S.XX-GENERACIÓN DEL 27-VICENTE ALEIXANDRE

VICENTE ALEIXANDRE

English: Vicente Aleixandre, Nobel Prize in Li...
English: Vicente Aleixandre, Nobel Prize in Literature laureate (Photo credit: Wikipedia)

S.XX-GENERACIÓN DEL 27-VICENTE ALEIXANDRE:EXTRACTOS DEL PRÓLOGO A LA DESTRUCCIÓN O EL AMOR,1944

Al empezar esta confidencia literaria que me pide Entregas de poesía lo hago sin excesiva convicción: no creo demasiado en los buceamientos del poeta sobre su propia actividad, ni mucho menos en sus teorizaciones sobre la poesía. Sin que esto signifique que otorgue mayor fe a las teorizaciones de los demás sobre lo siempre inexplicable, ni a su vez, acaso tampoco a sus buceamientos en la obra del poeta, que por esencia no rinde nunca su último secreto, El misterio poético, pues, seguirá intacto.

(…)

English: Sigmund Freud's signature.
English: Sigmund Freud’s signature. (Photo credit: Wikipedia)

Yo hice mi primer libro, Ambito, si de vetas distintas, con una tónica no muy distante de lo tradicional. Esa línea de voz, en cierto modo tradicional, se prolongó todavía algunos meses. Pero de pronto una mutación radical. No he creído nunca en lo estrictamente onírico, en la escritura automática, en la abolición de la conciencia creadora. Pero he de confesar la profunda impresión que la lectura de un psicólogo (Freud) de incisiva influencia me produjo en 1928, y el cambio de raíz que en mi modesta obra se produjo. Mi segundo libro, Pasión de la tierra, de poemas en prosa, escrito en 1928-29 y publicado más tarde en Méjico en edición limitada, rompía aparentemente con la tradición y era la poesía en libertad, la poesía manando con hervor caliente del fondo entrañable del poeta, aquí instrumento de un fuego que habríamos de llamar telúrico.

(…)

Dreams of purity are always dangerous
Dreams of purity are always dangerous (Photo credit: aurelio.asiain)

S.XX-GENERACIÓN DEL 27-VICENTE ALEIXANDRE:PARA QUIÉN ESCRIBO,1962

 

¿Para quién escribo?, me preguntaba el cronista, el periodista

o simplemente el curioso.

No escribo para el señor de la estirada chaqueta, ni para su bigote
enfadado, ni siquiera para su alzado índice
admonitorio entre las tristes ondas de música.

Tampoco para el carruaje, ni para su ocultada señora
(entre vidrios, como un rayo frío, el brillo de los
impertinentes).

Escribo acaso para los que no me leen. Esa mujer que
corre por la calle como si fuera a abrir las puertas
a la aurora.

O ese viejo que se aduerme en el banco de esa plaza
chiquita, mientras el sol poniente con amor le toma,
le rodea y le deslíe suavemente en sus luces.

Para todos los que no me leen, los que no se cuidan de
mí, pero de mí se cuidan (aunque me ignoren).

Esa niña que al pasar me mira, compañera de mi
ventura, viviendo en el mundo.

Y esa vieja que sentada a su puerta ha visto vida,
paridora de muchas vidas, y manos cansadas.

Escribo para el enamorado; para el que pasó con su
angustia en los ojos; para el que le oyó; para el que
al pasar no miró; para el que finalmente cayó cuando
preguntó y no le oyeron.

Para todos escribo. Para los que no me leen sobre todo
escribo. Uno a uno, y la muchedumbre. Y para los
pechos y para las bocas y para los oídos donde, sin
oírme, está mi palabra.

IX, Berggasse 19, Vienna
IX, Berggasse 19, Vienna (Photo credit: Wikipedia)

II

Pero escribo también para el asesino. Para el que con
los ojos cerrados se arrojó sobre un pecho y comió
muerte y se alimentó, y se levantó enloquecido.

Para el que se irguió como torre de indignación, y se
desplomó sobre el mundo.

Y para las mujeres muertas y para los niños muertos,
y para los hombres agonizantes.

Y para el que sigilosamente abrió las llaves del gas y la
ciudad entera pereció, y amaneció un montón de cadáveres.

Y para la muchacha inocente, con su sonrisa, su corazón,
su tierna medalla, y por allí pasó un ejército de
depredadores.

Y para el ejército de depredadores, que en una galopada final fue a hundirse en las aguas.

Y para esas aguas, para el mar infinito.

Oh, no para el infinito. Para el finito mar, con su limitación
casi humana, como un pecho vivido.

(Un niño ahora entra, un niño se baña, y el mar, el
corazón del mar, está en ese pulso.)

Y para la mirada final, para la limitadísima Mirada Final,
en cuyo seno alguien duerme.

Todos duermen. El asesino y el injusticiado, el regulador
y el naciente, el finado y el húmedo, el seco
de voluntad y el híspido como torre.

Para el amenazador y el amenazado, para el bueno y el
triste, para la voz sin materia
y para toda la materia del mundo.

Para tí, hombre sin deificación que, sin quererlas mirar,
estás leyendo estas letras.

Para tí y todo lo que en ti vive,
yo estoy escribiendo.
De En un vasto dominio (1958-1962)

En Lo mejor de Vicente Aleixandre (selección de Pere Gimferrer), Seix Barral, Barcelona, 1989.

