EL GOLEM Y ELOGIO DE LA SOMBRA,POEMAS DE JORGE LUIS BORGES

BORGES,JORGE LUIS
Jorge Francisco Isidoro Luis Borges (Buenos Aires, 24 de agosto de 1899–Ginebra, 14 de junio de 1986) fue un escritor argentino, uno de los autores más destacados de laliteratura del siglo XX. Publicó ensayos breves, cuentos y poemas. Su obra, fundamental en la literatura y en el pensamiento universales y que ha sido objeto de minuciosos análisis y de múltiples interpretaciones, trasciende cualquier clasificación y excluye todo tipo de dogmatismo.1
Es considerado uno de los eruditos más reconocidos del siglo XX. Ontologías fantásticas, genealogías sincrónicas, gramáticas utópicas, geografías novelescas, múltiples historias universales, bestiarios lógicos, silogismos ornitológicos, éticas narrativas, matemáticas imaginarias, thrillers teológicos, nostálgicas geometrías y recuerdos inventados son parte del inmenso paisaje que las obras de Borges ofrecen tanto a los estudiosos como al lector casual. Y sobre todas las cosas, la filosofía, concebida como perplejidad, el pensamiento como conjetura, y la poesía, la forma suprema de la racionalidad. Siendo un literato puro pero, paradójicamente, preferido por los semióticos, matemáticos, filólogos, filósofos y mitólogos, Borges ofrece —a través de la perfección de su lenguaje, de sus conocimientos, del universalismo de sus ideas, de la originalidad de sus ficciones y de la belleza de su poesía— una obra que hace honor a la lengua española y la mente universal.2
Ciego a los 55 años, personaje polémico, con posturas políticas que le impidieron ganar el Premio Nobel de Literatura3 4 al que fue candidato durante casi treinta años.
«Que un individuo quiera despertar en otro individuo recuerdos que no pertenecieron más que a un tercero, es una paradoja evidente. Ejecutar con despreocupación esa paradoja, es la inocente voluntad de toda biografía.» J.L.Borges5

Elogio de la sombra

La vejez (tal es el nombre que los otros le dan)
puede ser el tiempo de nuestra dicha.
El animal ha muerto o casi ha muerto.
Quedan el hombre y su alma.
Vivo entre formas luminosas y vagas
que no son aún la tiniebla.
Buenos Aires,
que antes se desgarraba en arrabales
hacia la llanura incesante,
ha vuelto a ser la Recoleta, el Retiro,
las borrosas calles del Once
y las precarias casas viejas
que aún llamamos el Sur.
Siempre en mi vida fueron demasiadas las cosas;
Demócrito de Abdera se arrancó los ojos para pensar;
el tiempo ha sido mi Demócrito.
Esta penumbra es lenta y no duele;
fluye por un manso declive
y se parece a la eternidad.
Mis amigos no tienen cara,
las mujeres son lo que fueron hace ya tantos años,
las esquinas pueden ser otras,
no hay letras en las páginas de los libros.
Todo esto debería atemorizarme,
pero es una dulzura, un regreso.
De las generaciones de los textos que hay en la tierra
sólo habré leído unos pocos,
los que sigo leyendo en la memoria,
leyendo y transformando.
Del Sur, del Este, del Oeste, del Norte,
convergen los caminos que me han traído
a mi secreto centro.
Esos caminos fueron ecos y pasos,
mujeres, hombres, agonías, resurrecciones,
días y noches,
entresueños y sueños,
cada ínfimo instante del ayer
y de los ayeres del mundo,
la firme espada del danés y la luna del persa,
los actos de los muertos,
el compartido amor, las palabras,
Emerson y la nieve y tantas cosas.
Ahora puedo olvidarlas. Llego a mi centro,
a mi álgebra y mi clave,
a mi espejo.
Pronto sabré quién soy.

El Golem

Si (como el griego afirma en el Cratilo)
el nombre es arquetipo de la cosa,
en las letras de rosa está la rosa
y todo el Nilo en la palabra Nilo.
Y, hecho de consonantes y vocales,
habrá un terrible Nombre, que la esencia
cifre de Dios y que la Omnipotencia
guarde en letras y sílabas cabales.
Adán y las estrellas lo supieron
en el Jardín. La herrumbre del pecado
(dicen los cabalistas) lo ha borrado
y las generaciones lo perdieron.
Los artificios y el candor del hombre
no tienen fin. Sabemos que hubo un día
en que el pueblo de Dios buscaba el Nombre
en las vigilias de la judería.
No a la manera de otras que una vaga
sombra insinúan en la vaga historia,
aún está verde y viva la memoria
de Judá León, que era rabino en Praga.
Sediento de saber lo que Dios sabe,
Judá León se dio a permutaciones
de letras y a complejas variaciones
y al fin pronunció el Nombre que es la Clave,
la Puerta, el Eco, el Huésped y el Palacio,
sobre un muñeco que con torpes manos
labró, para enseñarle los arcanos
de la Letras, del Tiempo y del Espacio.
El simulacro alzó los soñolientos
párpados y vio formas y colores
que no entendió, perdidos en rumores
y ensayó temerosos movimientos.
Gradualmente se vio (como nosotros)
aprisionado en esta red sonora
de Antes, Después, Ayer, Mientras, Ahora,
Derecha, Izquierda, Yo, Tú, Aquellos, Otros.
(El cabalista que ofició de numen
a la vasta criatura apodó Golem;
estas verdades las refiere Scholem
en un docto lugar de su volumen.)
El rabí le explicaba el universo:
Esto es mi pie; esto el tuyo; esto la soga
y logró, al cabo de años, que el perverso
barriera bien o mal la sinagoga.
Tal vez hubo un error en la grafía
o en la articulación del Sacro Nombre;
a pesar de tan alta hechicería,
no aprendió a hablar el aprendiz de hombre.
Sus ojos, menos de hombre que de perro
y harto menos de perro que de cosa,
seguían al rabí por la dudosa
penumbra de las piezas del encierro.
Algo anormal y tosco hubo en el Golem,
ya que a su paso el gato del rabino
se escondía. (Ese gato no está en Scholem
pero, a través del tiempo, lo adivino.)
Elevando a su Dios manos filiales,
las devociones de su Dios copiaba
o, estúpido y sonriente, se ahuecaba
en cóncavas zalemas orientales.
El rabí lo miraba con ternura
y con algún horror. ¿Cómo (se dijo)
pude engendrar este penoso hijo
y la inacción dejé, que es la cordura?
¿Por qué di en agregar a la infinita
serie un símbolo más? ¿Por qué a la vana
madeja que en lo eterno se devana,
di otra causa, otro efecto y otra cuita?
En la hora de la angustia y de luz vaga,
en su Golem los ojos detenía.
¿Quién nos dirá las cosas que sentía
Dios, al mirar a su rabino en Praga?
BIOGRAFÍA

Primeros años

Borges consideraba que había heredado dos tradiciones de sus antepasados: una militar y otra literaria. Su árbol genealógico lo entronca con ilustres familias argentinas de estirpe criolla y anglosajona, como también portuguesa. Desciende de varios militares que tomaron parte activa en la Independencia Argentina, como Francisco Narciso de Laprida, que presidió el Congreso de Tucumán y firmó el Acta de la IndependenciaFrancisco Borges Lafinur —su abuelo paterno— fue un coronel uruguayo; Edward Young Haslam —su bisabuelo paterno— fue un poeta romántico que editó uno de los primeros periódicos ingleses del Río de Plata, el Southern Cross;Manuel Isidoro Suárez —su bisabuelo materno— fue un coronel que luchó en las guerras de la Independencia; Juan Crisóstomo Lafinur—su tío abuelo paterno— fue un poeta argentino autor de composiciones románticas y patrióticas y profesor de Filosofía; Isidoro de Acevedo Laprida —su abuelo materno— fue un militar que luchó contra Juan Manuel de Rosas.6
Su padre, Jorge Guillermo Borges, fue un abogado argentino, nacido en la provincia de Entre Ríos, que se dedicó a impartir clases depsicología. Era un ávido lector y tenía aspiraciones literarias que concretó en una novela, El caudillo, y algunos poemas; además tradujo a Omar Jayyam de la versión inglesa de Edward Fitzgerald.
Para 1970, Jorge Luis Borges recordaba con estas palabras a su padre: «Él me reveló el poder de la poesía: el hecho de que las palabras sean no sólo un medio de comunicación sino símbolos mágicos y música».7 Su madre, Leonor Acevedo Suárez, era uruguaya. Aprendió inglés de su marido y tradujo varias obras de esa lengua al español. La familia de su padre tenía orígenes españolesportugueses e ingleses; la de su madre, españoles y posiblemente portugueses. En su casa se hablaba tanto en español como en inglés.8

CINCO POEMAS DE ANA ISTARÚ

CINCO POEMAS DE ANA ISTARÚ:

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CINCO POEMAS DE ANA ISTARÚ

Ana Istarú, seudónimo literario de Ana Soto Marín1 (San José3 de febrero de 1960) es una actriz y escritora costarricense, que cultiva la poesía y la dramaturgia.
Gracias a su padre Ana Istarú penetra en el mundo de las letras y su madre —la economista y política liberacionista Matilde Marín Chinchilla de Soto (San José, 29 de junio de 1931-29 de septiembre de 19862 ), dos veces diputada (1966 y 1982) a laAsamblea Legislativa de Costa Rica3 — le inculca la pasión por el teatro.
ANA ISTARÚ
A los quince años publica su primer poemario, Palabra nueva, y aunque con el segundo, Poemas para un día cualquiera, obtiene un premio de la Editorial Costa Rica, es con el cuarto que le llega la auténtica fama literaria: La estación de fiebre. El libro —aparecido en 1983, dos años después de haberse diplomado en Artes Dramáticas en laUniversidad de Costa Rica— obtuvo el premio organizado en 1982 por EDUCA y ha sido reeditado en España en 1991 (Visor) y 2011 (Torremozas). También fue publicado en Francia por La différence en edición bilingüe y con traducción de Gérard de Cortanze,4 5 que ha vertido al francés a Ernesto CardenalRoque DaltonJuan Gelman y Vicente Huidobro.6 Protagonista de este canto erótico —además de la autora, naturalmente— es el pintor y profesor francés César Maurel (París, 1952), radicado en Costa Rica desde 1981, con quien Istarú se casó a principios de esa década7 8 (él es también autor de un poemario: Zapping, Ediciones Perro Azul, 20059 ) y del que años más tarde se separaría.
EROTISMO VIVO
Los críticos destacan que su poesía está cargada de erotismo10 —lo que ha dado pie a la polémica entre los lectores—, al tiempo que tiene perspectiva de género, es decir, que es muy femenina. En ella Istarú expresa sin ningún temor los sentimientos más profundos de la mujer. “Transido de alta temperatura erótica sostenida de principio a fin, se expresa en un vocabulario personal y estricto logrando así, en tan difícil tema, un armonía de expresión emotiva con un gobierno infalible de la forma”, dijo el jurado del Premio Latinoamericano EDUCA a propósito del citado libro galardonado.11

Ábrete sexo

Ábrete sexo
como una flor que accede,
descorre las aldabas de tu ermita,
deja escapar
al nadador transido,
desiste, no retengas
sus frágiles cabriolas,
ábrete con arrojo,
como un balcón que emerge
y ostenta sobre el aire sus geranios.
Desenfunda,
oh poza de penumbra, tu misterio.
No detengas su viaje al navegante.
No importa que su adiós
te hiera como cierzo,
como rayo de hielo que en la pelvis
aloja sus astillas.
Ábrete sexo,
hazte cascada,
olvida tu tristeza.
Deja partir al niño
que vive en tu entresueño.
Abre gallardamente
tus cálidas compuertas
a este copo de mieles,
a este animal que tiembla
como un jirón de viento,
a este fruto rugoso
que va a hundirse en la luz con arrebato,
a buscar como un ciervo con los ojos cerrados
los pezones del aire, los dos senos del día.

Testimonio

Yo,
la que yació
sobre su lomo arqueada en buena lid,
la que bebió entre ahogos
los cálices del semen, pues visto está,
yo soy las fauces de la luz;
la que tornó en sarmiento y crecimiento constante
ese licor profano venido de varón;
la que forjó en umbrosos yacimientos carnales
un cordero de sueño, un pájaro aturdido,
un extracto del ángel donde brillan mis genes;
la que ha mirado
abrirse en abanico su entrepierna,
la que arrancándose del vientre rayos,
peleando con el león de su dolor, girando
como un viaje de centauros por su cuerpo,
he dado a luz;
yo,
quiero testificar:
estoy aquí frente a este ser que tiembla,
el que emana una esencia de gardenias calientes.
Beso sus pies calizos. Reverencio
el desgarrón del oro en su pañal.
En su saliva toco la leche del vacío,
lo que mueve a mis pechos a abrir sus surtidores.
Estoy bajo el embate de la dicha,
doblada por el talle.
Soy otro ser que tiembla, transparente.
Yo,
la del pelambre de loba,
la del anca cobriza y garra restallante,
soy su rehén.
Nadie pretenda quebrantar mi cautiverio.

Yo, la hembra fiera

Yo, la marsupial,
la roedora,
la que no tiene tregua,
la que ha juntado ramas,
la que escoge las hierbas con las zarpas heridas,
la que gasta los cobres de su lengua
para fraguar el nido
y está midiendo el viento,
y acapara el lado oculto
de todas las colmenas,
la que atina a mirar los trajes de la luna
y quiere desovar,
la que fue fecundada
con un polen antiguo
y está que la revienta
la gloria de la estirpe,
n la que tan sólo espero un signo de los astros
para tirarme
con un rugido ronco a dar a luz,
yo, la hembra fiera,
la traidora,
la taimada,
la que a la muerte ha echado
a perder
su cacería.

Alumbramiento

vino de mí
salió del fondo
el médico aplaudía
yo vine con el mar en la barriga
como un intenso parasol
un mapamundi
yo era la esfera que rodó en la madrugada
de corazón latí como un caballo
lo digo así
es que la crin
me perfumó
el vientre se movía
como suelen moverse los rebaños
venía con mi molusco mi amapola
mi potranco
con mi gorrión redondo
yo no podré faltar jamás me dije
a nuestra cita
así que estoy aquí
con esta fiesta
brincando por el talle
hice mi baile de rosas
mi aleteo
mugí como los barcos
el vientre daba vueltas
me esperaba
oculta en el carmín
donde el médico buscaba con su ceño
yo empujaba
el ventarrón del orbe en mi testuz
soplaba como un faro
Como los dioses marinos de los cuentos
una granada real a punto de volar
recuerdo que por suerte
César me retuvo del cabello
estaba emocionado
sin saber si tintinear o si envidiarme
de entero dedicado a mis pulmones
expirando inspirando y expirando
me miraba de adentro de sus ojos
como sólo una vez me mirará
en toda la vida de su vida
y a mi vientre que cambia de paisaje
y así
vino de mí
salió del fondo
nos bendijo de un golpe con su grito
se puso a beber sol como una fiera
de lana o amaranto
yo estaba enamorada y me reía
de loca de centella de rodillas
quería besar el sexo el vellocino
de César que lloraba
tomar a mi criatura
correr a derrocharla por las calles
qué llovizna de leche que cabalga
toda la luz del mundo en el pezón

Despedida

Te irás del sótano
salino de mi carne.
Ya no estaremos nunca tan cerca como ahora.
Yo seguiré cantando mi gravedad marina,
domeñando el rugido de tierra de tu parto
hasta llenar la estancia tan alba del vacío
con tu ser deslumbrante.
Ese cordel de sangre del centro de tu talle
lo cortarán.
Jamás serás de nuevo mi cometa secreto,
el capullo de rafia,
el cosmonauta asido a mi matriz.
Cortarán ese lazo de savia sin regreso
y llevarás por tanto mi nombre sobre el vientre
como un botón rosado,
allí donde mi amor
no pudo más e imprime
su cóncavo dedal de despedida.
Ya no estaremos juntos como juntos estamos,
atados como liquen. Vas a nacer. Por siempre
soy tu animal materno.
Donde quiera que vaya la hoguera de tus pasos
tenderé una señal,
un eslabón de viento,
un trazo que nos ate más allá de la tierra,
un dibujo invisible que nada lo lacere.
Un rayo interminable donde mi amor transite
y viaje de mis senos a tu boca candente.
Un rayo que yo pueda ponerme entre los labios
cuando su azul letargo me tienda al fin la muerte.

DOS POEMAS DE MANUEL A. ALONSO

Alonso Pacheco, Manuel A. (1822-1889) Médico y escritor puertorriqueño, nacido en San Juan de Puerto Rico en 1822 y fallecido en su ciudad natal en 1889. Considerado como una de las primeras figuras literarias del Romanticismo antillano, dejó estampada una obra (El jíbaro) que, por su condición de pionera en la literatura de su nación, ha sido comparada por algunos estudiosos puertorriqueños con el Poema de Mío Cid o el Martín Fierro (piedras sillares, respectivamente, de las Letras españolas y argentinas).
Desde muy temprana edad supo conciliar Manuel A. Alonso su innata vocación literaria con un acentuado interés científico que, en 1842, le llevó a cruzar el Atlántico para cursar, en la Universidad de Barcelona, estudios superiores de Medicina. Esta prolongada estancia en la metrópoli resultaría a la postre providencial no sólo para su formación médica, sino también para la forja de su espíritu humanístico. En efecto, el escritor de San Juan enseguida comparó la agitada vida política que había conocido en España con la situación colonial de Puerto Rico, y de este análisis extrajo la conclusión -presente a lo largo de toda su obra- de que en el territorio insular era imprescindible una reforma político-administrativa precursora de la emancipación respecto a la metrópoli. Al mismo tiempo, durante su estancia en Barcelona quedó imbuido de la poderosa corriente literaria costumbrista que entonces comenzaba a arraigar con fuerza en las Letras españolas, y supo asimilarla a la par que mantenía el contacto con las noticias culturales que le llegaban desde su lejana isla.
Entre estas novedades, sin duda la que más entusiasmó al grupo de jóvenes escritores puertorriqueños destacados en la Universidad de la Ciudad Condal fue la aparición, en su territorio natal, de un volumen colectivo titulado Aguinaldo puertorriqueño (1842), obra que, desde su salida de la imprenta, fue considerada como la primera manifestación generacional del Romanticismo en la isla. Bajo el estímulo de esta obra miscelánea surgió en Barcelona un volumen similar, tituladoÁlbum puertorriqueño (1843), con el que los estudiantes antillanos con inquietudes literarias (entre ellos, el propio Manuel A. Alonso) quisieron sumarse a la brecha abierta por los primeros románticos de su tierra.
Una vez licenciado en medicina y cirugía, el joven escritor regresó a Puerto Rico en 1849, no sin antes haber dado a la imprenta española (después de “muchas horas robadas al sueño“, según su propio testimonio) la primera versión de su obra magna, presentada entonces bajo el epígrafe de El Gíbaro. Cuadro de costumbres de la isla de Puerto Rico (Barcelona: Imprenta de Juan Olivares, 1849). Este libro fue saludado inmediatamente por críticos y lectores como la primera muestra del costumbrismo de la isla antillana, capaz de presentar numerosos rasgos autóctonos que, sin renegar de sus claras influencias españolas ni de ciertos aspectos compartidos con el costumbrismo de otras regiones hispanoamericanas, permitían ya hablar de una literatura puertorriqueña propiamente dicha.
A pesar de la fama de que gozó en su isla natal, Manuel A. Alonso volvió a afincarse en España durante otros dos largos períodos de tiempo (1858-62 y 1866-71), en los que ejerció con notable fama su profesión galénica. A partir de 1871 se asentó definitivamente en Puerto Rico, donde su constante presencia en los ambientes científicos, culturales y políticos le consagró como uno de los más destacados próceres de su tiempo. Entre los diversos cargos relevantes que desempeñó, figura el de director del Asilo de Beneficencia, puesto que no le distrajo de ese firme compromiso reformista en el que se había enrolado junto con otros brillantes escritores de su época, como Alejandro Tapia y Manuel Fernández Juncos.
 
