y corren, unas veces con risas, otras con suspiros, hasta caer en un lago. En el lago caen con un rumor indescriptible. Lamentos, palabras, nombres, cantares, yo no sé lo que he oído en aquel rumor cuando me he sentado solo y febril sobre el peñasco, a cuyos pies saltan las aguas de la fuente misteriosa para estancarse en una balsa profunda, cuya inmóvil superficie apenas riza el viento de la tarde. Todo allí es grande. 

a14cae83169afc58313c331061c47a7d

becquer1

Olas gigantes, que os rompéis bramando, de Rimas

“ Olas gigantes, que os rompéis bramando,
en las playas desiertas y remotas:
envuelto entre las sábanas de espumas,
¡llevadme con vosotras!

Ráfagas de huracán, que arrebatáis
del alto bosque las marchitas hojas:
arrastrado en el ciego torbellino,
¡llevadme con vosotras!

Nubes de tempestad, que rompe el rayo,
y en fuego ornáis las desprendidas orlas :
arrebatado entre la niebla oscura,
¡llevadme con vosotras!

Llevadme, por piedad, a donde el vértigo
con la razón me arranque la memoria…
¡Por piedad!… ¡Tengo miedo de quedarme
con mi dolor a solas! ”

ae8caddaa9559a525d9bc33d0cee92aa

b4000bff6267588e9feb3b0cad27b3d1

RELATED ARTICLES

FEDERICO GARCÍA LORCA (ESPAÑA,1898-1936)

5eac46f14791c7d74c5d712bbce782cc

 FEDERICO GARCÍA LORCA : UN DIAMANTE “LIMPIO EN LA POESÍA”

Poeta y dramaturgo español; es el escritor de esta nacionalidad más famoso del siglo XX y uno de sus artistas supremos. Su asesinato durante los primeros días de la Guerra Civil española hizo de él una víctima especialmente notable del franquismo, lo que contribuyó a que se conociera su obra. Sin embargo, sesenta años después del crimen, su valoración y su prestigio universal permanenecen inalterados. Nació en Fuente Vaqueros (Granada), en el seno de una familia de posición económica desahogada. Estudió bachillerato y música en su ciudad natal y, entre 1919 y 1928, vivió en la Residencia de Estudiantes, de Madrid, un centro importante de intercambios culturales donde se hizo amigo del pintor Salvador Dalí, el cineasta Luis Buñuel y el también poeta Rafael Alberti, entre otros, a quienes cautivó con sus múltiples talentos. Viajó a Nueva York y Cuba en 1929-30. Volvió a España y escribió obras teatrales que le hicieron muy famoso. Fue director del teatro universitario La Barraca, conferenciante, compositor de canciones y tuvo mucho éxito en Argentina y Uruguay, países a los que viajó en 1933-34.

92d5382f9033612f785cff2ac0724fa2

 

99ec555e5659587764eb4080a7fd8efe

Sus primeros poemas quedaron recogidos en Libro de poemas, de 1921, una antología que tiene grandes logros. En 1922 organizó con el compositor Manuel de Falla, el primer festival de cante jondo, y ese mismo año escribió precisamente el Poema del cante jondo, aunque no lo publicaría hasta 1931. El Primer romancero gitano, de 1928, es un ejemplo genial de poesía compuesta a partir de materiales populares, y ofrece una Andalucía de carácter mítico por medio de unas metáforas deslumbrantes y unos símbolos como la luna, los colores, los caballos, el agua, o los peces, destinados a transmitir sensaciones donde el amor y la muerte destacan con fuerza. Tras los Poemas en prosa, escribió en Nueva York un gran ciclo profético y metafísico en el que el autor apuesta por los oprimidos, sin dejar de sacar a relucir sus obsesiones íntimas. El ciclo iba a constar de dos libros, Poeta en Nueva York, escrito entre 1929 y 1930, pero que no se publicó hasta 1940, y Tierra y Luna, del que algunos poemas fueron incluidos en Diván del Tamarit, concluido en 1934, aunque también se publicó póstumamente. Calificados muchas veces de surrealistas, los poemas de esa obra clave de García Lorca que es Poeta en Nueva York, expresan el horror ante la falta de raíces naturales, la ausencia de una mitología unificadora o de un sueño colectivo que den sentido a una sociedad impersonal, violenta y desgarrada. Por su parte, los incompletos Sonetos del amor oscuro, escritos durante una temporada en Nueva Inglaterra (Estados Unidos), expresan una desesperación más personal y constituyen unas muestras admirables de erotismo, que sólo recientemente han sido dadas a conocer. Otro importante poema de Lorca, dentro de la línea del neopopulismo, es el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, de 1935, una elegía compuesta al morir ese torero intelectual, amigo de muchos de los poetas de la generación de Lorca. Mientras que los Seis poemas galegos, del mismo año, consiguen trascender las referencias populares evidentes.

9882a6e00d2e15238b83c170df087343

El teatro de Lorca es, junto al de Valle-Inclán, el más importante escrito en castellano durante el siglo XX. Se trata de un teatro de una gama muy variada con símbolos o personajes fantásticos como la muerte y la Luna, lírico, en ocasiones, con un sentido profundo de las fuerzas de la naturaleza y de la vida. Entre sus farsas, escritas de 1921 a 1928, destacan Tragicomedia de don Cristóbal y Retablillo de don Cristóbal, piezas de guiñol, y sobre todo La zapatera prodigiosa, una obra de ambiente andaluz que enfrenta realidad e imaginación. También pertenece a la categoría de farsa Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín. De 1930 y 1931 son los dramas calificados como -irrepresentables-, El público y Así que pasen cinco años, obras complejas con influencia del psicoanálisis, que ponen en escena el mismo hecho teatral, la revolución y la homosexualidad, a partir de un complejo sistema de correspondencias. Dos tragedias rurales son Bodas de sangre, de 1933, y Yerma, de 1934, donde se aúnan mitología, mundos poéticos y realidad. En Doña Rosita la soltera, de 1935, aborda el problema de la solterona española, algo que también aparece en La casa de Bernarda Alba, concluida en junio de 1936, y que la crítica suele considerar la obra fundamental de Lorca. Al comienzo de su carrera también había escrito dos dramas modernistas, El maleficio de la mariposa (1920) y Mariana Pineda (1927). El mundo de García Lorca supone una capacidad creativa, poder de síntesis y facultad natural para captar, expresar y combinar la mayor suma de resonancias poéticas, sin esfuerzo aparente, y llegar a la perfección, no como resultado de una técnica conseguida con esfuerzo, sino casi de golpe. La variedad de formas y tonalidad resulta deslumbrante, con el amor, presentado en un sentido cósmico y pansexualista, la esterilidad, la infancia y la muerte como motivos fundamentales. Sus posiciones antifascistas y su fama le convirtieron en una víctima fatal de la Guerra Civil, en Granada, donde le fusilaron.

66780abe2240966da3f068263da7fe63

http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1953

 

 

b4fa9274cc1f9b829ae85ef1ec2a44e7

8185dc9c4276f8c038c1e84718469e3c

Texto de la semana
Federico García Lorca
(España, 1898-1936)
Cuerpo presente, de Llanto por Ignacio Sánchez Mejías
” La piedra es una frente donde los sueños gimen
sin tener agua curva ni cipreses helados.
La piedra es una espalda para llevar al tiempo
con árboles de lágrimas y cintas y planetas.

Yo he visto lluvias grises correr hacia las olas
levantando sus tiernos brazos acribillados,
para no ser cazadas por la piedra tendida
que desata sus miembros sin empapar la sangre.

Porque la piedra coge simientes y nublados,
esqueletos de alondras y lobos de penumbra;
pero no da sonidos, ni cristales, ni fuego,
sino plazas y plazas y otras plazas sin muros.

Ya está sobre la piedra Ignacio el bien nacido.
Ya se acabó; ¿qué pasa? Contemplad su figura:
la muerte le ha cubierto de pálidos azufres
y le ha puesto cabeza de oscuro minotauro.

Ya se acabó. La lluvia penetra por su boca.
El aire como loco deja su pecho hundido,
y el Amor, empapado con lágrimas de nieve
se calienta en la cumbre de las ganaderías.

¿Qué dicen? Un silencio con hedores reposa.
Estamos con un cuerpo presente que se esfuma,
con una forma clara que tuvo ruiseñores
y la vemos llenarse de agujeros sin fondo.