So many things appear at twilight
So many things appear at twilight (Photo credit: aurelio.asiain)

 

S.XX-GENERACIÓN DEL 27-VICENTE ALEIXANDRE:EL POETA,1943

Para ti, que conoces cómo la piedra canta,

y cuya delicada pupila sabe ya del peso de una montaña sobre un ojo dulce,
y cómo el resonante clamor de los bosques se aduerme suave un día en nuestras venas;

para ti, poeta, que sentiste en tu aliento
la embestida brutal de las aves celestes,
y en cuyas palabras tan pronto vuelan las poderosas alas de las águilas
como se ve brillar el lomo de los calientes peces sin sonido:

oye este libro que a tus manos envío
con ademán de selva,
pero donde de repente una gota fresquísima de rocío brilla sobre una rosa,
o se ve batir el deseo del mundo,
la tristeza que como párpado doloroso
cierra el poniente y oculta el sol como una lágrima oscurecida,
mientras la inmensa frente fatigada
siente un beso sin luz, un beso largo,
una palabras mudas que habla el mundo finando.

Sí, poeta: el amor y el dolor son tu reino.
Carne mortal la tuya, que, arrebatada por el espíritu,
arde en la noche o se eleva en el mediodía poderoso,
inmensa lengua profética que lamiendo los cielos
ilumina palabras que dan muerte a los hombres.

La juventud de tu corazón no es una playa
donde la mar embiste con sus espumas rotas,
dientes de amor que mordiendo los bordes de la tierra,
braman dulce a los seres.

No es ese rayo velador que súbitamente te amenaza,
iluminando un instante tu frente desnuda,
para hundirse en tus ojos e incendiarte, abrasando
los espacios con tu vida que de amor se consume.

No. Esa luz que en el mundo
no es ceniza última,
luz que nunca se abate como polvo en los labios,
eres tú, poeta, cuya mano y no luna
yo vi en los cielos una noche brillando.

Un pecho robusto que reposa atravesado por el mar
respira como la inmensa marea celeste,
y abre sus brazos yacentes y toca, acaricia
los extremos límites de la tierra.

¿Entonces?
Sí, poeta; arroja este libro que pretende encerrar en sus páginas un destello del sol,
y mira a la luz cara a cara, apoyada la cabeza en la roca,
mientras tus pies remotísimos sienten el beso postrero del poniente
y tus manos alzadas tocan dulce la luna,
y tu cabellera colgante deja estela en los astros.

De Sombra del paraíso (1939-1943)
En Lo mejor de Vicente Aleixandre (selección de Pere Gimferrer), Seix Barral, Barcelona, 1989.

English: Dream work according Sigmund Freud Fr...
English: Dream work according Sigmund Freud Français : Travail du rêve selon Sigmund Freud (Photo credit: Wikipedia)

 

 

Calle Velintonia número 3: casa de Vicente Ale...
Calle Velintonia número 3: casa de Vicente Aleixandre (Photo credit: M. Martin Vicente)

 

 

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WILLIAM SHAKESPEARE – VERSOS DE AMOR

Lodge at the entrance to Godmersham Park - geo...

Lodge at the entrance to Godmersham Park – geograph.org.uk – 698968 (Photo credit: Wikipedia)

El debate sobre Shakespeare

Resulta curioso que todo el conocimiento que ha llegado a la posteridad sobre uno de los autores del canon occidental9 no sea más que un constructo formado con las más diversas especulaciones. Se ha discutido incluso si Shakespeare es el verdadero autor de sus obras, atribuidas por algunos a Francis Bacon, a Christopher Marlowe (quien, como espía, habría fingido su propia muerte) o a varios ingenios; la realidad es que todas esas imaginaciones derivan del simple hecho de que los datos de que se dispone sobre el autor son muy pocos y contrastan con la desmesura de su obra genial, que fecunda y da pábulo a las más retorcidas interpretaciones.

William Shakespeare's grave
William Shakespeare’s grave (Photo credit: Mrs Logic)

William Shakespeare’s grave (Photo credit: Mrs Logic)

FELICIDAD MATRIMONIAL

Se ha opinado mucho sobre la vida personal del autor y sobre su presunta homosexualidad,12 especulación que encuentra su base principal en una originalísima colección de sonetos que fue publicada, al parecer, sin su consentimiento. También se ha sospechado la existencia de alguna o algún amante que hiciera desgraciado su matrimonio, ya que la que fue su mujer y madre de sus tres hijos era bastante mayor que él y se encontraba embarazada antes de la boda. Esta sospecha se asienta en una famosa cita de su testamento: “Le dejo mi segunda mejor cama”, pasaje que ha suscitado las más dispares interpretaciones y no pocas especulaciones. La más general tiene que ver con que la relación de la pareja no era del todo satisfactoria. Pero otra apunta en sentido contrario, ya que el dramaturgo le habría dedicado un hermoso soneto a su señora esposa titulado The World’s Wife (“La Esposa del Mundo”).

FUENTE: http://es.wikipedia.org

 

'The Comedy of Errors' by William Shakespeare‘The Comedy of Errors’ by William Shakespeare (Photo credit: Huntington Theatre Company)

Se ha seguido muy de cerca, además, la crueldad de Shakespeare con respecto a la figura femenina en sus sonetos y, en consecuencia, de la ingenuidad del hombre que cae atrapado en sus redes. Los temas de la promiscuidad, lo carnal y la falsedad de la mujer —descrita y criticada humorísticamente por el dramaturgo— son pruebas suficientes para los que parten de la base de que tendría cierta predilección por los hombres y un repudio hacia la coquetería de las damas, en todo caso, siempre mencionadas en alusión a su superficialidad e intereses materialistas.