JULIA CONSTANZA BURGOS GARCÍA
Convertido en uno de los más firmes adalides de este movimiento reformista (en buena parte, gracias a su cargo de director del rotativo El Agente, un periódico de carácter liberal que le sirvió para difundir su ideología política y parte de su creación literaria), supo también mantener vivas sus aficiones literarias, que le permitieron publicar, en 1883, la segunda parte de El Jíbaro (San Juan de Puerto Rico: Impresor José González Fonto, 1882-83).
MANUEL A. ALONSO
Rimas Tímida, la palabra de tus labios caía, y en mi pálida frente dolorosa y macabra, toda melancolía se regó, evanescente, blanda, como un arrullo… Oh tu voz adorable… ¡Voz única entre tantas! (Bajo el influjo suyo fue placer inefable mi dolor…) -Hoy no encantas este fúnebre yermo… (No sé dónde se riega -toda melancolía- tu voz…) -Y estoy enfermo porque tu voz no llega a bañar de alegría mi sufrir… en mi vida dolorosa y macabra, tal vez hubieran sido para curar la herida, tu voz y tu palabra que yo jamás olvido…! Balada del disparatorio báquico, impregnada de múltiples romanticismos Dícela “El Ebrio” Aquesto dixo “El Ebrio”, una vegada. Aquesto dixo con su voz cansada. Aquesto dixo por la madrugada. Yo dello non sé nada. Bebamos en las cráteras de oro que laboró el cincel benvenutino, champagne, bulbente y bullicioso vino . Bebamos en las ánforas de…
MAYRA SANTOS

Boceto

Color moreno, frente despejada,
mirar lánguido, altivo y penetrante,
la barba negra, pálido el semblante,
rostro enjuto, nariz proporcionada.
Mediana talla, marcha compasada;
el alma de ilusiones anhelante,
agudo ingenio, libre y arrogante,
pensar inquieto, mente acalorada…
Humano, afable, justo, dadivoso,
en empresa de amor siempre variable,
tras la gloria y el placer siempre afanoso…
Y en amor a su patria insuperable:
éste es, a no dudarlo, fiel diseño
para copiar, un buen puertorriqueño…

El salvaje

Debajo de una palmera,
en una tarde serena,
se mira sobre la arena
un salvaje reposar.
Junto a sí tiene las flechas
que mil blancos han herido,
y, como él mismo, han sufrido
de cruda guerra el azar.
Su rojo cuerpo desnudo
muestra toda su pujanza,
y en su pecho alguna lanza
atrevida penetro.
Fija la vista en los montes
canta de pesar exento,
sin recordar ni un momento
las riquezas que perdió.
Que venga aquí el europeo
codicioso,
y si acercarse le veo
morirá al punto a mis manos.
Que para sufrir tiranos
en su patria no nací.
Y la muerte
que le diera
prefiriera
con placer,
a la vida
regalada
y pasada
como él.
Que es mi dicha vivir libre
sin cadenas que me opriman,
con su peso solo giman
los esclavos y no yo.
Cuando de noche o de día
yo despierto,
y siento en la selva umbría
de los tigres el aullido,
o de la sierpe el silbido,
mi gozo no tiene igual.
En los valles
y florestas
son mis fiestas
pelear,
con las fieras
más temidas
y sus vidas
acabar.
Que es mi dicha vivir libre
sin cadenas que me opriman,
con su peso solo giman
los esclavos y no yo.
Me han quitado la llanura.
no me importa.
Para probar mi bravura
los montes bastan y sobran
si los indios no recobran
lo que el blanco les robó.
Yo no siento
desconsuelo.
En el suelo
duermo bien.
Y si velo,
mi querida
es mi vida,
mi sostén.
Que es mi dicha vivir libre
sin cadenas que me opriman,
con su peso solo giman
los esclavos y no yo.

OTROS TRES POEMAS DE LEÓN DE GREIFF

León de Greiff (1895 – 1976)

Noche de Campo Literaria en El Café de Otraparte: Literatura a manteles: León de Greiff o la lengua de los pájaros: lectura de poemas y otros textos del poeta colombiano. León de Greiff (Medellín, 1895 – Bogotá, 1976) fue uno de los más destacados poetas del siglo XX en Colombia. Su nombre completo fue Francisco de Asís León Bogislao de Greiff Häusler y utilizó diferentes seudónimos para firmar sus obras, entre los cuales “Leo Le Gris” y “Gaspar de la Nuit” son los más conocidos. De Greiff fue de los primeros impulsores del movimiento literario Los Panidas de Medellín en 1915, grupo de 13 intelectuales de ideas modernistas en literatura y arte que iniciarían las nuevas tendencias en dichas disciplinas en Colombia. En ese movimiento participaron, además, personajes como el filósofo Fernando González y el caricaturista Ricardo Rendón. La poesía de León de Greiff busca la sonoridad y es rica en propuestas lingüísticas asimiladas por otros al culteranismo o neobarroco poético. De una amplia cultura, de Greiff utilizó un vocabulario y giros del castellano antiguo, no siempre fáciles de comprender, así como profundos conceptos filosóficos inspirados en el modernismo de los autores a los que acudió desde su juventud.
Su singular producción parece venir sólo de sí mismo y, al mismo tiempo, de todas las referencias culturales posibles, desde la espontaneidad de los juglares hasta la perfección renacentista, la extravagancia barroca, la vibración romántica, el lujo modernista, el experimentalismo vanguardista. En ella se evidencia su voluntad de dotar al verso de una gran musicalidad, así como su gusto por la utilización de palabras en desuso, neologismos y onomatopeyas. Es palpable la influencia de los principales poetas franceses del siglo XIX (Baudelaire, Rimbaud), pero resulta casi inútil concretar el amplísimo catálogo de autores que nutre su creación.
Sus dos primeros libros, “Tergiversaciones” (1925) y el “Libro de los signos” (1930), contienen algunas de sus poesías más famosas, como la “Balada de la fórmula definitiva y paradojal” y “Balada del mar no visto”. “Variaciones alrededor de nada” (1936) reúne los mejores momentos del conjunto de sus temas: el amor, la poesía, el silencio, la nada, el viaje y la noche. A ellos hay que añadir “Prosas de Gaspar” (1937), “Farsa de los pingüinos peripatéticos” (1942), “Fárrago” (1955) y “Velero paradójico” (1959). Todos estos títulos fueron recopilados en sus “Obras completas” (1960), tras las cuales publicaría aún “Nova et vetera” (1968).

LEÓN DE GREIFF

Rimas

Tímida, la palabra
de tus labios caía,
y en mi pálida frente
dolorosa y macabra,
toda melancolía
se regó, evanescente,
blanda, como un arrullo…
Oh tu voz adorable…
¡Voz única entre tantas!
(Bajo el influjo suyo
fue placer inefable
mi dolor…) -Hoy no encantas
este fúnebre yermo…
(No sé dónde se riega
-toda melancolía-
tu voz…) -Y estoy enfermo
porque tu voz no llega
a bañar de alegría
mi sufrir… en mi vida
dolorosa y macabra,
tal vez hubieran sido
para curar la herida,
tu voz y tu palabra
que yo jamás olvido…!