¿Quién arruga el sudario? ¡No es verdad lo que dice!
Aquí no canta nadie, ni llora en el rincón,
ni pica las espuelas, ni espanta la serpiente:
aquí no quiero más que los ojos redondos
para ver ese cuerpo sin posible descanso.

Yo quiero ver aquí los hombres de voz dura.
Los que doman caballos y dominan los ríos;
los hombres que les suena el esqueleto y cantan
con una boca llena de sol y pedernales.

Aquí quiero yo verlos. Delante de la piedra.
Delante de este cuerpo con las riendas quebradas.
Yo quiero que me enseñen dónde está la salida
para este capitán atado por la muerte.

Yo quiero que me enseñen un llanto como un río
que tenga dulces nieblas y profundas orillas,
para llevar el cuerpo de Ignacio y que se pierda
sin escuchar el doble resuello de los toros.

Que se pierda en la plaza redonda de la luna
que finge cuando niña doliente res inmóvil;
que se pierda en la noche sin canto de los peces
y en la maleza blanca del humo congelado.

No quiero que le tapen la cara con pañuelos
para que se acostumbre con la muerte que lleva.
Vete, Ignacio: No sientas el caliente bramido.
Duerme, vuela, reposa: ¡También se muere el mar! “

0778aa984f9fd62f00a15d1cc2236fc1

La casa de Bernarda Alba (fragmento)

“ No me toques!, no quieras ablandar mis ojos… aunque quisiera verte como hermana, no te miro ya más que como mujer.
Todo el pueblo contra mi, quemándome con sus dedos de lumbre. Y me pondré la corona de espinas que llevan las que son queridas de algún hombre casado. 

lorca

 

lorca1

 

lorca2

 

lorca3

 

lorca9

New York (Oficina y denuncia), de Un poeta en Nueva York

“ Debajo de las multiplicaciones
hay una gota de sangre de pato;
debajo de las divisiones
hay una gota de sangre de marinero;
debajo de las sumas, un río de sangre tierna.
Un río que viene cantando
por los dormitorios de los arrabales,
y es plata, cemento o brisa
en el alba mentida de New York.
Existen las montañas. Lo sé.
Y los anteojos para la sabiduría.
Lo sé. Pero yo no he venido a ver el cielo.
Yo he venido para ver la turbia sangre.
La sangre que lleva las máquinas a las cataratas
y el espíritu a la lengua de la cobra.
Todos los días se matan em New York
cuatro millones de patos,
cinco millones de cerdos,
dos mil palomas para el gusto de los agonizantes,
un millón de vacas,
un millón de corderos
y dos millones de gallos,
que dejan los cielos hechos añicos.
Más vale sollozar afilando la navaja
o asesinar a los perros
en las alucinantes cacerías,
que resistir en la madrugada
los interminables trenes de leche,
los interminables trenes de sangre
y los trenes de rosas maniatadas
por los comerciantes de perfumes.
Los patos y las palomas,
y los cerdos y los corderos
ponen sus gotas de sangre
debajo de las multiplicaciones,
y los terribles alaridos de las vacas estrujadas
llenan de dolor el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.
Yo denuncio a toda la gente
que ignora la otra mitad,
la mitad irredimible
que levanta sus montes de cemento
donde laten los corazones
de los animalitos que se olvidan
y donde caeremos todos
en la ultima fiesta de los taladros.
Os escupo en la cara.
La otra mitad me escucha
devorando, orinando, volando, en su pureza
como los niños de las porterías
que llevan frágiles palitos
a los huecos donde se oxidan
las antenas de los insectos.
No es el infierno, es la calle.
Nos es la muerte, es la tienda de frutas.
Hay un mundo de ríos quebrados
y distancia inacesibles
en la patita de ese gato
quebrada por el automóvil,
y yo oigo el canto de la lombriz
en el corazón de muchas niñas.
Oxido, fermento, tierra estremecida.
Tierra tú mismo que nadas
por los números de la oficina.
Qué voy a hacer? Ordenar los paisajes?
Ordenar los amores que luego son fotografías,
que luego son pedazos de madera
y bocanadas de sangre?
San Ignacio de Loyola
asesinó un pequeño conejo
y todavía sus labios gimen
por las torres de las iglesias.
No, no, no, no; yo denuncio.
Yo denuncio la conjura
de estas desiertas oficinas
que no radían las agonías,
que borran los programas de la selva,
e me ofrezco a ser comido
por las vacas estrujadas
cuando sus gritos llenan el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite. 

d8d14c941a68f2b8d1ffedec2af0d96f

RELATED ARTICLES

JORGE MANRIQUE.ESPAÑA 1440-1479

JORGE MANRIQUE

 las-coplas-de-manrique

Jorge Manrique (Paredes de NavaPalencia o Segura de la SierraJaén, ¿1440? – Santa María del Campo RusCuenca24 de abril de 1479)2 fue un poeta español del Prerrenacimiento, sobrino del también poeta Gómez Manrique. Es autor de las Coplas a la muerte de su padre, uno de los clásicos de la literatura española de todos los tiempos.

Su obra poética no es extensa, apenas unas 40 composiciones. Se suele clasificar en tres grupos: amoroso, burlesco y doctrinal. Son, en general, obras satíricas y amorosas convencionales dentro de los cánones de la poesía cancioneril de la época, todavía bajo influencia provenzal, con un tono de galantería erótica velada por medio de finas alegorías.

9777166c7381ee006f6fb786b1bd0b98

Sin embargo, entre toda ella, destacan de forma señera por unir tradición y originalidad las Coplas por la muerte de su padre. En ellas Jorge Manrique hace el elogio fúnebre o planto de su padre, Don Rodrigo Manrique, mostrándolo como un modelo de heroísmo, de virtudes y de serenidad ante la muerte. El poema es uno de los clásicos de la literatura española de todos los tiempos y ha pasado al canon de la literatura universal. Lope de Vega llegó a decir de ella que «merecía estar escrita en letras de oro». En ella se progresa en el tema de la muerte desde lo general y abstracto hasta lo más concreto y humano, la muerte del padre del autor. Esboza Manrique la existencia de tres vidas: la humana y mortal, la de la fama, que es más larga, y la eterna, que no tiene fin. El propio poeta se salva y salva a su padre mediante la vida de la fama que le otorgan no sólo sus virtudes como caballero y guerrero cristiano, sino mediante la palabra poética; tal como concluye el poema:

Dejónos harto consuelo / su memoria.

1f3d02890bda63148a2bdbed5c66fa00

c619732a12b5aa3a670f78e8ca06648d

FUENTE : http://www.amediavoz.com

A una dama muy hermosa

Gentil dama muy hermosa,
en quien tanta gracia cabe,
quien os hizo que os alabe,
que mi lengua ya ni osa
ni lo sabe.
Y pues nombre de hermosa
os puso como joyel,
¿quién osará sino Aquél
cuya mano poderosa
hizo a vos cual hizo a Él?

Compara que la rica febrería
quien la haze es quien la’smalta,
pues hermosura tan alta,
que la loe quien la cría
tan sin falta.
Y si alguno acá quisiere
pensar que quiere loaros,
vaya a veros, y si os viere,
cuando acabe de miraros
no sabrá sino adoraros.

Porque aunque haga la cara
en perfectión el pintor,
siempre tiene algún temor
que la hiziera, si mirara,
muy mejor.
Mas quién a vos os crió
no tiene temor d’aquesto,
porque en todo vuestro gesto
las figuras qu’Él pintó
gran gentileza les dio.

Fin Assí que hallo que Dios
y su Madre gloriosa
no criaron tan preciosa
hermosura como vos,
ni tan hermosa.
Y pues tanta perfectión
os dieron sin diferencia,
a vuestra gran excelencia
escrivo por conclusión:
«Dios haga vuestra canción.»

490c7b68a8e1a46784f5b6e020ba409c

Canción

Con dolorido cuidado,
desgrado, pena y dolor,
parto yo, triste amador
d’amores desamparado,
d’amores, que no d’amor.

Y el corazón enemigo
de lo que mi vida quiere,
ni halla vida, ni muere,
ni queda, ni va conmigo:
sin ventura, desdichado,
sin consuelo, sin favor,
parto yo triste amador,
d’amores desamparado,
d’amores, que no d’amor.

1058e871fd853a45446ba2bc8ca64262

Canciones

No tardes, Muerte, que muero;
ven, porque viva contigo;
quiéreme, pues que te quiero,
que con tu venida espero
no tener guerra conmigo.

Remedio de alegre vida
no lo hay por ningún medio,
porque mi grave herida
es de tal parte venida
qu’eres tú sola remedio.