Véase parte del siguiente fragmento de su soneto 144:

Dos amores tengo yo de disfrute y desesperación
los cuales como dos espíritus aún me sugieren que
el mejor ángel es un hombre blanco y derecho, y
el peor espectro, una mujer de color enfermizo.
English: Collage of the 4 alternative candidat...
English: Collage of the 4 alternative candidates for the authorship of Shakespeare’s works, surrounding the Folio engraving of William Shakespeare. Clockwise from top left: Edward de Vere, 17th Earl of Oxford, Francis Bacon, William Stanley, Earl of Derby and Christopher Marlowe. (Photo credit: Wikipedia)

GABRIEL CELAYA “POESÍA COMPROMETIDA”

GABRIEL CELAYA

English: Gabriel Celaya in his workshop Euskar...
English: Gabriel Celaya in his workshop Euskara: Gabriel Zelaia bere lantokian Español: Gabriel Celaya en su taller (Photo credit: Wikipedia)

English: Gabriel Celaya in his workshop Euskara: Gabriel Zelaia bere lantokian Español: Gabriel Celaya en su taller (Photo credit: Wikipedia)

Rafael Gabriel Juan Múgica Celaya Leceta1 (HernaniGuipúzcoa18 de marzo de 1911 –Madrid18 de abril de 1991), conocido como Gabriel Celaya, fue un poeta español de la generación literaria de posguerra. Fue uno de los más destacados representantes de la que se denominó «poesía comprometida».

FUENTE: http://es.wikipedia.org

 

Gabriel Celaya (erakusketa)
Gabriel Celaya (erakusketa) (Photo credit: Euskadiko Irakurketa Publikoko Sarea)

Gabriel Celaya (erakusketa) (Photo credit: Euskadiko Irakurketa Publikoko Sarea)

Biografía

Su nombre completo era Rafael Gabriel Juan Múgica Celaya Leceta, lo que aprovechó para firmar sus obras como Rafael Múgica, Juan de Leceta o Gabriel Celaya. Presionado por su padre, se radicó en Madrid donde inició sus estudios de Ingeniería y trabajó por un tiempo como gerente en la empresa familiar.

Entre los años 1927 y 1935 vivió en la Residencia de Estudiantes, donde conoció a Federico García LorcaJosé Moreno Villa y a otros intelectuales que lo inclinaron por el campo de la literatura, llevándolo a dedicarse por entero a la poesía. En 1946 fundó en San Sebastián, con su inseparable Amparo Gastón, la colección de poesía «Norte» y desde entonces abandonó su profesión de ingeniería y su cargo en la empresa de su familia.

Français : Arthur Rimbaud (1854-1891) en 1872....
Français : Arthur Rimbaud (1854-1891) en 1872. Photographie conservée à la Bnf. (Photo credit: Wikipedia)

Français : Arthur Rimbaud (1854-1891) en 1872. Photographie conservée à la Bnf. (Photo credit: Wikipedia)

La colección de poesía «Norte» pretendía hacer de puente entre la poesía de la generación de 1927, la del exilio y la europea. Aparecen así, bajo ese sello editorial, traducciones de Rainer María RilkeArthur RimbaudPaul Éluard o William Blake.

Pongo en tus manos abiertasPongo en tus manos abiertas (Photo credit: Wikipedia)

En 1946 publica Tentativas, libro en prosa en el que por primera vez firma como Gabriel Celaya. Esta primera etapa es de carácterexistencialista.

En los años cincuenta se integra en la estética del compromiso (Lo demás es silencio 1952 y Cantos Iberos 1955, verdadera biblia de la poesía social). Junto a Eugenio de Nora y Blas de Otero, defiende la idea de una poesía no elitista, al servicio de las mayorías, “para transformar el mundo”:

Cantemos como quien respira. Hablemos de lo que cada día nos ocupa. Nada de lo humano debe quedar fuera de nuestra obra. En el poema debe haber barro, con perdón de los poetas poetísimos. La Poesía no es un fin en sí. La Poesía es un instrumento, entre otros, para transformar el mundo

Gabriel Celaya, citado por Rodríguez Puértolas et. al en Historia social de la literatura española)

En 1956 obtuvo el Premio de la Crítica por su libro «De claro en claro».

AR_Celaya
AR_Celaya (Photo credit: cerrodelaslombardas)

AR_Celaya (Photo credit: cerrodelaslombardas)

Cuando este modelo de poesía social entró en crisis, Celaya volvió a sus orígenes poéticos. Publicó La linterna sorda y reeditó poemas anteriores a 1936. También ensayó el experimentalismo y la poesía concreta en Campos semánticos (1971).

Entre 1977 y 1980 se publicaron sus Obras Completas en cinco volúmenes.

En 1986 es galardonado con el Premio Nacional de las Letras Españolas por el Ministerio de Cultura. Ese mismo año publica “El mundo abierto”.

En definitiva, la obra de Celaya constituye una gran síntesis de casi todas las preocupaciones y estilos de la poesía española del siglo XX.

Teatro Español, MadridTeatro Español, Madrid (Photo credit: Wikipedia)

Falleció el 18 de abril de 1991 en Madrid y sus cenizas fueron esparcidas en su Hernani natal.