Balada del disparatorio báquico, impregnada de múltiples romanticismos

Dícela “El Ebrio”
Aquesto dixo “El Ebrio”, una vegada.
Aquesto dixo con su voz cansada.
Aquesto dixo por la madrugada.
Yo dello non sé nada.
Bebamos en las cráteras de oro
que laboró el cincel benvenutino,
champagne, bulbente y bullicioso vino .
Bebamos en las ánforas de barro
doria hidromiel; en el panzudo jarro
blonda cerveza, y en las cristalinas
frágiles copas el anís sonoro
así como las finas
mixturas sibilinas.
“Porque es dulce olvidar”.
Bebamos en las cráteras de oro
el líquido tesoro
que enloquece las mentes
y elide los deseos,
y que sume los sueños impotentes
en helados Leteos!.
Porque es dulce olvidar. ¿Algo esculpido
quedar merece en el cerebro? Nada!
Porque es dulce olvidar…
El viento azota
la cima de los árboles, tedioso;
vacila el corazón ante la rota!
El espíritu vago!
¡La voluntad errátil
es un tortuoso Yago!
y el soñar aterido…:
¡el soñar aterido y no vibrátil
ni altanero!… y nostálgico, anheloso
de una distinta vida…
Los jardines románticos
horros están de idilios.
Y son hueros los cánticos
jocundos de Himeneo!
Dormita ya el Deseo!
Ya dormita el Amor!
Y yerra -enloquecida-
por sus ludies exilios
de Dolor,
l’alma pura de Ofelia,
mientras Hamlet, moroso y taciturno
sepultóse en sí mismo!”
Ya no existe
la verdad, si ha existido… Ya no es nada
la belleza, y lo es todo! y la tristeza
¡cómo es asaz vulgar y adocenada!
Yo buceo un abismo
y el tal abismo es hueco!
Todo es superficial, mentido y triste.
Todo: el Amor y la Naturaleza,
el Mar, las Nubes, la ideal Belleza:
sólo restan cinismo,
rutina, y el enteco
sentido de lo práctico y la cómica
metafísica vómica!
Es preciso beber la sangre cálida
de los magos elixires!
Complicados brebajes, quinta-esencia,
sudor de las retortas y alambiques;
todos los filtros químicos y alquímicos
el díctamo, el nepentes,
súmanme en la demencia!
En el absintio quiero que se esconda
-tras de sus de sirena glaucos ojos-
mi espíritu arbitrario,
mi corazón, y toda la amargura
de abolidos despojos!
Es preciso beber la sangre cálida,
sangre morena
o sangre blonda!
En el absintio quiero que se esconda
-tras de sus glaucos ojos de sirena–
mi corazón, y toda la amargura!
“La azul locura pálida,
soberana locura,
se asile en mi cerebro solitario!”
Bebamos en las cráteras de oro
todo el licor que corre por la vena
de la pródiga uva;
y hagamos la serena
-la serena o la loca-
vida del que en sí propio no se toca
y que en nada se halla…
-Búdico ser en éxtasis,
Jaiyám bajo los astros,
Edgar en la taberna,
Diógenes en su cuba…
Desdeñosos e impávidos,
sonrientes,
mirando la batalla
sempiterna, mirando la batalla
de apetitos, la gresca y el estridir de dientes
y el vulgar forcejeo
para ascender, para medrar, para vivir…
“Nosotros -sí, nosotros-
olímpicos yazgamos sobre el trípode sacro:
claudicantes e irónicos,
sonrientes espectadores del simulacro,
sin recordar, sin añorar,
sin anhelar,
¡sin un solo deseo!”
Brúña el trágico véspero
con sus hórridas lumbres
incendiarias;
dóre el amanecer con vagas lumbres
y medias-tintas de atediada suavidad;
o aljofáre la luna
del bebedor la cabellera bruna
o la blonda o endrina cabellera
nimbada de doliente claridad,
y bebamos el vino,
y bebamos el vino,
y bebamos el vino!
Aquesto dixo el Ebrio una vegada.
Aquesto dixo con su voz cansada.
Aquesto dixo por la madrugada.
Yo dello non me curo. Yo dello non sé nada

Divagación nocturna

Riela en mi alma tu recuerdo
como la luna sobre el mar…
En el silencio de mis noches
oigo tu voz aletear,
tu voz que me dice muy paso
que no me quieres olvidar…
En el silencio de mis noches,
-como la luna sobre el mar-
riela en mi alma tu recuerdo…
Veo el undívago vibrar
de las estrellas, en tus ojos…
Me embriaga el cálido aromar
de tu melena tenebrosa…
Tu frente, -un milagro lunar-
trasluce los puros anhelos
de tu querer, de tu ensoñar.
Se van mis horas solitarias
tras tu recuerdo, en un girar
de sueño y sueños ilusos…
(No los podremos realizar?…)
Melancólico ensueño ilusorio
que justifica el vegetar
del ánima mía soberbia,
de mi espíritu singular…
Melancólico ensueño ilusorio…
(no lo podremos realizar…?)
Riela en mi alma tu recuerdo…
Siento en mi boca palpitar
el beso trémulo y perenne
con que nos hemos de besar…
miro en tus ojos de misterio
-como si fueran a llorar…-
todo el poema de la vida
que no pudimos realizar…
En tu nocturna cabellera
-nardos y lirios y azahar-
aspiro todos los perfumes
con que quisiera aletargar
mi quimérica pantomima
de soñar y soñar y soñar!
Está en tu grácil cuerpo fino
toda la euritmia del rimar…
Son tus manos palidecidad
-parece que fuera a nevar…-,
tus manos, lánguidas y breves,
pareja de lirios sin par!
Tus manos, que bendijeron
con su perdón, mi divagar
por arduos caminos oscuros
y muelles sendas del pescar…
Riela en mi alma tu recuerdo
como la luna sobre el mar…
En el silencio de mis noches
oigo tu voz aletear…,
tu voz, que me dice muy paso
que no me quieren olvidar!
Siento en mi frente ensombrecida
tus manos cándidas posar…
Siento en mi ardida frente gélida
el balsámico palpitar
de tus labios, que borran culpas
y que me quieren perdonar…
¡Melancólico ensueño ilusorio
de mi incoherente divagar!
Fantasía disparatada
de mi espíritu singular!
Delirio ingenuo que se trueca
-irónico y duro- en pesar…
¡Melancólico ensueño ilusorio
que no podremos realizar…!
Riela en mi alma tu recuerdo
como la luna sobre el mar…!

CINCO POEMAS DE ANTONIO GALA

Antonio Gala es un reconocido escritor, periodista, dramaturgo, ensayista y poeta español.
Nacido en Ciudad Real aunque Cordobés por adopción, Antonio Gala se licenció muy joven en Derecho y Filosofía. Tras una estancia en la orden monástica de los Cartujos, de la que fue expulsado, se traslada a Portugal en 1958.
Desde allí participa en el Premio Adonáis de poesía, donde es premiado con un accésit porEnemigo íntimo (1959). Este es el punto de partida de su carrera literaria.
Tras una época en ItaliaGala pasa a trabajar como articulista en el diario El País, trabajo que continuaría más tarde para el periódico El Mundo.
En 1990 gana el Premio Planeta de novela con su primera obra, El manuscrito carmesí. A partir de entonces ha publicado varias novelas, de la que habría que destacar La Pasión Turca (1993) llevada al cine por Vicente Aranda.
En la narrativa, Gala se ha inclinado siempre por un enfoque histórico, a partir del cual da rienda suelta a sus propias obsesiones y la confrontación con el mundo actual.
Gala también ha logrado éxito con sus piezas teatrales, pese a cierta resistencia de lacrítica especializada, al igual que con su poesía y sus ensayos, es mayor el éxito popular que el académico.
Ha recibido premios tan importantes como el Nacional de Teatro Calderón de la Barca(1963) o el Premio de Andalucía de las letras (2005)
Mediterráneo Mi cinturón aprieta tu cintura, y tu sonrisa, mi corazón. Sobrevolamos las islas indecibles y a nuestro paso las nubes se disipan. ¿Cómo regresar al beso la armonía sin que la respiración se entrecorte? ¿Cómo planear la noche compartida después de tanta ausencia? Sólo el aire es aliado nuestro porque nuestro deseo es de aire puro. Cuando descendamos a la tierra las alas deberán seguir batiendo: el aire de las alas es nuestro sostén único y las alas del aire nuestro lecho. Desembocan los ríos en los mares azules como en tu pecho desemboca el mar. Abrázame en tus alas para que otro aire no me roce sino tu aliento, del que vivo y muero. Bajo el cielo impalpable hecho de luz y espera, abrázame, amor mío, con tus alas. Abrázame sobre la corrompida ciudad sagrada de los hombres. Por saber tuyo el vaso en que bebías… Por…

Mediterráneo

Mi cinturón aprieta tu cintura,
y tu sonrisa, mi corazón.
Sobrevolamos las islas indecibles
y a nuestro paso las nubes se disipan.
¿Cómo regresar al beso la armonía
sin que la respiración se entrecorte?
¿Cómo planear la noche compartida
después de tanta ausencia?
Sólo el aire es aliado nuestro
porque nuestro deseo es de aire puro.
Cuando descendamos a la tierra
las alas deberán seguir batiendo:
el aire de las alas
es nuestro sostén único
y las alas del aire nuestro lecho.
Desembocan los ríos en los mares azules
como en tu pecho desemboca el mar.
Abrázame en tus alas
para que otro aire no me roce
sino tu aliento, del que vivo y muero.
Bajo el cielo impalpable
hecho de luz y espera,
abrázame, amor mío, con tus alas.
Abrázame sobre la corrompida
ciudad sagrada de los hombres.

Por saber tuyo el vaso en que bebías…

Por saber tuyo el vaso en que bebías,
una tarde de junio lo rompiste.
Bebió la tierra el agua, limpia y triste,
y ahora tienes la sed que no tenías.
Quizá otra vez vendrán tus buenos días
y bebas sin mirar, como bebiste.
O quizá el vaso en el que te ofreciste
otras manos lo quiebren, no las mías.
Igual que el que de noche se despierta
y busca cerca el agua preparada,
te buscó a ti mi voz y no escuchaste.
Pon a tu corazón desde hoy alerta:
no nieguen a tu sed enamorada
el mismo sorbo aquel que derramaste.