Ven aquí, pues, ya que muero;
búscame, pues que te sigo;
quiéreme, pues que te quiero,
e con tu venida espero
no tener vida conmigo.

4fe983d04ccd78c9fedbd322554765b8

Coplas a la muerte de su padre

      Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el plazer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parescer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

Y pues vemos lo presente
cómo en un punto se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera,
más que duró lo que vio
porque todo ha de pasar
por tal manera.

Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros, medianos
y más chicos,
allegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.

3df67b57dc6a7d0e60ef4c9071ac7d44

Invocación

Dexo las invocaciones
de los famosos poetas
y oradores;
no curo de sus ficciones,
que traen yerbas secretas
sus sabores;
A Aquél sólo me encomiendo,
Aquél sólo invoco yo
de verdad,
que en este mundo viviendo
el mundo no conosció
su deidad.

Este mundo es el camino
para el otro, que es morada
sin pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nascemos,
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenescemos;
así que, cuando morimos
descansamos.

Este mundo bueno fue
si bien usáramos dél
como debemos,
porque, según nuestra fe,
es para ganar aquél
que atendemos.
Y aun el hijo de Dios,
para sobirnos al cielo
descendió
a nascer acá entre nos,
y a vivir en este suelo
do murió.

Ved de cuán poco valor
son las cosas tras que andamos
y corremos,
que, en este mundo traidor,
aun primero que muramos
las perdamos:
dellas deshaze la edad,
dellas casos desastrados
que acaescen,
dellas, por su calidad,
en los más altos estados
desfallescen.

Dezidme, la hermosura,
la gentil frescura y tez
de la cara,
la color y la blancura,
cuando viene la vejez,
¿cuál se para?
Las mañas y ligereza
y la fuerça corporal
de juventud,
todo se torna graveza
cuando llega al arrabal
de senectud.

Pues la sangre de los godos,
y el linaje y la nobleza
tan crescida,
¡por cuántas vías y modos
se pierde su gran alteza
en esta vida!
Unos, por poco valer,
¡por cuán bajos y abatidos
que los tienen!
otros que, por no tener,
con oficios no debidos
se mantienen.

Los estados y riqueza
que nos dexan a deshora,
¿quién lo duda?
No les pidamos firmeza,
pues son de una señora
que se muda;
que bienes son de Fortuna
que revuelve con su rueda
presurosa,
la cual no puede ser una
ni estar estable ni queda
en una cosa.

Pero digo que acompañen
y lleguen hasta la huesa
con su dueño:
por eso no nos engañen,
pues se va la vida apriesa
como sueño.
Y los deleites de acá
son, en que nos deleitamos,
temporales,
y los tormentos de allá,
que por ellos esperamos,
eternales.

Los plazeres y dulzores
de esta vida trabajada
que tenemos,
¿qué son sino corredores,
y la muerte, la celada
en que caemos?
No mirando a nuestro daño,
corremos a rienda suelta
sin parar;
desque vemos el engaño
y queremos dar la vuelta,
no hay lugar…(SIGUE)…

52b6dbb888109c6ecb5c62b1bf634f58

RELATED ARTICLES
Español: Cúpula deprimida de la iglesia del Co...Español: Cúpula deprimida de la iglesia del Convento de Santa Brígida, Paredes de Nava, Palencia, Castilla y León, España (Photo credit: Wikipedia)

MIGUEL HERNÁNDEZ,EL POETA DE ORIHUELA

MIGUEL HERNÁNDEZ

retrato_buero_firma

Poeta español nacido en Orihuela, Alicante, en 1910.
Hijo de campesinos, desempeñó entre otros oficios, el de pastor de cabras. Guiado por su amigo Ramón Sijé,
se inició en la poesía desde los veinte años; publicó su primer libro «Perito en lunas» en 1933 y posteriormente,
los sonetos agrupados en «El rayo que no cesa», marcaron la experiencia amorosa del poeta.
Durante la guerra civil militó muy activamente en el bando republicano como Comisario de Cultura, siendo encarcelado
y condenado a muerte al terminar el conflicto. Antes de morir, enfermo y detenido, publicó su última obra, «Cancionero
y romancero de ausencias».
Falleció en 1942.

miguel-hernandez-en-el-frente-durante-la-guerra-civil

MiguelHernandez_hermanos

S.XX-GENERACIÓN DEL 27-MIGUEL HERNÁNDEZ:LLAMO A LOS POETAS,1939

Entre todos vosotros, con Vicente Aleixandre
y con Pablo Neruda tomo silla en la tierra:
tal vez porque he sentido su corazón cercano
cerca de mí, casi rozando el mío.

Con ellos me he sentido más arraigado y hondo,
y además menos solo. Ya vosotros sabéis
los solo que yo voy, por qué voy yo tan solo.
Andando voy, tan solos yo y mi sombra.

Alberti, Altolaguirre, Cernuda, Prados, Garfias,
Machado, Juan Ramón, León Felipe, Aparicio,
Oliver, Plaja, hablemos de aquello a que aspiramos:
por lo que enloquecemos lentamente.

Hablemos del trabajo, del amor sobre todo,
donde la telaraña y el alacrán nos habitan.
Hoy quiero abandonarme tratando con vosotros
de la buena semilla de la tierra.

Dejemos el museo, la biblioteca, el aula
sin emoción, sin tierra, glacial, para otro tiempo.
Yo sé que en esos sitios tiritará mañana
mi corazón helado en varios tomos.

Quitémonos el pavo real y suficiente,
la palabra con toga, la pantera de acechos.
Vamos a hablar del día, de la emoción del día.
Abandonemos la solemnidad.

Así: sin esa barba postiza, ni esa cita
que la insolencia pone bajo nuestra nariz,
hablaremos unidos, comprendidos, sentados,
de las cosas del mundo frente al hombre.
Así descenderemos de nuestro pedestal,
de nuestra pobre estatua. Y a cantar entraremos
a una bodega, a un pecho, o al fondo de la tierra,
sin el brillo del lente polvoriento.

Ahí está Federico: sentémonos al pie
de su herida, debajo del chorro asesinado,
que quiero contener como si fuera mío,
y salta, y no se calla entre las fuentes.

Siempre fuimos nosotros sembradores de sangre.
Por eso nos sentimos semejantes al trigo.
No reposamos nunca, y eso es lo que hace el sol,
y la familia del enamorado.

Siendo de esa familia, somo las sal del aire.
Tan sensibles al clima como la misma sal,
una racha de otoño nos deja moribundos
sobre la huella de los sepultados.

Eso sí: somos algo. Nuestros cinco sentidos
en todo arraigan, piden posesión y locura.
Agredimos al tiempo con la feliz cigarra,
con el terrestre sueño que alentamos.

Hablemos, Federico, Vicente, Pablo, Antonio,
Luis, Juan Ramón, Emilio, Manolo, Rafael,
Arturo, Pedro, Juan, Antonio, León Felipe.
Hablemos sobre el vino y la cosecha.

Si queréis, nadaremos antes en esa alberca,
en ese mar que anhela transparentar los cuerpos.
Veré si hablamos luego con la verdad del agua,
que aclara el labio de los que han mentido.

De: El hombre acecha, 1939. En: Miguel hernández, Obra completa, I,Espasa CalpeMadrid, 1992.

miguelyjosefina

S.XX-GENERACIÓN DEL 27-MIGUEL HERNÁNDEZ:LA POESÍA COMO ARMA,1937

Nací en Orihuela hace veintiséis años. He tenido una experiencia del campo y sus trabajos, penosa, dura, como la necesita cada hombre, cuidando cabras y cortando a golpe de hacha olmos y chopos, me he defendido del hambre, de los amos, de las lluvias y de estos veranos levantinos, inhumanos, de ardientes. La poesía es en mí una necesidad y escribo porque no encuentro remedio para no escribir. La sentí, como sentí mi condición de hombre, y como hombre la conllevo, procurando a cada paso dignificarme a través de sus martillerazos .
Me he metido con toda ella dentro de esta tremenda España popular , de la que no sé si he salido nunca. En la guerra, la escribo como un arma, y en la paz será un arma también aunque reposada. Vivo para exaltar los valores puros del pueblo, ya su lado estoy tan dispuesto a vivir como a morir.

Fuente: Miguel Hernández, Obras completas, Espasa Calpe, Madrid, 1992.

