ALFONSINA STORNI (1892-1938)

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ALFONSINA STORNI

Alfonsina Storni (1892-1938) es considerada una de las voces femeninas más potentes de la poesía en lengua española de las primeras décadas del siglo XX. Su vinculación con el Modernismo, en medio de la euforia vanguardista que se apoderaba de los jóvenes poetas argentinos de su tiempo, hizo que se le diera menos importancia de la que merecía, pese a la notoriedad que alcanzó en su propio país y en el mundo hispánico en general. Esta excepcional mujer, capaz de desafiar los asfixiantes convencionalismos sociales, fue un ejemplo de coraje por su manera de asumir su ser femenino en absoluta y a veces desgarradora soledad.

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De las heridas y de la incomprensión padecidas por Alfonsina Storni emerge la fuerza de su voz, la cadencia de unos versos que pueden ser grito de protesta, canto a la vida, amor a la naturaleza, o reivindicación del derecho de la mujer a convertirse en sujeto del deseo, en una tentativa de conquistar la libertad para decidir su destino. El Centro Virtual Cervantes quiere rendirle un homenaje con este monográfico que ofrece testimonio de su vida y de su obra, superando la leyenda del suicidio que en ocasiones ha sido un obstáculo para un íntimo acercamiento a su poética.

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ALGUNOS DATOS BIOGRÁFICOS

A finales del siglo XIX el matrimonio formado por Alfonso Storni y Paulina Martignoni, ambos de nacionalidad suiza, se unió a la ola de inmigrantes europeos que por ese entonces emigraban a la Argentina en busca de un futuro prometedor. Se instalaron en la ciudad de San Juan y allí nacieron sus dos primeros hijos. Sin embargo, en 1890 decidieron regresar a su país natal y se asentaron en un pequeño pueblo llamado Sala Capriasca, ubicado en la Suiza italiana. Allí nació Alfonsina, el 29 de mayo de 1892. Cuatro años después, la familia decidió viajar de nuevo a San Juan donde residirá hasta 1900, año en que se trasladó a la ciudad de Rosario en busca de nuevas oportunidades.

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Alfonsina creció en un ambiente de estrechez económica y por ello, cerca de los once años, tuvo que abandonar sus estudios y ayudar a su madre que trabajaba como modista para compensar la falta de recursos causada, en gran medida, por la inestabilidad laboral y emocional de Alfonso Storni. En 1906, cuando muere su padre, Alfonsina entra a trabajar como aprendiza en una fábrica de gorras. Más adelante comienza a trabajar en el teatro y llega a formar parte de la compañía del actor español José Tallaví. De esta forma, desde muy joven adquiere conciencia de que debe trabajar duro para ganarse el pan. Sin embargo, no la abandona su deseo de estudiar y en 1909 se matricula en la Escuela Normal Mixta de Maestros Rurales de Coronda, donde también ocupa el cargo de celadora. Al año siguiente obtiene el título de maestra rural e inicia sus prácticas en la ciudad de Rosario.

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En esta época empieza a publicar sus primeros poemas en revistas  locales pero muy pronto, cuando le faltan pocos meses para cumplir los veinte años, abandona Rosario y toma el tren rumbo a Buenos Aires: embarazada de un hombre casado y veinticuatro años mayor que ella, está decidida a empezar de nuevo en la capital argentina. Desde ese momento  hasta su muerte, afrontará la vida como madre soltera pasando por alto los prejuicios morales de una sociedad hipócrita y estrecha.

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CRONOLOGÍA

1892-1915: periodo que comprende su infancia, los trabajos que realizó desde los once años para contribuir a los gastos del hogar, sus incursiones como actriz en una compañía de teatro, sus comienzos en la docencia como maestra rural, la relación con el padre de su hijo, su traslado a Buenos Aires para afrontar la vida como madre soltera, los primeros trabajos en la ciudad y los nuevos amigos y, por último, sus primeras colaboraciones en revistas y periódicos.