Almuñécar

Durante un anochecer en esta playa te amé tanto
que una respiración
para los dos bastaba.
Suspendieron el mar, para mirarnos,
su armonioso escalofrío,
y su unánime vuelo de gaviotas.
Se divertía el agua, sonrosada,
como si fuera a amanecer,
y se posó el silencio sobre el aire
lo mismo que un jilguero en una rama.
No existía para el amor
futuro ni pretérito:
todo era eterno instante….
Y de repente, sobre tus hombros
observé, mientras te besaba,
que nos veían ojos codiciosos.
No supe si eran de los viejos fenicios
o quizá de la noche…
No tardó en quedar claro
dónde va el ruiseñor cuando mayo termina.
La muerte que los devoró a ellos,
sigilosa nos acechaba.
Nuestro amor, como el de ellos, fue vencido.
Pero yo te amo todavía.

Alargaba la mano y te tocaba…

Alargaba la mano y te tocaba.
Te tocaba: rozaba tu frontera,
el suave sitio donde tú terminas,
sólo míos el aire y mi ternura.
Tú moras en lugares indecibles,
indescifrable mar, lejana luz
que no puede apresarse.
Te me escapabas, de cristal y aroma,
por el aire, que entraba y que salía,
dueño de ti por dentro. Y yo quedaba fuera,
en el dintel de siempre, prisionero
de la celda exterior.
La libertad
hubiera sido herir tu pensamiento,
trasponer el umbral de tu mirada,
ser tú, ser tú de otra manera. Abrirte,
como una flor, la infancia , y aspirar
su esencia y devorarla. Hacer
comunes humo y piedra. Revocar
el mandato de ser. Entrar. Entrarnos
uno en el otro. Trasponer los últimos
límites. Reunirnos…..
Alargaba la mano y te tocaba.
Tú mirabas la luz y la gavilla.
Eras luz y gavilla, plenitud
en ti misma, rotunda como el mundo.
Caricias no valían, ni cuchillos,
ni cálidas mareas. Tú, allí, a solas,
sonriente, apartada, eterna tú.
Y yo, eterno, apartado, sonriente,
remitiéndote pactos inservibles,
alianzas de cera.
Todo estuvo de nuestra parte, pero
cuál era nuestra parte, el punto
de coincidencia, el tacto
que pudo ser llamado sólo nuestro.
Una voz, en la calle, llama y otra
le responde. Dos manos se entrelazan.
Uno en otro, los labios se acomodan;
los cuerpos se acomodan. Abril, clásico,
se abate, emperador de los encuentros.
¿Esto era amor? La soledad no sabe
qué responder: persiste, tiembla, anhela
destruirse. Impaciente
se derrama en las manos ofrecidas.
Una voz en la calle….Cuánto olor,
cuánto escenario para nada. Miro
tus ojos. Yo miro los ojos tuyos;
tú, los míos: ¿esto se llama amor?
Permanecemos. Sí, permanecemos
no indiferentes, pero diferentes. Somos
tú y yo: los dos, desde la orilla
de la corriente, solos, desvalidos,
la piel alzada como un muro, solos
tú y yo, sin fuerza ya, sin esperanza.
Idénticos en todo,
sólo en amor distintos.
La tristeza, sedosa, nos envuelve
como una niebla: ése es el lazo único;
ésa la patria en que nos encontramos.
Por fin te identifico con mis huesos
en el candor de la desesperanza.
Aquí estamos nosotros: desvaídos
los dos, borrados, más difíciles,
a punto de no ser….¿Amor es esto?
¿Acaso amor es esta no existencia
de tanto ser? ¿Es este desvivirse
por vivir? Ya desangrado
de mí, ya inmóvil en ti, ya
alterado, el recuerdo se reanuda.
Se reanuda la inútil existencia….
Y alargaba la mano y te tocaba.

Hoy encuentro, temblando ya y vacía…

Hoy encuentro, temblando ya y vacía,
la casa que los dos desperdiciamos
y el vago sueño del que despertamos
sin habernos dormido todavía.
Acordarse del agua en la sequía
no hace brotar ni florecer los ramos.
¿Dónde estás, dónde estoy, y dónde estamos?
¿Qué fue del mundo cuando amanecía?
Hoy me pasa el amor de parte a parte.
Temo encontrarte y no reconocerte.
Temo extender la mano y no tocarte.
Temo girar los ojos y no verte.
Temo gritar tu nombre y no nombrarte…
Temo estar caminando por la muerte.
FUENTE:

CINCO POEMAS DE MANUEL ALTOLAGUIRRE

MANUEL ALTOLAGUIRRE
Español: Retrato de Zenobia Camprubí Aymar, es...

Español: Retrato de Zenobia Camprubí Aymar, escritora español, realizado por Joaquín Sorolla. Óleo sobre lienzo, 66 x 58 cm. Sala Zenobia y Juan Ramón Jiménez, Universidad de Puerto Rico. (Photo credit: Wikipedia)

FUENTE: 

BIOGRAFÍA Y OBRA DE MANUEL ALTOLAGUIRRE BOLÍN. (1905-1959)

Belén Vicente Aleixandre, Móstoles

Belén Vicente Aleixandre, Móstoles (Photo credit: portaldelsures)
En el Limonar Alto, entonces zona de montes de olivos y casas con jardines, en la ciudad que Aleixandre llamó «del Paraíso», vino al mundo, el 29 de junio de 1905, MANUEL ALTOLAGUIRRE BOLÍN, hijo del escritor festivo Manuel Altolaguirre Álvarez.
Se educó en el colegio de los Jesuitas en Miraflores de El Palo (Málaga) y estudió Derecho en Málaga y Granada, pero ejercerá durante poco tiempo como abogado.
Vista de la Casa Natal de Juan Ramón Jiménez. ...

Vista de la Casa Natal de Juan Ramón Jiménez. Actual museo. Moguer (Photo credit: Wikipedia)
Hombre incansable, contaba que su amor por la imprenta nació cuando siendo un niño escribió unos versos para su madre. Fue a leérselos primero a la criada que casualmente tenía un novio tipógrafo. La muchacha pensó que valía la pena imprimirlo. Verlo así fue decisivo en la vocación de Altolaguirre. Se convirtió en un artesano magistral que disfrutaba entre cajas y planchas, tanto que puede calificársele, sin duda, de artista de la imprenta.
Sensible e impresionable, de inquietud constante, tenía 19 años cuando, junto con José María Souviron y Emilio Prados, también malagueños, fundó la revista «Ambos». No sería lo único que Málaga le inspiró. La imprenta «Sur» creada con Prados y Álvaro Disdier y «Litoral», fundada en 1924 con Prados y José María Hinojosa, dan fe de ello. Fue en esta revista donde Altolaguirre publicó su primer libro, Las islas invitadas, páginas las de esta publicación que acogieron los primeros poemas de amigos como Federico G. LorcaRafael AlbertiLuis Cernuda, Perdro Salinas… Siempre pensó que «Litoral» aglutinó a la que sería conocida como «Generación del 27». También aquí publicó a Juan Ramón JiménezVicente AleixandreGerardo Diego o Jorge Guillén.
Andalusian poet Rafael Alberti in Madrid, Spain.

Andalusian poet Rafael Alberti in Madrid, Spain. (Photo credit: Wikipedia)
English: Signature of Juan Ramón Jiménez, Span...

English: Signature of Juan Ramón Jiménez, Spanish writer. Español: Firma de Juan Ramón Jiménez, escritor español. (Photo credit: Wikipedia)

Estoy perdido

Profeta de mis fines no dudaba
del mundo que pintó mi fantasía
en los grandes desiertos invisibles.
Reconcentrado y penetrante, solo,
mudo, predestinado, esclarecido,
mi aislamiento profundo, mi hondo centro,
mi sueño errante y soledad hundida,
se dilataban por lo inexistente,
hasta que vacilé cuando la duda
oscureció por dentro mi ceguera.
Un tacto oscuro entre mi ser y el mundo,
entre las dos tinieblas, definía
una ignorada juventud ardiente.
Encuéntrame en la noche. Estoy perdido.

La nube

Oh libertad errante, soñadora,
desnuda de verdor, libre de venas,
arboleda del mar, errante nube;
si en lluvia el desengaño te convierte,
la forma de mi copa podrá darte
una pequeña sensación de cielo.
Vuelve a la tierra, oh mar, vuelve a la vida,
a las cadenas de los largos ríos,
a las prisiones de los hondos lagos;
vuelve afiliada a penetrar mil veces
angostos laberintos vegetales.
¡Oh libertad, tus puertas son heridas!
No las quieras abrir, sigue encerrada
en la sedienta piel o te sostenga
el inclinado cauce del torrente.
Todo sueño que es nube se deshace.
Vuelva a brillar el sol, pues la blancura
de esa ilusión de libertad celeste
es tan sólo una sombra hecha jirones.
No sueñe más el agua, y tenga vida
en la savia o la sangre, tenga sólo
en mí su libertad, libre en mis lágrimas.
Español: Vicente Aleixandre, escritor español

Español: Vicente Aleixandre, escritor español (Photo credit: Wikipedia)

Abandono

¡Qué dulce dolor de ancla
en el corazón sentías!
Tu corazón reteniendo,
duro coral, mi partida.
Ahogada en amor, tu amor
como un mar me sostenía.
Altos vientos me empujaron
solitario a la deriva.
Si mi nave se fue lejos
más profunda quedó hundida
tu dura rama de sangre,
rota el ancla de mi vida.
Solo, entre las grises nubes
que mis sienes acarician,
sin ti voy por entre nieblas
recordando tu agonía.
Emilio del Prado's "curling the rizo"...