Català: Exterior de la casa-museu del poeta Mi...Català: Exterior de la casa-museu del poeta Miguel Hernández d’Oriola. (Photo credit: Wikipedia)

De “Imagen de tu huella” 1934

Astros momificados y bravíos…

Astros momificados y bravíos
sobre cielos de abismos y barrancas
como densas coronas de carlancas
y de erizados pensamientos míos.

Bajo la luz mortal de los estíos,
zancas y uñas se os ponen oriblancas,
y os azuzáis las uñas y las zancas
¡en qué airados y eternos desafíos!

¡Qué dolor vuestro tacto y vuestra vista!
intimidáis los ánimos más fuertes,
anatómicas penas vegetales

Todo es peligro de agresiva arista,
sugerencia de huesos y de muertes,
inminencia de hogueras y de males.

Català: Casa-museu de Miguel Hernández. Orihue...Català: Casa-museu de Miguel Hernández. Orihuela. Español: Casa-museo de Miguel Hernández. Orihuela. (Photo credit: Wikipedia)

* * * * *

Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos…

Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos,
que son dos hormigueros solitarios,
y son mis manos sin las tuyas varios
intratables espinos a manojos..

No me encuentro los labios sin tus rojos,
que me llenan de dulces campanarios,
sin ti mis pensamientos son calvarios
criando nardos y agostando hinojos.

No sé qué es de mi oreja sin tu acento,
ni hacia qué polo yerro sin tu estrella,
y mi voz sin tu trato se afemina.

Los olores persigo de tu viento
y la olvidada imagen de tu huella,
que en ti principia, amor, y en mí termina.

English: Sculpture of Emilio Mosquera Porto (s...English: Sculpture of Emilio Mosquera Porto (sculptor). The population of Vilagarcía de Arousa to Miguel Hernández Galego: Escultura de Emilio Mosquera Porto (escultor). O pobo de Vilagarcía de Arousa a Miguel Hernández (Photo credit: Wikipedia)

* * * * *

Español: Higuera bajo la cual pasaba su tiempo...Español: Higuera bajo la cual pasaba su tiempo Miguel Hernández, en su casa-museo de Orihuela (Comunidad Valenciana, España) (Photo credit: Wikipedia)

Pirotécnicos pórticos de azahares…

Pirotécnicos pórticos de azahares,
que glorificarán los ruy-señores
pronto con sus noctámbulos ardores,
conciertan los amargos limonares.

Entusiasman los aires de cantares
fervorosos y alados contramores,
y el giratorio mundo va a mayores
por arboledas, campos y lugares.

La sangre está llegando a su apogeo
en torno a las criaturas, como palma
de ansia y de garganta inagotable.

¡Oh, primavera verde de deseo,
qué martirio tu vista dulce y alma
para quien anda solo y miserable!

ese terruño abandonadoese terruño abandonado (Photo credit: pegatina1)

Elegía a Ramón Sijé

                                                                      (En Orihuela, su pueblo y el mío, se me
ha muerto como el rayo, Ramón Sijé,
con quien tanto quería.)

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas,
y órganos mi dolor sin instrumentos,
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler, me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo voy
de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano está rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes,
sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero mirar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera,
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas
y tu sangre se irá a cada lado,
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas,
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

António de Oliveira Salazar e Óscar Fragoso Ca...António de Oliveira Salazar e Óscar Fragoso Carmona, Portugal (Photo credit: Biblioteca de Arte-Fundação Calouste Gulbenkian)

Pablo Neruda (1904–1973)Pablo Neruda (1904–1973) (Photo credit: Wikipedia)

PabloPablo (Photo credit: ellenmac11)

Related articles

S.XX-GENERACIÓN DEL 27-VICENTE ALEIXANDRE

VICENTE ALEIXANDRE

English: Vicente Aleixandre, Nobel Prize in Li...
English: Vicente Aleixandre, Nobel Prize in Literature laureate (Photo credit: Wikipedia)

S.XX-GENERACIÓN DEL 27-VICENTE ALEIXANDRE:EXTRACTOS DEL PRÓLOGO A LA DESTRUCCIÓN O EL AMOR,1944

Al empezar esta confidencia literaria que me pide Entregas de poesía lo hago sin excesiva convicción: no creo demasiado en los buceamientos del poeta sobre su propia actividad, ni mucho menos en sus teorizaciones sobre la poesía. Sin que esto signifique que otorgue mayor fe a las teorizaciones de los demás sobre lo siempre inexplicable, ni a su vez, acaso tampoco a sus buceamientos en la obra del poeta, que por esencia no rinde nunca su último secreto, El misterio poético, pues, seguirá intacto.

(…)

English: Sigmund Freud's signature.
English: Sigmund Freud’s signature. (Photo credit: Wikipedia)

Yo hice mi primer libro, Ambito, si de vetas distintas, con una tónica no muy distante de lo tradicional. Esa línea de voz, en cierto modo tradicional, se prolongó todavía algunos meses. Pero de pronto una mutación radical. No he creído nunca en lo estrictamente onírico, en la escritura automática, en la abolición de la conciencia creadora. Pero he de confesar la profunda impresión que la lectura de un psicólogo (Freud) de incisiva influencia me produjo en 1928, y el cambio de raíz que en mi modesta obra se produjo. Mi segundo libro, Pasión de la tierra, de poemas en prosa, escrito en 1928-29 y publicado más tarde en Méjico en edición limitada, rompía aparentemente con la tradición y era la poesía en libertad, la poesía manando con hervor caliente del fondo entrañable del poeta, aquí instrumento de un fuego que habríamos de llamar telúrico.

(…)

Dreams of purity are always dangerous
Dreams of purity are always dangerous (Photo credit: aurelio.asiain)

S.XX-GENERACIÓN DEL 27-VICENTE ALEIXANDRE:PARA QUIÉN ESCRIBO,1962

 

¿Para quién escribo?, me preguntaba el cronista, el periodista

o simplemente el curioso.

No escribo para el señor de la estirada chaqueta, ni para su bigote
enfadado, ni siquiera para su alzado índice
admonitorio entre las tristes ondas de música.

Tampoco para el carruaje, ni para su ocultada señora
(entre vidrios, como un rayo frío, el brillo de los
impertinentes).

Escribo acaso para los que no me leen. Esa mujer que
corre por la calle como si fuera a abrir las puertas
a la aurora.

O ese viejo que se aduerme en el banco de esa plaza
chiquita, mientras el sol poniente con amor le toma,
le rodea y le deslíe suavemente en sus luces.

Para todos los que no me leen, los que no se cuidan de
mí, pero de mí se cuidan (aunque me ignoren).

Esa niña que al pasar me mira, compañera de mi
ventura, viviendo en el mundo.

Y esa vieja que sentada a su puerta ha visto vida,
paridora de muchas vidas, y manos cansadas.

Escribo para el enamorado; para el que pasó con su
angustia en los ojos; para el que le oyó; para el que
al pasar no miró; para el que finalmente cayó cuando
preguntó y no le oyeron.

Para todos escribo. Para los que no me leen sobre todo
escribo. Uno a uno, y la muchedumbre. Y para los
pechos y para las bocas y para los oídos donde, sin
oírme, está mi palabra.

IX, Berggasse 19, Vienna
IX, Berggasse 19, Vienna (Photo credit: Wikipedia)

II

Pero escribo también para el asesino. Para el que con
los ojos cerrados se arrojó sobre un pecho y comió
muerte y se alimentó, y se levantó enloquecido.

Para el que se irguió como torre de indignación, y se
desplomó sobre el mundo.

Y para las mujeres muertas y para los niños muertos,
y para los hombres agonizantes.

Y para el que sigilosamente abrió las llaves del gas y la
ciudad entera pereció, y amaneció un montón de cadáveres.

Y para la muchacha inocente, con su sonrisa, su corazón,
su tierna medalla, y por allí pasó un ejército de
depredadores.

Y para el ejército de depredadores, que en una galopada final fue a hundirse en las aguas.

Y para esas aguas, para el mar infinito.

Oh, no para el infinito. Para el finito mar, con su limitación
casi humana, como un pecho vivido.

(Un niño ahora entra, un niño se baña, y el mar, el
corazón del mar, está en ese pulso.)

Y para la mirada final, para la limitadísima Mirada Final,
en cuyo seno alguien duerme.

Todos duermen. El asesino y el injusticiado, el regulador
y el naciente, el finado y el húmedo, el seco
de voluntad y el híspido como torre.

Para el amenazador y el amenazado, para el bueno y el
triste, para la voz sin materia
y para toda la materia del mundo.