1916-1926: publicación de La inquietud del rosal, su primer poemario, al que siguen El dulce daño, Irremediablemente, Languidez, Ocre y Poemas de amor, todos de tendencia modernista y matices románticos y en los que sobresalen aspectos autobiográficos. Este periodo también incluye sus actividades en el medio docente y literario bonaerense, en los cuales se consolida como maestra y poeta, convirtiéndose en la primera mujer que participa con regularidad en los cenáculos de escritores argentinos.

1927-1938: se inicia con su bautizo como dramaturga y     con la puesta en escena de su obra teatral El amo del mundo; le siguen sus dos viajes a Europa, en 1930 y 1932, respectivamente; el giro estético que vive su obra poética, que pasa de una influencia modernista a una tendencia vanguardista y experimental, y, finalmente, el diagnóstico de una enfermedad mortal y la profunda desazón de los últimos meses que la lleva a optar por el suicidio.

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Alfonsina Storni. (Fotografía extraída del sitio oficial de Ariel Ramírez.) lfonsina Storni. Extracted photography of the official site of Ariel Ramirez. (Photo credit: Wikipedia)

Alfonsina Storni. (Fotografía extraída del sitio oficial de Ariel Ramírez.) lfonsina Storni. Extracted photography of the official site of Ariel Ramirez. (Photo credit: Wikipedia)

ACERCA DE STORNI

También los cantantes, llegados a tierra poética, actúan a menudo bajo la opaca iluminación de la pena. Un dolor que, por ejemplo, se hace verso en un disco imponente, Mujeres Argentinas (1969), donde la gran Mercedes Sosa interpela al espectro de Alfonsina Storni. ¿Recuerdan la letra?: «Sabe Dios qué angustia te acompañó / qué dolores viejos calló tu voz / para recostarte arrullada en el canto / de las caracolas marinas / la canción que canta en el fondo oscuro del mar / la caracola. / Te vas Alfonsina con tu soledad / ¿qué poemas nuevos fuiste a buscar?».

Español: El antiguo edificio del Colegio Nacio...Español: El antiguo edificio del Colegio Nacional de Buenos Aires, construido por los jesuitas en el siglo XVIII. Fue demolido para la construcción de la sede actual, comenzada en 1910 y terminada en 1938, proyectada por Norbert Maillart. (Photo credit: Wikipedia)

ALFONSINA EL MAR Y LA MUERTE

Esta imagen del mar como un pudridero líquido en el que algún día nos tendremos que sumir será constante en la vida y la obra de Alfonsina, y aparecerá de forma reiterada en sus escritos, como puede verse en su poema en prosa «Diario de navegación» en el que narra las impresiones que le causó su encuentro con el mar no visto ya desde la orilla, sino sentido con toda su fuerza y poderío como tripulante del barco que la llevó de Montevideo a España en un viaje en que buscaba curarse de la angustia existencial que la acosaba:

El mar, desencontrado, se niega al barco, y forma grandes pozos verdinegros. Están hechos de ojos ahogados, transparentes, acuosos, suplicantes, teñidos de algas oscuras, estriadas de espumas hirvientes, epilépticas.

No puedo apartar los ojos de aquellos profundos valles marinos. Comprendo el origen de la vida. Desearía bajar al fondo del mar. Bajar con los ojos abiertos, caminar libre por sus cavernas, respirar su masa.

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ALGUNOS POEMAS

Al oído…

Si quieres besarme…..besa -yo comparto tus antojos-. Mas no hagas mi boca presa.. bésame quedo en los ojos.

No me hables de los hechizos de tus besos en el cuello… están celosos mis rizos, acaríciame el cabello.

Para tu mimo oportuno, si tus ojos son palabras, me darán, uno por uno, los pensamientos que labras.

Pon tu mano entre las mías… temblarán como un canario y oiremos las sinfonías de algún amor milenario.

Esta es una noche muerta bajo la techumbre astral. Está callada la huerta como en un sueño letal.

Tiene un matiz de alabastro y un misterio de pagoda. ¡Mira la luz de aquel astro! ¡la tengo en el alma toda!

Silencio…silencio…¡calla! Hasta el agua corre apenas, bajo su verde pantalla se aquieta casi la arena…

¡Oh! ¡qué perfume tan fino! ¡No beses mis labios rojos! En la noche de platino bésame quedo en los ojos…

 

Así

Hice el libro así: Gimiendo, llorando, soñando, ay de mí.