Obras

  • Marea del silencio (1935)
  • La soledad cerrada (1947)
  • Movimientos elementales (1947)
  • Tranquilamente hablando (1947) (firmado como Juan de Leceta)
  • Las cosas como son (1949)
  • Las cartas boca arriba (1951)
  • Lo demás es silencio (1952)
  • Cantos Iberos (1955)
  • Campos semánticos (1971)
  • Itinerario poética (1973)
Night view of Federico García Lorca Cultural C...Night view of Federico García Lorca Cultural Centre at 3rd Plaza de la Constitución (square) in Rivas-Vaciamadrid (Community of Madrid, Spain). Building projected by Guillermo de la Calzada and Jorge Martínez Jordana, and built from 1997 to 1998. (Photo credit: Wikipedia)

FUENTE POEMAS: http://grandespoetasfamosos.blogspot.com.es

 

A Andrés Basterra

Andrés, aunque te quitas la boina cuando paso
Y me llamas “señor”, distanciándote un poco.
Reprobándome —veo— que no lleve corbata,
Que trate falsamente de ser un tú cualquiera,
Que cambie los papeles —tú por tú, tú barato—,
Que no sea el que exiges —el amo respetable
Que te descansaría—,
Y me tiendes tu mano floja, rara, asustada
Como un triste estropajo de esclavo milenario,
No somos dos extraños.
Tus penas yo las sufro. Mas no puedo aliviarte
De las tuyas dictando qué es lo justo y lo injusto.

No sé si tienes hijos.
No conozco tu casa, ni tus intimidades.
Te he visto en mis talleres, día a día, durando,
Y nunca he distinguido si estabas triste, alegre,
cansado, indiferente, nostálgico o borracho.
Tampoco tú sabías cómo andaban mis nervios,
Ni que escribía versos —siempre me ha avergonzado—,
Ni que yo y tú, directos,
Podíamos tocarnos, sin más ni más, ni menos,
Cordialmente furiosos, estrictamente amargos,
Anónimos, fallidos, descontentos a secas,
Mas pese a todo unidos como trabajadores.

Estábamos unidos por la común tarea,
Por quehaceres viriles, por cierto ser conjunto,
Por labores sin duda poco sentimentales
—Cumplir este pedido con tal costo a tal fecha;
Arreglar como sea esta máquina hoy mismo—
Y nunca nos hablamos de las cóleras frías,
De los milagros machos,
De cómo estos esfuerzos serán nuestra sustancia,
Y el sueldo y la familia, cosas vanas, remotas,
Accesorias, gratuitas, sin último sentido.
Nunca como el trabajo por sí y en sí sagrado
O sólo necesario.

Andrés, tú lo comprendes. Andrés, tú eres un vasco.
Contigo sí que puedo tratar de lo que importa,
De materias primeras,
Resistencias opacas, cegueras sustanciales,
Ofrecidas a manos que sabían tocarlas,
Apreciarlas, pesarlas, valorarlas, herirlas,
Orgullosas, fabriles, materiales, curiosas.
Tengo un título bello que tú entiendes: Madera,
Pino rojo de Suecia y Haya brava de Hungría,
Samanguilas y Okolas venidas de Guinea,
Robles de Slavonía y Abetos del Mar Blanco,
Pinoteas de Tampa, Mobile o Pensacola.

Maderas, las maderas humildemente nobles,
Lentamente crecidas, cargadas de pasado,
Nutridas de secretos terrenos y paciencia,
De primaveras justas, de duración callada,
De savias sustanciadas, felizmente ascendentes.
Maderas, las maderas buenas, limpias, sumisas,
Y el olor que expandían,
Y el gesto, el nudo, el vicio personal que tenían
A veces ciertas rollas,
La influencia escondida de ciertas tempestades,
De haber crecido en esta, bien en otra ladera,
De haber sorbido vagas corrientes aturdidas.

Hay gentes que trabajan el hierro y el cemento;
Las hay dadas a espartos, o a conservas, o a granos,
O a lanas, o a anilinas, o a vinos, o a carbones;
Las hay que sólo charlan y ponen telegramas
Mas sirven a su modo;
Las hay que entienden mucho de amiantos o de grasas,
De prensas, celulosas, electrodos, nitratos;
Las hay, como nosotros, dadas a la madera,
Unidas por las sierras, los tupis, las machihembras,
Las herramientas fieras del héroe prometeico
Que entre otras nos concretan
La tarea del hombre con dos manos, diez dedos.

Tales son los oficios. Tales son las materias.
Tal la forma de asalto del amor de la nuestra,
La tuya, Andrés, la mía.
Tal la oscura tarea que impone el ser un hombre.
Tal la humildad que siento. Tal el peso que acepto.
Tales los atrevidos esfuerzos contra un mundo
Que quisiera seguirse sin pena y sin cambio,
Pacífico y materno,
Remotamente manso, durmiendo en su materia.
Tales, tercos, rebeldes, nosotros, con dos manos,
Transformándolo, fieros, construimos un mundo
Contra naturaleza, gloriosamente humano.

Tales son los oficios. Tales son las materias.
Tales son las dos manos del hombre, no ente abstracto.
Tales son las humildes tareas que precisan
La empresa prometeica.
Tales son los trabajos comunes y distintos;
Tales son los orgullos, las rabias insistentes,
Los silencios mortales, los pecados secretos,
Los sarcasmos, las llamas, los cansancios, las lluvias;
Tales las resistencias no mentales que, brutas,
Obligan a los hombres a no explicar lo que hacen;
Tales sus peculiares maneras de no hablarse
Y unirse, sin embargo.

Mira, Andrés, a los hombres con sus manos capaces,
Con manos que construyen armarios y dínamos,
Y versos y zapatos;
Con manos que manejan furiosas herramientas,
Fabrican, eficaces, tejidos, radios, casas,
Y otras veces se quedan inmóviles y abiertas
Sobre ese blanco absorto de una cuartilla muerta.
Manos raras, humanas;
Manos de constructores, manos de amantes fieles
Hechas a la medida de un seno acariciado;
Manos desorientadas que el sufrimiento mueve
A estrechar fuertemente, buscando la una en la otra.