Emilio del Prado’s “curling the rizo” modified using The GIMP (Photo credit: jason_froebe)

Las sendas que me obligo a recorrer por ti…

Las sendas que me obligo
a recorrer por ti,
no las borra la vida,
y en vez de flores, una venda,
dura como una máscara,
va dividiendo el campo.
Quisiera haber nacido junto a ti,
vivir de rama en rama, sin caminos,
pero veo la distancia, el no alcanzarte
y peregrina el corazón pisando rosas
y llega al tuyo cuando sueña
dentro de una ciudad donde aplastado
quedó el verdor, la risa, las colmenas.
En ellas se enredaron los caminos
y la tierra ofendida quedamente
lanza leves suspiros, sus jardines;
sus torres que desprecios a la brisa
hacen inmóviles
voces de bronce dan
para anunciar las nuevas tumbas.
Yo sé por qué la tierra enfurecida
a veces tiembla y rompe las ciudades:
alguien responde al llanto de las yerbas
que no pueden nacer bajo las losas.
Las pisadas del hombre van dejando
su estéril huella, firme que divide
con una seca herida el prado verde
y más endurecido y seco implora
sostén a sus pisadas, que se calle
el color, que no pronuncie
en tallos de alegría
su gesto el campo;
mas impasible quiere su dominio,
con mármol sueña lapidar llanuras.
No así mi amor, tu mundo, otro planeta,
la flor intacta con ocultos ríos:
por sus venas iré sin ser notado,
soy de tu corazón dócil corriente.

Contigo

No estás tan sola sin mí.
Mi soledad te acompaña.
Yo desterrado, tú ausente.
¿Quién de los dos tiene patria?
Nos une el cielo y el mar.
El pensamiento y las lágrimas.
Islas y nubes de olvido
a ti y a mí nos separan.
¿Mi luz aleja tu noche?
¿Tu noche apaga mis ansias?
¿Tu voz penetra en mi muerte?
¿Mi muerte se fue y te alcanza?
En mis labios los recuerdos.
En tus ojos la esperanza.
No estoy tan solo sin ti.
Tu soledad me acompaña.
Mi fe (Manuel Altolaguirre)

SALMAN RUSHDIE: "EL RESPETO A LAS RELIGIONES ESCONDE MIEDO A LA VIOLENCIA"

English: Salman Rushdie at the Vanity Fair par...

English: Salman Rushdie at the Vanity Fair party celebrating the 10th anniversary of the Tribeca Film Festival. (Photo credit: Wikipedia)
El 14 de febrero de 1989, Salman Rushdie recibió una llamada de una periodista de la BBC que le anunció que había sido “condenado a muerte” por el ayatolá Jomeini. ¿Su delito? Haber escrito una novela Los versos satánicos. Doce años después, el autor rememora en el libro Joseph Anton (Mondadori), cómo vivió en clandestinidad, y cómo afectó a su vida personal esta persecución.
FUENTE:
English: Actress Pia Glenn and Salman Rushdie ...

English: Actress Pia Glenn and Salman Rushdie at the Vanity Fair party to kick of the 2009 Tribeca Film Festival. (Photo credit: Wikipedia)
“No tiene sentido que las religiones exijan que no se las critique. Estos días cuando oigo a la gente decir que hay que respetar las religiones, lo que quieren decir es que tenemos miedo a la violencia, porque ese respeto, lo que realmente esconde es el miedo a la violencia”, explica Rushdie en una entrevista con Europa Press.
“Estoy cansado de que las religiones exijan un trato especial. No hay ninguna razón por las que se les deba dar un trato especial. Tenemos que poder hablar de las cosas en serio, pero también con sátira”, alega en referencia a las caricaturas publicadas en las que se ridiculiza al profeta Mahoma y a otras persecuciones contra escritores.
English: Paul Auster, Salman Rushdie and David...

English: Paul Auster, Salman Rushdie and David Shankbone at a breakfast for Amos Oz in New York City. Photographers blog post about this event and photograph. (Photo credit: Wikipedia)
A este respecto, señala que las acusaciones de blasfemias y herejía que recayeron sobre él parecían más pertenecer a la “inquisición española” que al siglo XX, y subraya que este comportamiento era solo el inicio de un tipo de “política extremista” por parte del mundo musulmán y subraya cómo esa violencia se ha ido propagando por el mundo y cita el caso del periodista asesinado en Turquía o de otros escritores perseguidos.
“Las acusaciones son las mismas que yo recibí. Estos ataques se han ido expandiendo y propagando, porque los atentados del 11 de septiembre fueron sólo el eslabón de una cadena. Y las manifestaciones de estos días forman parte de ese mismo espíritu intransigente e intolerante”, ha explicado Salman Rushdie durante su presentación del libro en Madrid.
Los niños del agua

Los niños del agua (Photo credit: El Otro López)
En esta misma línea afirma que el vídeo colgado en Youtube sobre Mahoma es “malísimo” y “no hace falta hacer quemas”. “En Youtube hay tantas cosas, que cualquiera de nosotros puede sentirse ofendido. Pero el vídeo es ridículo y me parece erróneo responder así ante un vídeo como ese, pero esta reacción forma parte de una paranoia mucho más grande. En el mundo musulmán se extiende la creencia de que hay una conspiración para destruir el Islam, y que los líderes occidentales están detrás”. “Es evidente que esa conspiración no existe y vemos cómo la paranoia desemboca en la violencia”, alega.
“No tenemos que doblegarnos ante el miedo”, proclama el autor, quien ha tardado más de diez en ponerse a escribir esta novela “autobiográfica” porque quería alcanzar un estado de “tranquilidad mental” y estar libre de emociones negativas.
La piedra lunar / Wilkie Collins

La piedra lunar / Wilkie Collins (Photo credit: lalagonca)
En esta misma línea reconoce que tras escribir Josep Anton no siente ningún tipo de amargura o rencor hacia quienes le condenaron y obligaron a pasar diez años de su vida escondido. “Rendirme ante la amargura sería una derrota. Esperé tanto porque quería tener el control de mis emociones y no escribirlo con amargura, era necesario que la rabia pasara” confiesa.
English: Paul Auster, Salman Rushdie and Shimo...

English: Paul Auster, Salman Rushdie and Shimon Peres at a breakfast honoring Israeli literary legend Amos Oz on the Upper East Side of Manhattan in New York City. Photographers blog post about this event and photograph. (Photo credit: Wikipedia)
En las páginas de este libro, de casi 700 páginas, Rushdie no sólo habla de las realidades, a veces incluso cómicas que tuvo que vivir, siempre rodeado de policías armados o protectores, sino también rememora su vida personal desde los años difíciles en la Universidad hasta sus fracasos matrimoniales.
“Para escribir una autobiografía hay que contar la verdad; hay que ser más autocrítico. El lector quiere comprender sus puntos flacos y sus puntos fuertes, sus virtudes y sus defectos. Hay que hablar de lo que uno lamenta haber hecho o lo que uno hubiera querido hacer mejor”, señala.
El título del libro hace referencia al alias que eligió para que la policía pudiera llamarlo. Pensó en sus escritores preferidos y las posibles combinaciones de nombres de estos; y de pronto se le ocurrió: Conrad y Chéjov, Joseph Anton.
Nick Carter

Nick Carter (Photo credit: Hablando del asunto)
Y para ser más crítico consigo mismo en esta autobiografía, Rushdie se sirve de la tercera persona y así consigue ver al personaje central de la novela ( él mismo) de forma más “crítica y objetiva”. “Un libro de estas características tiene que ser duro y crítico con uno mismo. Sé que se critican a algunas personas en el libro, pero a quien más se critica es al autor”, confiesa.
Preguntado por el momento en que más miedo pasó, el autor de Los versos satánicos señala que fue cuando pensó que habían asaltado a su hijo y a su madre. “Fue una serie de errores de comunicación y luego todo el mundo estaba bien, pero por varias horas creía que mi hijo y mi madre habían sido asesinados o secuestrados y ese día siempre lo consideraré el peor de mi vida, fue el único momento en todo ese periodo en el que realmente me hundí”.
Respecto a sus proyectos de futuro, Rushdie ha anunciado que está trabajando en una serie de televisión de ciencia ficción en Estados Unidos, “pero esto está en un estado muy incipiente, lo que sí me gustaría es sentarme tranquilamente y escribir una novela de ficción”, concluye.
Author Salman Rushdie having a discussion with...

Author Salman Rushdie having a discussion with Emory University students (Photo credit: Wikipedia)
Rushdie nació en Bombay en 1947. Publicó su primera novela, Grimus, en 1975, le siguieron Hijos de la medianoche (Literatura Mondadori, 2009), Vergüenza (Debolsillo, 2006), galardonada en Francia con el Premio al Mejor Libro Extranjero; Los versos satánicos (Debolsillo, 2004), distinguida con el premio Withbread a la mejor novela; El último suspiro del moro (Debolsillo, 2006); El suelo bajo sus pies (1999); Furia (Debolsillo, 2003), Shalimar el payaso (Literatura Mondadori, 2005) y La encantadora de Florencia (Literatura Mondadori, 2009).
The Satanic Verses

The Satanic Verses (Photo credit: Wikipedia)

CINCO POEMAS DE DELMIRA AGUSTINI

Mis abuelos paternos

Mis abuelos paternos (Photo credit: Humberto Terenziani)
DELMIRA AGUSTINI (1887 – 1914)
Delmira Agustini nació en Montevideo el 24 de octubre de 1887. Muy temprano escribe sus primeros poemas y desde 1902 colabora en publicaciones periódicas nacionales y extranjeras. En 1907 edita su primer poemario, El libro blanco, al que siguen Cantos de la mañana (1910) y Los cálices vacíos (1913). Muere trágicamente el 6 de julio de 1914 en Montevideo.
The poet Delmira Agustini.