Mariposa triste, leona cruel, Di luces y sombra todo en una vez. Cuando fui leona nunca recordé Cómo pude un día mariposa ser. Cuando mariposa jamás me pensé Que pudiera un día zarpar o morder.

Encogida a ratos y a saltos después Sangraron mi vida y a sangre maté. Sé que, ya paloma, pesado ciprés. O mata florida, lloré y más lloré. Ya probando sales, ya probando miel, Los ojos lloraron a más no poder. Da entonces lo mismo, que lo he visto bien, Ser rosa o espina, ser néctar o hiel.

Así voy a curvas con mi mala sed Podando jardines de todo jaez.

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DELMIRA AGUSTINI (URUGUAY,1886-1914)

DELMIRA AGUSTINI

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Escritora uruguaya; su corta vida transcurrió en Montevideo, alterada, sobre todo, por los avatares y el final dramático de su peripecia sentimental: su pasión por Enrique Reyes, el matrimonio entre ambos, la separación, el divorcio y su asesinato a manos del antiguo marido, convertido ahora en amante. Eso no impidió a la Nena, ése era el apodo familiar, desarrollar una obra poética notable, que contó con la aprobación elogiosa de sus contemporáneos. En El libro blanco (Frágil) de 1907 era evidente su deuda con los gustos y el lenguaje del modernismo, aunque algunos poemas ya trataban de conseguir una expresión lírica original, más adecuada a sus apasionadas vivencias personales. La logró en Cantos de la mañana (1910), y en Los cálices vacíos (1913), donde su erotismo conjuga con acierto el sueño y la vigilia, la pasión exaltada y el pesimismo, los sentimientos del amor y de la muerte. Algunos poemas más se recogieron en sus Obras completas, editadas en 1924 en dos tomos: El rosario de Eros y Los astros del abismo.

FUENTE: http://www.epdlp.com

 

Visión, de Los cálices vacíos¿Acaso fue en un marco de ilusión, en el profundo espejo del deseo, o fue divina y simplemente en vida que yo te vi velar mi sueño la otra noche? En mi alcoba agrandada de soledad y miedo, taciturno a mi lado apareciste como un hongo gigante, muerto y vivo, brotado en los rincones de la noche húmedos de silencio, y engrasados de sombra y soledad. Te inclinabas a mí supremamente, como a la copa de cristal de un lago sobre el mantel de fuego del desierto; te inclinabas a mí, como un enfermo de la vida a los opios infalibles y a las vendas de piedra de la Muerte; te inclinabas a mí como el creyente a la oblea de cielo de la hostia… gota de nieve con sabor de estrellas que alimenta los lirios de la Carne, chispa de Dios que estrella los espíritus. Te inclinabas a mí como el gran sauce de la Melancolía a las hondas lagunas del silencio; te inclinabas a mí de mármol del Orgullo, minada por un monstruo de tristeza, a la hermana solemne de su sombra… te inclinabas a mí como si fuera mi cuerpo la inicial de tu destino en la página oscura de mi lecho; te inclinabas a mí como al milagro de una ventana abierta al más allá ¡Y te inclinabas más que todo eso! Y era mi mirada una culebra apuntada entre zarzas de pestañas, al cisne reverente de tu cuerpo. Y era mi deseo una culebra glisando entre los riscos de la sombra ¡a la estatua de lirios de tu cuerpo! Tú te inclinabas más y más…y tanto, y tanto te inclinaste, que mis flores eróticas son dobles, y mi estrella es más grande desde entonces. Toda tu vida se imprimió en mi vida… Yo esperaba suspensa el aletazo del abrazo magnífico; un abrazo de cuatro brazos que la gloria viste de fiebre y de milagro, será un vuelo! Y pueden ser los hechizados brazos cuatro raíces de una raza nueva. Y esperaba suspensa el aletazo del abrazo magnífico… ¡y cuando te abrí los ojos como un alma, y vi que te hacías hacia atrás y te envolvías en yo no sé qué pliegue inmenso de la sombra!  

El Poder de la Palabra epdlp.com

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