Están así los hombres
Con sus manos fabriles o bien sólo dolientes,
Con manos que a la postre no sé para qué sirven.
Están así los hombres vestidos, con bolsillos
Para el púdico espanto de esas manos desnudas
Que se miran a solas, sintiéndolas extrañas.
Están así los hombres y, en sus ojos, cambiadas,
Las cosas de muy dentro con las cosas de fuera,
Y el tranvía, y las nubes, y un instinto —un hallazgo—,
Todo junto, cualquiera,
Todo único y sencillo, y efímero, importante,
Como esas cien nonadas que pasan o no pasan.

Mira, Andrés, a los hombres, ya sentados, ya andando,
Tan raros si nos miran seriamente callados,
Tan raros si caminan, trabajan o se matan,
Tan raros si nos odian, tan raros si perdonan
El daño inevitable,
Tan raros que si ríen nos enseñan los dientes,
Tan raros que si piensan se doblan de ironía.
Mira, Andrés, a estos hombres.
Míralos. Yo te miro. Mírame si es que aguantas.
Dime que no vale la pena de que hablemos,
Dime cuánto silencio formó tu ser obrero,
Qué inútilmente escribo, qué mal gusto despliego.

Mira, Andrés, cómo estamos unidos pese a todo,
Cómo estamos estando, qué ciegamente amamos.
Aunque ya las palabras no nos sirven de nada,
Aunque nuestras fatigas no puedan explicarse
Y se tuerzan las bocas si tratamos de hablarnos,
Aunque desesperados,
Bien sea por inercia, terquedad o cansancio,
Metafísica rabia, locura de existentes
Que nunca se resignan, seguimos trabajando,
Cavando en el silencio,
Hay algo que conmueve y entiendes sin ideas
Si de pronto te estrecho febrilmente la mano.

La mano, Andrés. Tu mano, medida de la mía.

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English: Lorca in white/Lorca en blancmyrtle looking (Photo credit: Wikipedia)

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presentacion

A Blas de Otero

Amigo Blas de Otero: Porque sé que tú existes,
Y porque el mundo existe, y yo también existo,
Porque tú y yo y el mundo nos estamos muriendo,
Gastando nuestras vueltas como quien no hace nada,
Quiero hablarte y hablarme, dejar hablar al mundo
De este dolor que insiste en todo lo que existe.

Vamos a ver, amigo, si esto puede aguantarse:
El semillero hirviente de un corazón podrido,
Los mordiscos chiquitos de las larvas hambrientas,
Los días cualesquiera que nos comen por dentro,
La carga de miseria, la experiencia —un residuo—,
Las penas amasadas con lento polvo y llanto.

Nos estamos muriendo por los cuatro costados,
Y también por el quinto de un Dios que no entendemos.
Los metales furiosos, los mohos del cansancio,
Los ácidos borrachos de amarguras antiguas,
Las corrupciones vivas, las penas materiales…
Todo esto —tú sabes—, todo esto y lo otro.

Tú sabes. No perdonas. Estás ardiendo vivo.
La llama que nos duele quería ser un ala.
Tú sabes y tu verso pone el grito en el cielo.
Tú, tan serio, tan hombre, tan de Dios aun si pecas,
Sabes también por dentro de una angustia rampante,
De poemas prosaicos, de un amor sublevado.

Nuestra pena es tan vieja que quizá no sea humana:
Ese mugido triste del mar abandonado,
Ese temblor insomne de un follaje indistinto,
Las montañas convulsas, el éter luminoso,
Un ave que se ha vuelto invisible en el viento,
Viven, dicen y sufren en nuestra propia carne.

Con los cuatro elementos de la sangre, los huesos,
El alma transparente y el yo opaco en su centro,
Soy el agua sin forma que cambiando se irisa,
La inercia de la tierra sin memoria que pesa,
El aire estupefacto que en sí mismo se pierde,
El corazón que insiste tartamudo afirmando.

Soy creciente. Me muero. Soy materia. Palpito.
Soy un dolor antiguo como el mundo que aún dura.
He asumido en mi cuerpo la pasión, el misterio,
La esperanza, el pecado, el recuerdo, el cansancio,
Soy la instancia que elevan hacia un Dios excelente
La materia y el fuego, los latidos arcaicos.

Debo salvarlo todo si he de salvarme entero.
Soy coral, soy muchacha, soy sombra y aire nuevo,
Soy el tordo en la zarza, soy la luz en el trino,
Soy fuego sin sustancia, soy espacio en el canto,
Soy estrella, soy tigre, soy niño y soy diamante
Que proclaman y exigen que me haga Dios con ellos.

¡Si fuera yo quien sufre! ¡Si fuera Blas de Otero!
¡Si sólo fuera un hombre pequeñito que muere
Sabiendo lo que sabe, pesando lo que pesa!
Mas es el mundo entero quien se exalta en nosotros
Y es una vieja historia lo que aquí desemboca.
Ser hombre no es ser hombre. Ser hombre es otra cosa.

Invoco a los amantes, los mártires, los locos
Que salen de sí mismos buscándose más altos.
Invoco a los valientes, los héroes, los obreros,
Los hombres trabajados que duramente aguantan
Y día a día ganan su pan, mas piden vino.
Invoco a los dolidos. Invoco a los ardientes.