Para tí, hombre sin deificación que, sin quererlas mirar,
estás leyendo estas letras.

Para tí y todo lo que en ti vive,
yo estoy escribiendo.
De En un vasto dominio (1958-1962)

En Lo mejor de Vicente Aleixandre (selección de Pere Gimferrer), Seix Barral, Barcelona, 1989.

So many things appear at twilight
So many things appear at twilight (Photo credit: aurelio.asiain)

 

S.XX-GENERACIÓN DEL 27-VICENTE ALEIXANDRE:EL POETA,1943

Para ti, que conoces cómo la piedra canta,

y cuya delicada pupila sabe ya del peso de una montaña sobre un ojo dulce,
y cómo el resonante clamor de los bosques se aduerme suave un día en nuestras venas;

para ti, poeta, que sentiste en tu aliento
la embestida brutal de las aves celestes,
y en cuyas palabras tan pronto vuelan las poderosas alas de las águilas
como se ve brillar el lomo de los calientes peces sin sonido:

oye este libro que a tus manos envío
con ademán de selva,
pero donde de repente una gota fresquísima de rocío brilla sobre una rosa,
o se ve batir el deseo del mundo,
la tristeza que como párpado doloroso
cierra el poniente y oculta el sol como una lágrima oscurecida,
mientras la inmensa frente fatigada
siente un beso sin luz, un beso largo,
una palabras mudas que habla el mundo finando.

Sí, poeta: el amor y el dolor son tu reino.
Carne mortal la tuya, que, arrebatada por el espíritu,
arde en la noche o se eleva en el mediodía poderoso,
inmensa lengua profética que lamiendo los cielos
ilumina palabras que dan muerte a los hombres.

La juventud de tu corazón no es una playa
donde la mar embiste con sus espumas rotas,
dientes de amor que mordiendo los bordes de la tierra,
braman dulce a los seres.

No es ese rayo velador que súbitamente te amenaza,
iluminando un instante tu frente desnuda,
para hundirse en tus ojos e incendiarte, abrasando
los espacios con tu vida que de amor se consume.

No. Esa luz que en el mundo
no es ceniza última,
luz que nunca se abate como polvo en los labios,
eres tú, poeta, cuya mano y no luna
yo vi en los cielos una noche brillando.

Un pecho robusto que reposa atravesado por el mar
respira como la inmensa marea celeste,
y abre sus brazos yacentes y toca, acaricia
los extremos límites de la tierra.

¿Entonces?
Sí, poeta; arroja este libro que pretende encerrar en sus páginas un destello del sol,
y mira a la luz cara a cara, apoyada la cabeza en la roca,
mientras tus pies remotísimos sienten el beso postrero del poniente
y tus manos alzadas tocan dulce la luna,
y tu cabellera colgante deja estela en los astros.

De Sombra del paraíso (1939-1943)
En Lo mejor de Vicente Aleixandre (selección de Pere Gimferrer), Seix Barral, Barcelona, 1989.

English: Dream work according Sigmund Freud Fr...
English: Dream work according Sigmund Freud Français : Travail du rêve selon Sigmund Freud (Photo credit: Wikipedia)

 

 

Calle Velintonia número 3: casa de Vicente Ale...
Calle Velintonia número 3: casa de Vicente Aleixandre (Photo credit: M. Martin Vicente)

 

 

GABRIEL CELAYA “POESÍA COMPROMETIDA”

GABRIEL CELAYA

English: Gabriel Celaya in his workshop Euskar...
English: Gabriel Celaya in his workshop Euskara: Gabriel Zelaia bere lantokian Español: Gabriel Celaya en su taller (Photo credit: Wikipedia)

English: Gabriel Celaya in his workshop Euskara: Gabriel Zelaia bere lantokian Español: Gabriel Celaya en su taller (Photo credit: Wikipedia)

Rafael Gabriel Juan Múgica Celaya Leceta1 (HernaniGuipúzcoa18 de marzo de 1911 –Madrid18 de abril de 1991), conocido como Gabriel Celaya, fue un poeta español de la generación literaria de posguerra. Fue uno de los más destacados representantes de la que se denominó «poesía comprometida».

FUENTE: http://es.wikipedia.org

 

Gabriel Celaya (erakusketa)
Gabriel Celaya (erakusketa) (Photo credit: Euskadiko Irakurketa Publikoko Sarea)

Gabriel Celaya (erakusketa) (Photo credit: Euskadiko Irakurketa Publikoko Sarea)

Biografía

Su nombre completo era Rafael Gabriel Juan Múgica Celaya Leceta, lo que aprovechó para firmar sus obras como Rafael Múgica, Juan de Leceta o Gabriel Celaya. Presionado por su padre, se radicó en Madrid donde inició sus estudios de Ingeniería y trabajó por un tiempo como gerente en la empresa familiar.

Entre los años 1927 y 1935 vivió en la Residencia de Estudiantes, donde conoció a Federico García LorcaJosé Moreno Villa y a otros intelectuales que lo inclinaron por el campo de la literatura, llevándolo a dedicarse por entero a la poesía. En 1946 fundó en San Sebastián, con su inseparable Amparo Gastón, la colección de poesía «Norte» y desde entonces abandonó su profesión de ingeniería y su cargo en la empresa de su familia.

Français : Arthur Rimbaud (1854-1891) en 1872....
Français : Arthur Rimbaud (1854-1891) en 1872. Photographie conservée à la Bnf. (Photo credit: Wikipedia)

Français : Arthur Rimbaud (1854-1891) en 1872. Photographie conservée à la Bnf. (Photo credit: Wikipedia)

La colección de poesía «Norte» pretendía hacer de puente entre la poesía de la generación de 1927, la del exilio y la europea. Aparecen así, bajo ese sello editorial, traducciones de Rainer María RilkeArthur RimbaudPaul Éluard o William Blake.

Pongo en tus manos abiertasPongo en tus manos abiertas (Photo credit: Wikipedia)

En 1946 publica Tentativas, libro en prosa en el que por primera vez firma como Gabriel Celaya. Esta primera etapa es de carácterexistencialista.

En los años cincuenta se integra en la estética del compromiso (Lo demás es silencio 1952 y Cantos Iberos 1955, verdadera biblia de la poesía social). Junto a Eugenio de Nora y Blas de Otero, defiende la idea de una poesía no elitista, al servicio de las mayorías, “para transformar el mundo”:

Cantemos como quien respira. Hablemos de lo que cada día nos ocupa. Nada de lo humano debe quedar fuera de nuestra obra. En el poema debe haber barro, con perdón de los poetas poetísimos. La Poesía no es un fin en sí. La Poesía es un instrumento, entre otros, para transformar el mundo

Gabriel Celaya, citado por Rodríguez Puértolas et. al en Historia social de la literatura española)

En 1956 obtuvo el Premio de la Crítica por su libro «De claro en claro».

AR_Celaya
AR_Celaya (Photo credit: cerrodelaslombardas)

AR_Celaya (Photo credit: cerrodelaslombardas)

Cuando este modelo de poesía social entró en crisis, Celaya volvió a sus orígenes poéticos. Publicó La linterna sorda y reeditó poemas anteriores a 1936. También ensayó el experimentalismo y la poesía concreta en Campos semánticos (1971).

Entre 1977 y 1980 se publicaron sus Obras Completas en cinco volúmenes.

En 1986 es galardonado con el Premio Nacional de las Letras Españolas por el Ministerio de Cultura. Ese mismo año publica “El mundo abierto”.

En definitiva, la obra de Celaya constituye una gran síntesis de casi todas las preocupaciones y estilos de la poesía española del siglo XX.

Teatro Español, MadridTeatro Español, Madrid (Photo credit: Wikipedia)

Falleció el 18 de abril de 1991 en Madrid y sus cenizas fueron esparcidas en su Hernani natal.

Obras

  • Marea del silencio (1935)
  • La soledad cerrada (1947)
  • Movimientos elementales (1947)
  • Tranquilamente hablando (1947) (firmado como Juan de Leceta)
  • Las cosas como son (1949)
  • Las cartas boca arriba (1951)
  • Lo demás es silencio (1952)
  • Cantos Iberos (1955)
  • Campos semánticos (1971)
  • Itinerario poética (1973)
Night view of Federico García Lorca Cultural C...Night view of Federico García Lorca Cultural Centre at 3rd Plaza de la Constitución (square) in Rivas-Vaciamadrid (Community of Madrid, Spain). Building projected by Guillermo de la Calzada and Jorge Martínez Jordana, and built from 1997 to 1998. (Photo credit: Wikipedia)

FUENTE POEMAS: http://grandespoetasfamosos.blogspot.com.es

 

A Andrés Basterra

Andrés, aunque te quitas la boina cuando paso
Y me llamas “señor”, distanciándote un poco.
Reprobándome —veo— que no lleve corbata,
Que trate falsamente de ser un tú cualquiera,
Que cambie los papeles —tú por tú, tú barato—,
Que no sea el que exiges —el amo respetable
Que te descansaría—,
Y me tiendes tu mano floja, rara, asustada
Como un triste estropajo de esclavo milenario,
No somos dos extraños.
Tus penas yo las sufro. Mas no puedo aliviarte
De las tuyas dictando qué es lo justo y lo injusto.