The poet Delmira Agustini. (Photo credit: Wikipedia)
Delmira
En esta pieza de alquiler fue citada por el hombre que había sido su marido; y queriendo tenerla, queriendo quedársela, él la amó y la mató, matándose él después.
Publican los diarios uruguayos la foto del cuerpo que yace tumbado junto a la cama, Delmira abatida por dos tiros de revólver, desnuda como sus poemas, las medias caídas, toda desvestida de rojo:
-Vamos más lejos en la noche, vamos…
Delmira Agustini escribía en trance. Había cantado a las fiebres del amor sin pacatos disimulos, y había sido condenada por quienes castigan en las mujeres lo que en los hombres aplauden, porque la castidad es un deber femenino y el deseo, como la razón, un privilegio masculino. En el Uruguay marchan las leyes por delante de la gente, que todavía separa el alma del cuerpo como si fueran la Bella y la Bestia. De modo que ante el cadáver de Delmira se derraman lágrimas y frases a propósito de tan sensible pérdida de las letras nacionales, pero en el fondo los dolientes suspiran con alivio: la
muerta, muerta está, y más vale así.
Pero, ¿muerta está? ¿No serán sombra de su voz y ecos de su cuerpo todos los amantes que en las noches del mundo ardan? ¿No le harán un lugarcito en las noches del mundo para que cante su boca desatada y dancen sus pies resplandecientes?
English: Central Cemetery of Montevideo, Urugu...

English: Central Cemetery of Montevideo, Uruguay. Español: Cementerio Central de Montevideo, Uruguay. (Photo credit: Wikipedia)

El intruso

Amor, la noche estaba trágica y sollozante
cuando tu llave de oro cantó en mi cerradura;
luego, la puerta abierta sobre la sombra helante,
tu forma fue una mancha de luz y de blancura.
Todo aquí lo alumbraron tus ojos de diamante;
bebieron en mi copa tus labios de frescura;
y descansó en mi almohada tu cabeza fragante;
me encantó tu descaro y adoré tu locura.
¡Y hoy río si tú ríes, y canto si tú cantas;
y si duermes, duermo como un perro a tus plantas!
¡Hoy llevo hasta en mi sombra tu olor de primavera;
y tiemblo si tu mano toca la cerradura;
y bendigo la noche sollozante y oscura
que floreció en mi vida tu boca tempranera!
Playa del Cerro de Montevideo, Uruguay.

Playa del Cerro de Montevideo, Uruguay. (Photo credit: Wikipedia)

Boca a boca

Copa de vino donde quiero y sueño
beber la muerte con fruición sombría,
surco de fuego donde logra Ensueño
fuertes semillas de melancolía.
Boca que besas a distancia y llamas
en silencio, pastilla de locura,
color de sed y húmeda de llamas…
¡Verja de abismos es tu dentadura!
Sexo de un alma triste de gloriosa;
el placer unges de dolor; tu beso,
puñal de fuego en vaina de embeleso,
me come en sueños como un cáncer rosa…
Joya de sangre y luna, vaso pleno
de rosas de silencio y de armonía,
nectario de su miel y su veneno,
vampiro vuelto mariposa al día.
Tijera ardiente de glaciales lirios,
panal de besos, ánfora viviente
donde brindan delicias y delirios
fresas de aurora en vino de poniente…
Estuche de encendidos terciopelos
en que su voz es fúlgida presea,
alas del verbo amenazando vuelos,
cáliz en donde el corazón flamea.
Pico rojo del buitre del deseo
que hubiste sangre y alma entre mi boca,
de tu largo y sonante picoteo
brotó una llaga como flor de roca.
Inaccesible… Si otra vez mi vida
cruzas, dando a la tierra removida
siembra de oro tu verbo fecundo,
tú curarás la misteriosa herida:
lirio de muerte, cóndor de vida,
¡flor de tu beso que perfuma al mundo!
Fuente en la entrada del antiguo Cabildo de Mo...

Mis amores

Hoy han vuelto.
Por todos los senderos de la noche han venido
a llorar en mi lecho.
¡Fueron tantos, son tantos!
Yo no sé cuáles viven, yo no sé cuál ha muerto.
Me lloraré yo misma para llorarlos todos.
La noche bebe el llanto como un pañuelo negro.
Hay cabezas doradas a sol, como maduras…
Hay cabezas tocadas de sombra y de misterio,
cabezas coronadas de una espina invisible,
cabezas que son rosa, la rosa del ensueño,
cabezas que se doblan en cojines de abismo,
cabezas que quisieran descansar en el cielo,
algunas que no alcanzan a oler a primavera,
y muchas que trascienden a las flores de invierno.
Todas esas cabezas me duelen como llagas…
me duelen como muertos…
Español: Vista parcial de la ciudad desde el C...

Español: Vista parcial de la ciudad desde el Cerro de Montevideo. (Photo credit: Wikipedia)
¡Ah…! y los ojos…los ojos me duelen más: ¡son dobles..!
Indefinidos, verdes, grises, azules, negros,
abrasan si fulguran,
son caricias, dolor, constelación, infierno.
Sobre toda su luz, sobre todas sus llamas,
se iluminó mi alma y se templó mi cuerpo.
Ellos me dieron sed de todas esas bocas…
de todas esas bocas que florecen mi lecho:
vasos rojos o pálidos de miel o de amargura
con lises de armonía o rosas de silencio,
de todos esos vasos donde bebí la vida,
de todas esos vasos donde la muerte bebo…
El jardín de sus bocas, venenoso, embriagante,
en donde respiraban “sus almas” y “sus cuerpos”.
Humedecido en lágrimas
han rodeado mi lecho…
Y las manos, las manos colmadas de destinos,
secretas y alhajadas de anillos de misterio…
Hay manos que nacieron con guantes de caricia,
manos que están colmadas de la flor del deseo,
manos en que se siente un puñal nunca visto,
manos en que se ve un intangible cetro;
pálidas o morenas, voluptuosas o fuertes,
en todas, todas ellas, puede engarzar un sueño.
Con tristeza de almas se doblegan los cuerpos,
sin velos, santamente vestidos de deseo.
Imanes de mis brazos, panales de mi entraña
como invisible abismo se inclinan en mi lecho…
¡Ah, entre todas las manos, yo he buscado tus manos!
Tu boca entre las bocas, tu cuerpo entre los cuerpos,
de todas las cabezas yo quiero tu cabeza,
de todos esos ojos, ¡tus ojos sólo quiero!
Tú eres el más triste, por ser el más querido,
tú has llegado el primero por venir de más lejos…
¡Ah, la cabeza oscura que no he tocado nunca
y las pupilas claras que miré tanto tiempo!
Las ojeras que ahondamos la tarde y yo inconscientes,
la palidez extraña que doblé sin saberlo,
ven a mí: mente a mente;
ven a mí: cuerpo a cuerpo.
Tú me dirás que has hecho de mi primer suspiro…
Tú me dirás que has hecho del sueño de aquel beso…
Me dirás si lloraste cuando te dejé solo…
¡Y me dirás si has muerto…!
Si has muerto,
mi pena enlutará la alcoba lentamente,
y estrecharé tu sombra hasta apagar mi cuerpo.
Y en el silencio ahondado de tinieblas,
y en la tiniebla ahondada de silencio,
nos velará llorando, llorando hasta morirse
nuestro hijo: el recuerdo.
Llamas (Lama glama) in the sunset near San Ped...

Llamas (Lama glama) in the sunset near San Pedro de Atacama at an altitude of approximately 2,400m (7,900 ft), Chile Norte Grande. (Photo credit: Wikipedia)

El arroyo

¿Te acuerdas?
El arroyo fue la serpiente buena…
Yo muero extrañamente…
No me mata la Vida,
¿Te acuerdas?
El arroyo fue la serpiente buena…
Fluía triste y triste como un llanto de ciego
cuando en las piedras grises
donde arraiga la pena
como un inmenso lirio se levantó tu ruego.
Mi corazón, la piedra más gris y más serena,
despertó en la caricia de la corriente y luego
sintió cómo la tarde, con manos de agarena,
prendía sobre él una rosa de fuego.
Y mientras la serpiente del arroyo blandía
el veneno divino de la melancolía,
tocada de crepúsculo me abrumó tu cabeza,
la coroné de un beso fatal, en la corriente
vi pasar un cadáver de fuego… Y locamente
me derrumbó en tu abrazo profundo la tristeza.