Invoco a los que asaltan, hiriéndose, gloriosos,
La justicia exclusiva y el orden calculado,
Las rutinas mortales, el bienestar virtuoso,
La condición finita del hombre que en sí acaba,
La consecuencia estricta, los daños absolutos.
Invoco a los que sufren rompiéndose y amando.

Tú también, Blas de Otero, chocas con las fronteras,
Con la crueldad del tiempo, con límites absurdos,
Con tu ciudad, tus días y un caer gota a gota,
Con ese mal tremendo que no te explica nadie.
Irónicos zumbidos de aviones que pasan
Y muertos boca arriba que no, no perdonamos.

A veces me parece que no comprendo nada,
Ni este asfalto que piso, ni ese anuncio que miro.
Lo real me resulta increíble y remoto.
Hablo aquí y estoy lejos. Soy yo, pero soy otro.
Sonámbulo transcurro sin memoria ni afecto,
Desprendido y sin peso, por lúcido ya loco.

Detrás de cada cosa hay otra cosa que es la misma,
Idéntica y distinta, real y a un tiempo extraña.
Detrás de cada hombre un espejo repite
Los gestos consabidos, mas lejos ya, muy lejos.
Detrás de Blas de Otero, Blas de Otero me mira,
Quizá me da la vuelta y viene por mi espalda.

Hace aún pocos días caminábamos juntos
En el frío, en el miedo, en la noche de enero
Rasa con sus estrellas declaradas lucientes,
Y era raro sentirnos diferentes, andando.
Si tu codo rozaba por azar mi costado,
Un temblor me decía: “Ese es otro, un misterio.”

Hablábamos distantes, inútiles, correctos,
Distantes y vacíos porque Dios se ocultaba,
Distintos en un tiempo y un lugar personales,
En las pisadas huecas, en un mirar furtivo,
En esto con que afirmo: “Yo, tú, él, hoy, mañana”,
En esto que separa y es dolor sin remedio.

Tuvimos aún que andar, cruzar calles vacías,
Desfilar ante casas quizá nunca habitadas,
Saber que una escalera por sí misma no acaba,
Traspasar una puerta —lo que es siempre asombroso—,
Saludar a otro amigo también raro y humano,
Esperar que dijeras —era un milagro—: Dios al fin escuchaba.

Todo el dolor del mundo le atraía a nosotros.
Las iras eran santas; el amor, atrevido;
Los árboles, los rayos, la materia, las olas,
Salían en el hombre de un penar sin conciencia,
De un seguir por milenios, sin historia, perdidos.
Como quien dice “sí”, dije Dios sin pensarlo.

Y vi que era posible vivir, seguir cantando.
Y vi que el mismo abismo de miseria medía
Como una boca hambrienta, qué grande es la esperanza.
Con los cuatro elementos, más y menos que hombre,
Sentí que era posible salvar el mundo entero,
Salvarme en él, salvarlo, ser divino hasta en cuerpo.

Por eso, amigo mío, te recuerdo, llorando;
Te recuerdo, riendo; te recuerdo, borracho;
Pensando que soy bueno, mordiéndome las uñas,
Con este yo enconado que no quiero que exista,
Con eso que en ti canta, con eso en que me extingo
Y digo derramado: amigo Blas de Otero.

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san sebastian (Photo credit: faustonadal)

san sebastian (Photo credit: faustonadal)

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James Joyce, 1 photographic print, b&w, cartes-de-visites, 9.2 x 6.1 on mount 10.5 x 6.5 cm. (Photo credit: Wikipedia)

James Joyce, 1 photographic print, b&w, cartes-de-visites, 9.2 x 6.1 on mount 10.5 x 6.5 cm. (Photo credit: Wikipedia)

James Augustine Aloysius Joyce (Dublín2 de febrero de 1882 – Zúrich13 de enerode 1941) fue un escritor irlandés, reconocido mundialmente como uno de los más importantes e influyentes del siglo XX. Joyce es aclamado por su obra maestra, Ulises(1922), y por su controvertida novela posterior, Finnegans Wake (1939). Igualmente ha sido muy valorada la serie de historias breves titulada Dublineses (1914), así como su novela semi autobiográfica Retrato del artista adolescente (1916). Joyce es representante destacado de la corriente literaria denominada modernismo anglosajón, junto a autores como T. S. EliotVirginia WoolfEzra Pound o Wallace Stevens.

Aunque pasó la mayor parte de su vida adulta fuera de Irlandael universo literario de este autor se encuentra fuertemente enraizado en su nativa Dublín, la ciudad que provee a sus obras de los escenarios, ambientes, personajes y demás materia narrativa.1 Más en particular, su problemática relación primera con la iglesia católica de Irlanda se refleja muy bien a través de los conflictos interiores que asolan a su álter ego en la ficción, representado por el personaje de Stephen Dedalus. Así, Joyce es conocido por su atención minuciosa a un escenario muy delimitado y por su prolongado y autoimpuesto exilio, pero también por su enorme influencia en todo el mundo. Por ello, pese a su regionalismo, paradójicamente llegó a ser uno de los escritores más cosmopolitas de su tiempo.2

English: Statue of James Joyce, Dublin, Irelan...
English: Statue of James Joyce, Dublin, Ireland. Español: Estatua de James Joyce en Dublín, Irlanda. Deutsch: Joyce-Kult in Dublin Français : La statue de James Joyce à Dublin Svenska: James Joyce-statyn i Dublin (Photo credit: Wikipedia)