No sé si tienes hijos.
No conozco tu casa, ni tus intimidades.
Te he visto en mis talleres, día a día, durando,
Y nunca he distinguido si estabas triste, alegre,
cansado, indiferente, nostálgico o borracho.
Tampoco tú sabías cómo andaban mis nervios,
Ni que escribía versos —siempre me ha avergonzado—,
Ni que yo y tú, directos,
Podíamos tocarnos, sin más ni más, ni menos,
Cordialmente furiosos, estrictamente amargos,
Anónimos, fallidos, descontentos a secas,
Mas pese a todo unidos como trabajadores.

Estábamos unidos por la común tarea,
Por quehaceres viriles, por cierto ser conjunto,
Por labores sin duda poco sentimentales
—Cumplir este pedido con tal costo a tal fecha;
Arreglar como sea esta máquina hoy mismo—
Y nunca nos hablamos de las cóleras frías,
De los milagros machos,
De cómo estos esfuerzos serán nuestra sustancia,
Y el sueldo y la familia, cosas vanas, remotas,
Accesorias, gratuitas, sin último sentido.
Nunca como el trabajo por sí y en sí sagrado
O sólo necesario.

Andrés, tú lo comprendes. Andrés, tú eres un vasco.
Contigo sí que puedo tratar de lo que importa,
De materias primeras,
Resistencias opacas, cegueras sustanciales,
Ofrecidas a manos que sabían tocarlas,
Apreciarlas, pesarlas, valorarlas, herirlas,
Orgullosas, fabriles, materiales, curiosas.
Tengo un título bello que tú entiendes: Madera,
Pino rojo de Suecia y Haya brava de Hungría,
Samanguilas y Okolas venidas de Guinea,
Robles de Slavonía y Abetos del Mar Blanco,
Pinoteas de Tampa, Mobile o Pensacola.

Maderas, las maderas humildemente nobles,
Lentamente crecidas, cargadas de pasado,
Nutridas de secretos terrenos y paciencia,
De primaveras justas, de duración callada,
De savias sustanciadas, felizmente ascendentes.
Maderas, las maderas buenas, limpias, sumisas,
Y el olor que expandían,
Y el gesto, el nudo, el vicio personal que tenían
A veces ciertas rollas,
La influencia escondida de ciertas tempestades,
De haber crecido en esta, bien en otra ladera,
De haber sorbido vagas corrientes aturdidas.

Hay gentes que trabajan el hierro y el cemento;
Las hay dadas a espartos, o a conservas, o a granos,
O a lanas, o a anilinas, o a vinos, o a carbones;
Las hay que sólo charlan y ponen telegramas
Mas sirven a su modo;
Las hay que entienden mucho de amiantos o de grasas,
De prensas, celulosas, electrodos, nitratos;
Las hay, como nosotros, dadas a la madera,
Unidas por las sierras, los tupis, las machihembras,
Las herramientas fieras del héroe prometeico
Que entre otras nos concretan
La tarea del hombre con dos manos, diez dedos.

Tales son los oficios. Tales son las materias.
Tal la forma de asalto del amor de la nuestra,
La tuya, Andrés, la mía.
Tal la oscura tarea que impone el ser un hombre.
Tal la humildad que siento. Tal el peso que acepto.
Tales los atrevidos esfuerzos contra un mundo
Que quisiera seguirse sin pena y sin cambio,
Pacífico y materno,
Remotamente manso, durmiendo en su materia.
Tales, tercos, rebeldes, nosotros, con dos manos,
Transformándolo, fieros, construimos un mundo
Contra naturaleza, gloriosamente humano.

Tales son los oficios. Tales son las materias.
Tales son las dos manos del hombre, no ente abstracto.
Tales son las humildes tareas que precisan
La empresa prometeica.
Tales son los trabajos comunes y distintos;
Tales son los orgullos, las rabias insistentes,
Los silencios mortales, los pecados secretos,
Los sarcasmos, las llamas, los cansancios, las lluvias;
Tales las resistencias no mentales que, brutas,
Obligan a los hombres a no explicar lo que hacen;
Tales sus peculiares maneras de no hablarse
Y unirse, sin embargo.

Mira, Andrés, a los hombres con sus manos capaces,
Con manos que construyen armarios y dínamos,
Y versos y zapatos;
Con manos que manejan furiosas herramientas,
Fabrican, eficaces, tejidos, radios, casas,
Y otras veces se quedan inmóviles y abiertas
Sobre ese blanco absorto de una cuartilla muerta.
Manos raras, humanas;
Manos de constructores, manos de amantes fieles
Hechas a la medida de un seno acariciado;
Manos desorientadas que el sufrimiento mueve
A estrechar fuertemente, buscando la una en la otra.

Están así los hombres
Con sus manos fabriles o bien sólo dolientes,
Con manos que a la postre no sé para qué sirven.
Están así los hombres vestidos, con bolsillos
Para el púdico espanto de esas manos desnudas
Que se miran a solas, sintiéndolas extrañas.
Están así los hombres y, en sus ojos, cambiadas,
Las cosas de muy dentro con las cosas de fuera,
Y el tranvía, y las nubes, y un instinto —un hallazgo—,
Todo junto, cualquiera,
Todo único y sencillo, y efímero, importante,
Como esas cien nonadas que pasan o no pasan.

Mira, Andrés, a los hombres, ya sentados, ya andando,
Tan raros si nos miran seriamente callados,
Tan raros si caminan, trabajan o se matan,
Tan raros si nos odian, tan raros si perdonan
El daño inevitable,
Tan raros que si ríen nos enseñan los dientes,
Tan raros que si piensan se doblan de ironía.
Mira, Andrés, a estos hombres.
Míralos. Yo te miro. Mírame si es que aguantas.
Dime que no vale la pena de que hablemos,
Dime cuánto silencio formó tu ser obrero,
Qué inútilmente escribo, qué mal gusto despliego.

Mira, Andrés, cómo estamos unidos pese a todo,
Cómo estamos estando, qué ciegamente amamos.
Aunque ya las palabras no nos sirven de nada,
Aunque nuestras fatigas no puedan explicarse
Y se tuerzan las bocas si tratamos de hablarnos,
Aunque desesperados,
Bien sea por inercia, terquedad o cansancio,
Metafísica rabia, locura de existentes
Que nunca se resignan, seguimos trabajando,
Cavando en el silencio,
Hay algo que conmueve y entiendes sin ideas
Si de pronto te estrecho febrilmente la mano.

La mano, Andrés. Tu mano, medida de la mía.

English: Lorca in white/Lorca en blancmyrtle l...
English: Lorca in white/Lorca en blancmyrtle looking (Photo credit: Wikipedia)

English: Lorca in white/Lorca en blancmyrtle looking (Photo credit: Wikipedia)

presentacion

A Blas de Otero

Amigo Blas de Otero: Porque sé que tú existes,
Y porque el mundo existe, y yo también existo,
Porque tú y yo y el mundo nos estamos muriendo,
Gastando nuestras vueltas como quien no hace nada,
Quiero hablarte y hablarme, dejar hablar al mundo
De este dolor que insiste en todo lo que existe.

Vamos a ver, amigo, si esto puede aguantarse:
El semillero hirviente de un corazón podrido,
Los mordiscos chiquitos de las larvas hambrientas,
Los días cualesquiera que nos comen por dentro,
La carga de miseria, la experiencia —un residuo—,
Las penas amasadas con lento polvo y llanto.

Nos estamos muriendo por los cuatro costados,
Y también por el quinto de un Dios que no entendemos.
Los metales furiosos, los mohos del cansancio,
Los ácidos borrachos de amarguras antiguas,
Las corrupciones vivas, las penas materiales…
Todo esto —tú sabes—, todo esto y lo otro.

Tú sabes. No perdonas. Estás ardiendo vivo.
La llama que nos duele quería ser un ala.
Tú sabes y tu verso pone el grito en el cielo.
Tú, tan serio, tan hombre, tan de Dios aun si pecas,
Sabes también por dentro de una angustia rampante,
De poemas prosaicos, de un amor sublevado.

Nuestra pena es tan vieja que quizá no sea humana:
Ese mugido triste del mar abandonado,
Ese temblor insomne de un follaje indistinto,
Las montañas convulsas, el éter luminoso,
Un ave que se ha vuelto invisible en el viento,
Viven, dicen y sufren en nuestra propia carne.

Con los cuatro elementos de la sangre, los huesos,
El alma transparente y el yo opaco en su centro,
Soy el agua sin forma que cambiando se irisa,
La inercia de la tierra sin memoria que pesa,
El aire estupefacto que en sí mismo se pierde,
El corazón que insiste tartamudo afirmando.

Soy creciente. Me muero. Soy materia. Palpito.
Soy un dolor antiguo como el mundo que aún dura.
He asumido en mi cuerpo la pasión, el misterio,
La esperanza, el pecado, el recuerdo, el cansancio,
Soy la instancia que elevan hacia un Dios excelente
La materia y el fuego, los latidos arcaicos.

Debo salvarlo todo si he de salvarme entero.
Soy coral, soy muchacha, soy sombra y aire nuevo,
Soy el tordo en la zarza, soy la luz en el trino,
Soy fuego sin sustancia, soy espacio en el canto,
Soy estrella, soy tigre, soy niño y soy diamante
Que proclaman y exigen que me haga Dios con ellos.

¡Si fuera yo quien sufre! ¡Si fuera Blas de Otero!
¡Si sólo fuera un hombre pequeñito que muere
Sabiendo lo que sabe, pesando lo que pesa!
Mas es el mundo entero quien se exalta en nosotros
Y es una vieja historia lo que aquí desemboca.
Ser hombre no es ser hombre. Ser hombre es otra cosa.

Invoco a los amantes, los mártires, los locos
Que salen de sí mismos buscándose más altos.
Invoco a los valientes, los héroes, los obreros,
Los hombres trabajados que duramente aguantan
Y día a día ganan su pan, mas piden vino.
Invoco a los dolidos. Invoco a los ardientes.

Invoco a los que asaltan, hiriéndose, gloriosos,
La justicia exclusiva y el orden calculado,
Las rutinas mortales, el bienestar virtuoso,
La condición finita del hombre que en sí acaba,
La consecuencia estricta, los daños absolutos.
Invoco a los que sufren rompiéndose y amando.

Tú también, Blas de Otero, chocas con las fronteras,
Con la crueldad del tiempo, con límites absurdos,
Con tu ciudad, tus días y un caer gota a gota,
Con ese mal tremendo que no te explica nadie.
Irónicos zumbidos de aviones que pasan
Y muertos boca arriba que no, no perdonamos.

A veces me parece que no comprendo nada,
Ni este asfalto que piso, ni ese anuncio que miro.
Lo real me resulta increíble y remoto.
Hablo aquí y estoy lejos. Soy yo, pero soy otro.
Sonámbulo transcurro sin memoria ni afecto,
Desprendido y sin peso, por lúcido ya loco.

Detrás de cada cosa hay otra cosa que es la misma,
Idéntica y distinta, real y a un tiempo extraña.
Detrás de cada hombre un espejo repite
Los gestos consabidos, mas lejos ya, muy lejos.
Detrás de Blas de Otero, Blas de Otero me mira,
Quizá me da la vuelta y viene por mi espalda.

Hace aún pocos días caminábamos juntos
En el frío, en el miedo, en la noche de enero
Rasa con sus estrellas declaradas lucientes,
Y era raro sentirnos diferentes, andando.
Si tu codo rozaba por azar mi costado,
Un temblor me decía: “Ese es otro, un misterio.”

Hablábamos distantes, inútiles, correctos,
Distantes y vacíos porque Dios se ocultaba,
Distintos en un tiempo y un lugar personales,
En las pisadas huecas, en un mirar furtivo,
En esto con que afirmo: “Yo, tú, él, hoy, mañana”,
En esto que separa y es dolor sin remedio.

Tuvimos aún que andar, cruzar calles vacías,
Desfilar ante casas quizá nunca habitadas,
Saber que una escalera por sí misma no acaba,
Traspasar una puerta —lo que es siempre asombroso—,
Saludar a otro amigo también raro y humano,
Esperar que dijeras —era un milagro—: Dios al fin escuchaba.

Todo el dolor del mundo le atraía a nosotros.
Las iras eran santas; el amor, atrevido;
Los árboles, los rayos, la materia, las olas,
Salían en el hombre de un penar sin conciencia,
De un seguir por milenios, sin historia, perdidos.
Como quien dice “sí”, dije Dios sin pensarlo.

Y vi que era posible vivir, seguir cantando.
Y vi que el mismo abismo de miseria medía
Como una boca hambrienta, qué grande es la esperanza.
Con los cuatro elementos, más y menos que hombre,
Sentí que era posible salvar el mundo entero,
Salvarme en él, salvarlo, ser divino hasta en cuerpo.

Por eso, amigo mío, te recuerdo, llorando;
Te recuerdo, riendo; te recuerdo, borracho;
Pensando que soy bueno, mordiéndome las uñas,
Con este yo enconado que no quiero que exista,
Con eso que en ti canta, con eso en que me extingo
Y digo derramado: amigo Blas de Otero.

san sebastian
san sebastian (Photo credit: faustonadal)

san sebastian (Photo credit: faustonadal)

Andres GuerreroAndres Guerrero (Photo credit: Tha Goodiez)

RELATED ARTICLES

ROSALÍA DE CASTRO – POESÍA ESPAÑOLA MODERNA

ROSALÍA DE CASTRO

200px-Rosalia

Busca sotto la neveBusca sotto la neve (Photo credit: The Skywalker)

Rosalía de Castro (Santiago de Compostela24 de febrero de 1837 — Padrón15 de julio de 1885) fue una poetisa y novelista española que escribió tanto en lengua gallegacomo en lengua española. Considerada en la actualidad como un ente indispensable en el panorama literario del siglo XIX, representa junto con Eduardo Pondal y Curros Enríquez una de las figuras emblemáticas del Rexurdimento gallego, no sólo por su aportación literaria en general y por el hecho de que sus Cantares Gallegos sean entendidos como la primera gran obra de la literatura gallega contemporánea, sino por el proceso de sacralización al que fue sometida y que acabó por convertirla en encarnación y símbolo del pueblo gallego.1 Además, es considerada junto con Gustavo Adolfo Bécquer, como la precursora de la poesía española moderna.2

Galego: Lenda da escultura dedicada a Rosalía ...Galego: Lenda da escultura dedicada a Rosalía de Castro na Alameda de Santiago de Compostela, Galicia (Spain) (Photo credit: Wikipedia)

FUENTE: http://es.wikipedia.org

 

FUENTE POEMAS: http://grandespoetasfamosos.blogspot.com.es

Castro from Twin PeaksCastro from Twin Peaks (Photo credit: dcleesfo)

Ángel

Todo duerme… del aire, el soplo blando
Callado va, con temeroso vuelo
El aroma esparciendo de las rosas;
Brilla la luna, y sueñan con el cielo
Los niños que reposan, contemplando
Flores, luz y pintadas mariposas.

¡Niños!, al soplo de mi tibio aliento,
Dormid en paz, que os cubren con sus alas
Los blancos y amorosos serafines,
Y adornándoos a un tiempo con sus galas
Hacen que en ondas os regale el viento
Blando aroma de lirios y jazmines.

Y, en tanto, el astro de la noche, lento,
Pálido, melancólico y suave,
Del aire azul recorre los espacios,
Globo de plata o misteriosa nave,
Vaga a través del ancho firmamento,
Por cima de cabañas y palacios.

Su tibia luz refléjase en la tierra
Como del alba la primer sonrisa
Que va a alegrar las aguas de la fuente;
Y al rizarse los mares con la brisa,
Cuanto su seno de hermosura encierra
Muéstrase allí, brillante y transparente.

Las plantas y los céfiros susurran
Con blando son, y acentos misteriosos
Lanza, al pasar, el murmurante río,
Y a través de los árboles frondosos
Las estrellas inmóviles fulguran
Chispas de luz en su ámbito sombrío.