English: Statue of James Joyce, Dublin, Ireland. Español: Estatua de James Joyce en Dublín, Irlanda. Deutsch: Joyce-Kult in Dublin Français : La statue de James Joyce à Dublin Svenska: James Joyce-statyn i Dublin (Photo credit: Wikipedia)

FUENTE:  http://es.wikipedia.org

FUENTE TEXTO POEMAS:  http://grandespoetasfamosos.blogspot.com.es

ALGUNOS POEMAS DE JAMES JOYCE:

Montréal, vers 1910. Résidence de Alfred Joyce...
Montréal, vers 1910. Résidence de Alfred Joyce, Outremont. (Photo credit: DubyDub2009)

Montréal, vers 1910. Résidence de Alfred Joyce, Outremont. (Photo credit: DubyDub2009)

A esa hora en la que todas las cosas reposan

      Tú, solitario admirador de los cielos,
      ¿Alcanzas a escuchar los vientos nocturnos y los suspiros
      De las liras complaciendo el Amor que reabra
      Las pálidas puertas de la aurora?

Cuando todas las cosas reposan, ¿acaso sólo tú
Despiertas para oír el sonido de las dulces liras
Que anteceden el Amor y tocan para él en su camino
Y el viento nocturno responde en antífona
Hasta el fin de la noche?

Toquen, liras invisibles, a nombre del Amor,
Cuyo camino hacia la gloria brillando está
A esa hora en que las tenues luces van y vienen,
Suave y dulce música en el firmamento
Así como aquí abajo en la tierra.

James Joyce
James Joyce (Photo credit: Wikipedia)

James Joyce (Photo credit: Wikipedia)

Al oír de cerca tu voz

      Al oír de cerca tu voz
      Produje en él dolor,
      Al tener de nuevo tu mano
      Dentro de la mía.

No hay frase ni señal
Que lo puedan disuadir
Para mí es hoy un extraño
El que mi amigo fuera.

Asómate a la ventana

      Asómate a la ventana,
      Cabellos de oro
      Te escuché cantar
      Una alegre tonada.

Mi libro estaba cerrado;
Ya no leía más,
Veía tan solo bailar el fuego
Sobre el piso.

He abandonado mi libro
He abandonado mi habitación
Pues te he escuchado cantar

      En la oscuridad
      Cantar y cantar
      Una alegre tonada,
      Asómate a la ventana,
      Tú, cabello de oro.

Bonete reluciente y estandartes

      Bonete reluciente y estandartes
      Canta por el campo:
      Vengan, vengan
      Todos aquellos que aman,
      Dejen los sueños a los soñadores
      Que no buscan seguirnos,
      Cantos y risas
      Ya no los conmueven.

Con cintas al aire
Él canta con más brío;
En torno a su hombro
Huestes de abejas zumban
Y el tiempo de soñar
Ha terminado:
De amante a amante,
Cariño, me acerco a ti.

Cuando la tímida estrella avanza por los cielos

      Cuando la tímida estrella avanza por los cielos
      Recatada y desconsolada toda,
      Escucha en la somnolienta tarde
      A aquel que canta a tu puerta.
      Su cantar es más suave que el rocío
      Y él ha llegado a visitarte.

Ah deja tus ensoñaciones

      Cuando él llegue al anochecer,
      No te preguntes: ¿quién podrá ser este cantor
      Cuya canción mueve mi corazón?
      Reconoce por esto, el son del amante,
      Que soy yo quien te visita.

De amatista el crepúsculo se torna

      De amatista el crepúsculo se torna
      Azul y luego azul más profundo,
      Una lámpara ilumina de verde pálido
      Los árboles de la calle.

En el viejo piano suena una tonada
Suave y sedante y alegre;
Ella se concentra en las teclas amarillentas
Inclinando la cabeza.

Tímidos pensamientos, ojos desmesurados y manos
Que recorren a su gusto el teclado…
El crepúsculo se torna oscuramente azul
Con brillos de amatista.

Virginia Woolf (1)Virginia Woolf (1) (Photo credit: Wikipedia)

Dile adiós, adiós, adiós

      Dile adiós, adiós, adiós,
      Dile adiós a tus días de niña,
      La felicidad del Amor ha llegado a cortejarte
      Y a cortejar tus gestos infantiles;
      La parte que te ha hecho tan bella,
      La diadema de tus rubios cabellos.

Cuando haya escuchado mencionar su nombre
A las trompetas de los querubienes,
Empieza lentamente a descubrirle
Tu seno infantil
Y lentamente a despojarte de la diadema
Que es el signo de la doncellez.

Ecce puer

      Del oscuro pasado
      Un niño ha nacido.
      De alegría y pesar
      Mi corazón está partido.
      Quieta en su cuna
      Reposa la vida.
      ¡Que amor y merced
      Abran sus ojos!
      Nueva vida es exhalada
      Sobre un espejo;
      El mundo que no era,
      Aparece.
      Un niño está dormido:
      Un anciano se ha ido.
      ¡Oh, padre olvidado,
      Perdona a tu hijo!

En el cerrado bosque de pinos

      En el cerrado bosque de pinos
      Quisiera yacer contigo,
      En la sombra fresca
      Del mediodía.

¡Cuán hermoso yacer ahí,
Hermoso el besar,
Donde la floresta de pinos
Se colma de paseos!

Tu beso descendería
Más dulce
Entre el suave rumor
De tus cabellos.

Oh, hacia el bosque de pinos
Al mediodía
Vámomos hoy,
Dulce amor.