Todo es reposo, y soledad, y sueño…
Sueño aparente y soledad mentida,
En el mundo del hombre… ¡hermoso mundo
Cuando, mintiendo, a amarle nos convida!
Y es que en que fuese amado puso empeño,
Quien llena cielo y tierra, y mar profundo.

Mas… ¿qué pálida sombra cruza el prado…
Errante, sola, fugitiva y leve?
Como si fuese en pos de un bien perdido,
Apenas al pasar las hojas mueve.
Y vaga al pie del monte y del collado
Cual tortolilla en torno de su nido.

Virgen parece por la undosa falda
Y por la blonda y larga cabellera,
Que el viento de la noche manso agita;
Bello es su rostro y dulce la manera
Con que pisa la alfombra de esmeralda,
Mientras su seno con ardor palpita.

¡Pobre mujer!… ¿Qué culpa, qué pecado
Como aguijón la ha herido en su inocencia,
Que el calor de su lecho así abandona?
Yo sondaré el dolor de tu conciencia,
Que no en vano a la tierra he descendido,
En nombre del Señor que la perdona.

homenaje a -el Miserere- de gustavo adolfo bécquerhomenaje a -el Miserere- de gustavo adolfo bécquer (Photo credit: M. Martin Vicente)

Busca y anhela el sosiego

Busca y anhela el sosiego…
Mas, ¿quién le sosegará?
Con lo que sueña despierto,
Dormido vuelve a soñar.
Que hoy como ayer, y mañana
Cual hoy, en su eterno afán,
De hallar el bien que ambiciona
-Cuando sólo encuentra el mal-,
Siempre a soñar condenado,
Nunca puede sosegar.

Castro de San Cibrao de Las AKA LansbricaeCastro de San Cibrao de Las AKA Lansbricae (Photo credit: xmanoel)

Del antiguo camino a lo largo

Del antiguo camino a lo largo,
Ya un pinar, ya una fuente aparece,
Que brotando en la peña musgosa
Con estrépito al valle desciende.
Y brillando del sol a los rayos
Entre un mar de verdura se pierden,
Dividiéndose en limpios arroyos
Que dan vida a las flores silvestres
Y en el Sar se confunden, el río
Que cual niño que plácido duerme,
Reflejando el azul de los cielos,
Lento corre en la fronda a esconderse.
No lejos, en soto profundo de robles,
En donde el silencio sus alas extiende,
Y da abrigo a los genios propicios,
A nuestras viviendas y asilos campestres,
Siempre allí, cuando evoco mis sombras,
O las llamo, respóndenme y vienen.

Galego: Rosalía de Castro na Alameda de Santia...Galego: Rosalía de Castro na Alameda de Santiago de Compostela, Galicia (Spain) (Photo credit: Wikipedia)

Del rumor cadencioso de la onda

Del rumor cadencioso de la onda
Y el viento que muge;
Del incierto reflejo que alumbra
La selva o la nube;
Del piar de alguna ave de paso;
Del agreste ignorado perfume
Que el céfiro roba
Al valle o a la cumbre,
Mundos hay donde encuentran asilo
Las almas que al peso
Del mundo sucumben.

SevillaGlorietaDeBecquer04SevillaGlorietaDeBecquer04 (Photo credit: Wikipedia)

Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros

Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
Ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros,
Lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso
De mí murmuran y exclaman:
Ahí va la loca soñando
Con la eterna primavera de la vida y de los campos,
Y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
Y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.

-Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha,
Mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula,
Con la eterna primavera de mi vida que se apaga
Y la perenne frescura de los campos y las almas,
Aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.

Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños,
Sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?

SevillaGlorietaDeBecquer03SevillaGlorietaDeBecquer03 (Photo credit: Wikipedia)

En los ecos del órgano, o en el rumor del viento

En los ecos del órgano, o en el rumor del viento,
En el fulgor de un astro o en la gota de lluvia,
Te adivinaba en todo, y en todo te buscaba,
Sin encontrarte nunca.
Quizás después te ha hallado, te ha hallado y ha perdido
Otra vez de la vida en la batalla ruda,
Ya que sigue buscándote y te adivina en todo,
Sin encontrarte nunca.
Pero sabe que existes y no eres vano sueño,
Hermosura sin nombre, pero perfecta y única.
Por eso vive triste, porque te busca siempre,
Sin encontrarte nunca.

Rosalía Castro busto Rianxo (1)Rosalía Castro busto Rianxo (1) (Photo credit: xornalcerto)

Era apacible el día

Era apacible el día
Y templado el ambiente
Y llovía, llovía,
Callada y mansamente;
Y mientras silenciosa
Lloraba yo y gemía,
Mi niño, tierna rosa,
Durmiendo se moría.

Al huir de este mundo, ¡qué sosiego en su frente!
Al verle yo alejarse, ¡qué borrasca la mía!

Tierra sobre el cadáver insepulto
Antes que empiece a corromperse…, ¡tierra!
Ya el hoyo se ha cubierto, sosegaos,
Bien pronto en los terrones removidos
Verde y pujante crecerá la hierba.

¿Qué andáis buscando en torno de las tumbas,
Torvo el mirar, nublado el pensamiento?
¡No os ocupéis de lo que al polvo vuelve!
Jamás el que descansa en el sepulcro
ha de tornar a amaros ni a ofenderos.

¡Jamás! ¿Es verdad que todo
Para siempre acabó ya?
No, no puede acabar lo que es eterno,
Ni puede tener fin la inmensidad.

Tú te fuiste por siempre; mas mi alma
Te espera aún con amorosa afán,
Y vendrás o iré yo, bien de mi vida,
Allí donde nos hemos de encontrar.

Algo ha quedado tuyo en mis entrañas
Que no morirá jamás,
Y que Dios, por que es justo y porque es bueno,
A desunir ya nunca volverá.

En el cielo, en la tierra, en lo insondable
Yo te hallaré y me hallarás.
No, no puede acabar lo que es eterno,
Ni puede tener fin la inmensidad.

Mas… es verdad, ha partido,
Para nunca más tornar.
Nada hay eterno para el hombre, huésped
De un día en este mundo terrenal,
En donde nace, vive y al fin muere,
Cual todo nace, vive y muere acá.

Una luciérnaga entre el musgo brilla
Y un astro en las alturas centellea,
Abismo arriba, y en el fondo abismo;
¿Qué es al fin lo que acaba y lo que queda?
En vano el pensamiento
Indaga y busca lo insondable, ¡oh, ciencia!
Siempre al llegar al término ignoramos
Qué es al fin lo que acaba y lo que queda.

Arrodillada ante la tosca imagen,
Mi espíritu, abismado en lo infinito,
Impía acaso, interrogando al cielo
Y al infierno a la vez, tiemblo y vacilo.
¿Qué somos? ¿Qué es la muerte? La campana
Con sus ecos responde a mis gemidos
Desde la altura, y sin esfuerzo el llano
Baña ardiente mi rostro enflaquecido.
¡Qué horrible sufrimiento! ¡Tú tan sólo
Lo puedes ver y comprender, Dios mío!

¿Es verdad que lo ves? Señor, entonces,
Piadoso y compasivo
Vuelve a mis ojos la celeste venda
De la fe bienhechora que he perdido,
Y no consientas, no, que cruce errante,
Huérfano y sin arrimo
Acá abajo los yermos de la vida,
Más allá las llanadas del vacío.

Sigue tocando a muerto, y siempre mudo
E impasible el divino
Rostro del Redentor, deja que envuelto
En sombras quede el humillado espíritu.
Silencio siempre; únicamente el órgano
Con sus acentos místicos
Resuena allá de la desierta nave
Bajo el arco sombrío.

Todo acabó quizás, menos mi pena,
Puñal de doble filo;
Todo menos la duda que nos lanza
De un abismo de horror en otro abismo.

Desierto el mundo, despoblado el cielo,
Enferma el alma y en el polvo hundido
El sacro altar en donde
Se exhalaron fervientes mis suspiros,
En mil pedazos roto
Mi Dios, cayó al abismo,
Y al buscarle anhelante, sólo encuentro
La soledad inmensa del vacío.

De improviso los ángeles
Desde sus altos nichos
De mármol me miraron tristemente
Y una voz dulce resonó en mi oído:
“Pobre alma, espera y llora
A los pies del Altísimo:
Mas no olvides que al cielo
Nunca ha llegado el insolente grito
De un corazón que de la vil materia
Y del barro de Adán formó sus ídolos.”

Monumento a Rosalía de CastroMonumento a Rosalía de Castro (Photo credit: José Camba)

RELATED ARTICLES