English: T. S. Eliot, photographed one Sunday ...English: T. S. Eliot, photographed one Sunday afternoon in 1923 by Lady Ottoline Morrell (Photo credit: Wikipedia)

Gas de un mechero

      Damas y caballeros, estáis aquí reunidos
      Para oír por qué cielo y tierra se conmovieron
      Por culpa de las siniestras, negras artes
      De un escritor irlandés en el extranjero.
      Hace diez años que su libro me envió.
      Más o menos lo leí unas cien veces,
      De delante hacia atrás, de abajo a arriba,
      A través de los dos extremos del telescopio.
      Completo lo imprimí, hasta la mismísima última palabra.
      Pero gracias a la merced del Señor,
      Las tinieblas de mi mente se rasgaron,
      Y vi el intento repugnante del autor.
      Pues un deber tengo hacia Irlanda:
      Su honor con mi mano guardo.
      Esta hermosa tierra que siempre envió
      Sus escritores y artistas el destierro,
      Y con espíritu típico de chanza irlandesa
      A sus adalides traicionó uno a uno.
      Fue el seco, mojado humor de Irlanda
      El que cal viva arrojó a los ojos de Parnell;
      Son los cerebros irlandeses quienes de su destino
      Salvan el resquebrajedo barco del Obispo de Roma,
      Porque todo el mundo sabe que el Papa no puede
      Eructar sin el consentimiento de Billy Walsh.
      Oh Irlanda, primera y sola querencia mía,
      Donde Cristo y César mano y guante son.
      Oh hermosa tierra donde el trébol crece.
      (Permitidme, señoras, que me suene).
      No me importa un bledo deciros, para que me censuréis,
      Que publiqué los poemas de Mountainy Mutton,
      Y una comedia que escribió (seguro estoy
      De que la leísteis) donde se habla de “bastardo”,
      “Fornicador” y “ramera”, y otra obra
      Sobre La Palabra y el Santo Pablo y de algunas
      Piernas femeninas que no puedo recordar,
      Todo ello escrito por Moore, caballero genuino,
        Que vive del diez por ciento de su heredad
        He impreso libros místicos por docenas:
      El libro de recetas de Coussins, aunque
      (Y os ruego que me perdonéis) sobre el verso diré
      Que envidia daría a vuestros traseros el no haberlos
      Escrito: El folklore del Norte y del Sur
        Por Gregory, La de la Boca Dorada publiqué:
        Tristes, tontos, solemnes poetas imprimí:
      Patrick, cómo-se-llama-Colm: al ilustre
      John Milicent Synge, quien el espíritu eleva
      Sobre angélica ala con la muda del trotamundos,
      Quien como hato la robó de la bolsa de viaje
      De un director de Maunsel. Pero la cruz
        Y raya trazo sobre ese condenado sujeto
        Que por aquí anduvo, vestido de amarillo austriaco,
      Declamando italiano que O’Leary Curtis
      Y John Wyse Power pagaban por horas,
      Quien escribió sobre Dublín, sucia, amada, de tal
        Forma que ningún impresor, por muy africano,
        De tan negro que sea, podría tolerarlo.
      ¡Mierda y cebollas! ¿Pensasteis que imprimiría
      El nombre del monumento a Wellington,
      El de Sydney Parade, y el del tranvía de Sandymount,
      El de la pastelería de Downes, el del jamón
      De William? ¡Maldito sea si así lo hago! iQue al fuego
      Me condene! ¡Hablar sobre los Irish Names of Places!.
      Me maravilla pensar, y sobre mi alma lo juro
      El que el autor olvidara mencionar el Curly’s Hole.
      No, señoras, mi imprenta no tomará parte
      En un libelo tan basto sobre la Madrastra Erin.
      Piedad tengo del pobre, por ello tomé
      A un escocés pelirrojo para que vigile mi libro.
      iEscocia, pobre hermana! Su destino es derrumbarse;
      Más Estuardos que vender ya no encuentra
      Delicada es mi conciencia como seda china:
      Mi corazón tan suave como el requesón.
      Colm puede deciros que hice una rebaja
      De cien libras sobre el presupuesto
      Que le di para imprimir su Irish Review.
      Amo a mi pais, ¡por los arenques que lo amo!
      Quisiera que ver pudierais las lágrimas
      Que sollozo al pensar en el barco, en el tren
      De los emigrantes. Por tal causa para todo el mundo
      Publico esta guía de ferrocarriles tan ilegible.
      A la puertas de mi imprenta la pobre,
      Digna prostituta, juega cada noche a la lucha libre
      Con su británico artillero de calzones ajustados, y el extranjero
      El don de la locuacidad aprende
      De la borracha, desaliñada, ramera Dublín.
      ¿Quién fue el que dijo, «No resistid al mal»?.
      Ese libro quemaré, aunque el diablo me lleve.
      Cantaré un salmo mientras veo cómo se incendia,
      Y las cenizas guardaré en un ánfora.
      Penitencia haré con vientos y gemidos,
      De hinojos, sobre mis canillas. La próxima
      Cuaresma me desnudaré las penitentes
        Nalgas al aire, y gimoteando, junto a la imprenta
        Confesaré mi espantoso pecado.
      Mi capataz irlandés, de Bannockburn,
      Hundirá la mano derecha en la urna,
      Y firmará con pulgar reverente una equis,
      Memento homo sobre mi culo.
Signature of James Joyce from Ulysses, 1936 Bo...
Signature of James Joyce from Ulysses, 1936 Bodley Head Edition, Copy #3 of 100 (Photo credit: Wikipedia)

Signature of James Joyce from Ulysses, 1936 Bodley Head Edition, Copy #3 of 100 (Photo credit: Wikipedia)

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