METAPOESÍA EN OTRAS LENGUAS LITERARIAS:LITERATURA ALEMANA

Paul Celan
Virgilio Milani: bassorilievo (Rovigo)

Virgilio Milani: bassorilievo (Rovigo) (Photo credit: Fabrizio Pivari)
HERMANN BROCH
Para el austriaco Hermann Broch (1886-1951), autor de La muerte de Virgilio(1945), una de las novelas imprescindibles del siglo XX, la poesía es una forma de conocimiento. Broch incorpora el pensamiento al lenguaje poético, consiguiendo poemas intensos y llenos de sugerencias.
POR EJEMPLO: WALT WHITMAN
Donde los tallos brotan, en el medio terrestre del ser,
Allí se levanta la poesía:
Sin embargo, llega hasta la frontera más externa de la vida,
Y ¡mira!, no está fuera,
Está en el alma.
Dentro la frontera y fuera el medio,
Uno pariendo al otro, uno entretejido en el otro,
Sólo esto es poesía…
Sin duda, al final descubres con sorpresa
Que es sencillamente tu vida,
La vida del hombre.
1943. Poemas, 1953. Traducción de Monserrat Armas y Rafael-José Díaz.
Virgilio Milani: Fontana della Riconoscenza

Virgilio Milani: Fontana
Paula Modersohn-Becker. Rainer Maria Rilke, 1906
Paula Modersohn-Becker. Rainer Maria Rilke, 1906 (Photo credit: Wikipedia)

della Riconoscenza (Photo credit: Fabrizio Pivari)
RAINER MARIA RILKE
El poeta checo, en lengua alemana, Rainer Maria Rilke (1875-1926) expresó sus inquietudes existenciales en libros como Elegías de Duino y los Sonetos a Orfeo(1923). “Convertir la angustia en cosas” será la divisa de su poetizar.
¡OH, ALIENTO, TÚ, INVISIBLE POEMA!…
¡Oh, aliento, tú, invisible poema!
Puro trueque jamás interrumpido
del propio ser y el espacio del mundo.
Equilibrio en el que rítmicamente me sucedo.
Onda única del mar
que paulatinamente soy;
tú, el más rico en reservas de los mares
posibles, pura ganancia de espacio.
Cuántos de estos puntos de los espacios
estuvieron ya interiormente en mí.
Algunos vientos son como hijos míos.
¿Me reconoces tú, aire, lleno aún de lugares
en otro tiempo míos? Tú, una vez, lisa corteza,
redondez y hoja de mis palabras.
Sonetos a Orfeo, 1923. Parte II, soneto I. Traducción de Jaime Ferreiro.
Uno Kiss

Uno Kiss (Photo credit: maury.mccown)
Scan of Book Requiem of Rainer Maria Rilke

Scan of Book Requiem of Rainer Maria Rilke (Photo credit: Wikipedia)
PAUL CELAN
El rumano Paul Celan (1920-1970) es uno de los mayores poetas de la lengua alemana. En su poema “Fuga de la muerte” expresó el trágico destino del pueblo judío.
HACIA DONDE SE ME CAYÓ LA PALABRA QUE ERA INMORTAL…
Hacia donde se me cayó la palabra que era inmortal:
en la garganta del cielo detrás de la frente,
hacia allí va, asistida por saliva y basura,
la Siete-Estrellas que conmigo vive.
En la bitácora las rimas, el aliento en el estiércol,
el ojo un serviola de imágenes –
y sin embargo: un silencio erguido, una piedra,
que rodea la escala del diablo.
La rosa de nadie, 1963. Traducción de José Luis Reina.
HABLA TAMBIÉN TÚ
Habla también tú
sé el útimo en hablar,
di tu decir.
Habla-
Pero no separes el No del Sí.
Y da a tu decir sentido:
dale sombra.
Dale sombra bastante,
dale tanta
cuanta en torno de ti tú sabes extendida entre
medianoche y mediodía y medianoche.
Mira en torno:
ve cómo alrededor todo se hace viviente
¡En la muerte! ¡Viviente!
Dice la verdad quien dice sombra.
Pero se estrecha ahora el lugar donde estás:
¿Adónde ahora, despojado de sombra, adónde?
Asciende. Tanteante, asciende.
Te haces más sutil, más irreconocible, más fino.
Más fino: un hilo
por el que quiere descender la estrella
para abajo nadar, al fondo,
donde se ve brillar: sobre móviles dunas
de palabras errantes.
De umbral en umbral, 1955. Traducción de José Ángel Valente.
Quiqualis , Chinese Honeysuckle, Rangoon Creep...

Quiqualis , Chinese Honeysuckle, Rangoon Creeper ‘s flower and buds…Hoa và nụ của cây Sứ Quân Tử, dây Giun ….. (Photo credit: Vietnam Plants & America plants)
FRIEDRICH HÖLDERLIN
La poesía del alemán Friedrich Hölderlin (1770-1845) expresa la aspiración a un mundo ideal, que es identificado con la Grecia clásica. Los poetas simbolistas admiraron la profundidad espiritual y el carácter intuitivo de sus versos.
A LOS JÓVENES POETAS
Mis queridos hermanos, quizá va a madurar
nuestro arte, tras un largo fermentar juvenil,
y llegará a lograr la calma de lo bello;
no dejéis la virtud, imitad a los griegos.
A los dioses amad, pensad en los mortales.
Ni ebriedad ni frialdad, ni descripción
ni lección; si os asusta algún maestro,
pedid sólo consejo a la naturaleza.
Traducción de Federico Bermúdez-Cañete.
A NUESTROS GRANDES POETAS
Las riberas del Ganges oyeron el triunfo
del dios de la alegría, el joven Baco,
cuando llegó del Indo conquistándolo todo,
despertando a los pueblos con el vino sagrado.
¡Poetas, despertad de su letargo
a todos los que duermen todavía. Dadnos leyes
y dadnos la vida, oh héroes. ¡Y venced!
Pues como Baco tenéis derecho a la victoria.
Traducción de Federico Gorbea.
Friedrich Hölderlin

Friedrich Hölderlin (Photo credit: Wikipedia)
LOS POETAS HIPÓCRITAS
Fríos hipócritas, no habléis de dioses.
Sois demasiado razonables para creer en Helios,
en Júpiter tonante, en el dios de los mares.
Muerta está la Tierra, ¿cómo agradecerle?
¡Consolaos, dioses! El alma huyó de vuestros nombres
pero seguís embelleciendo nuestros poemas.
Y cuando se requiere un grandioso nombre,
a ti se te invoca, ¡Madre Naturaleza!
Traducción de Federico Gorbea.
Adonais y otros poemas de P.B. Shelley - Ensay...

Adonais y otros poemas de P.B. Shelley – Ensayos de Friedrich Hölderlin – Poesía expresionista – Diario del primer amor de Giacomo Leopardi… (Photo credit: Antonio Marín Segovia)
INGEBORG BACHMANN
La poeta austriaca Ingeborg Bachmann (1926-1973) aborda en sus versos el tema de la amenaza existencial del individuo a través de la omnipotencia de la Historia. Los dos focos de su obra son el conocimiento poético del mundo y la visión nostálgica de los sueños de los hombres.
VOSOTRAS, PALABRAS
Para Nelly Sachs, la amiga, la poeta, en veneración
¡Vosotras, palabras, levantaos, seguidme!
y aunque ya estemos lejos,
demasiado lejos, nos alejaremos una vez
más, hacia ningún final.
No aclara.
La palabra
sólo arrastrará
otras palabras,
la frase otras frases.
El mundo así quiere,
definitivamente,
imponerse,
quiere estar dicho ya.
No la digáis.
Palabras, seguidme,
¡que no se vuelva definitiva
–esta ansia del verbo
y dicho y contradicho!
Dejad ahora un rato
que ninguno de los sentimientos hable,
que el músculo corazón
se ejercite de manera diferente.
Dejad, digo, dejad.
Nada, digo yo, susurrado
al oído supremo,
que sobre la muerte no se te ocurra nada,
deja y sígueme, ni dulce
ni amargo,
ni consolador,
no significativamente
sin consuelo
tampoco sin signos–
Y sobre todo, no eso: la imagen
en el tejido de polvo, el retumbar vacío
de sílabas, palabras de agonía.
¡Sin decir nada,
vosotras, palabras!
Poemas, 1957-1961. Traducción de Cecilia Dreymüller y Concha García.
English: Signature of Friedrich Hölderlin

English: Signature of Friedrich Hölderlin (Photo credit: Wikipedia)
BERTOLT BRECHT
La poesía de Bertolt Brecht (1898-1956) pretende, como su teatro, sacudir la conciencia del lector, y así, participar de la lucha por la emancipación social de la humanidad.
Logo for a course "Bertolt Brecht"

Logo for a course “Bertolt Brecht” (Photo credit: Wikipedia)
MALOS TIEMPOS PARA LA POESÍA
¡Vaya si lo sé! Sólo el feliz
está bien considerado. Su voz
se oye con gusto. Bonita es su cara.
El árbol contrahecho en la granja
es señal de suelo malo, pero
los transeúntes lo deniegan por contrahecho.
Por cierto: con razón.
Los brotes verdes y las velas alegres del Sund
no los veo. De todo,
lo único que veo son las redes rotas de los pescadores.
¿Por qué hablo sólo
de la labradora de cuarenta años que va encorvada?
Los pechos de las muchachas
dan calor como antaño.
En mi corazón una rima,
me parecería casi como una petulancia.
En mí se combaten la exaltación por un manzano en flor
y el terror a la palabrería del pintor de brocha gorda.
Pero sólo lo segundo me empuja a la mesa de escribir.
1938. Traducción de Hans Leopold Davi.
09-52 Manos - Habla con mi mano

09-52 Manos – Habla con mi mano (Photo credit: alemaner)
GOTTFRIED BENN
Gottfried Benn (1886-1956) es el más genuino representante del expresionismo alemán en poesía. Su obra, profundamente subjetiva, proyecta una visión cáustica de la vida humana, que se resume en envejecimiento, enfermedad y muerte.
Hölderlin's autograph of the first three stanz...

Hölderlin’s autograph of the first three stanzas of his ode “Ermunterung” (“Exhortation”) (Photo credit: Wikipedia)
VERSOS
Si alguna vez la divinidad, profunda e incognoscible,
resucitó en un ser y habló,
en versos fue, pues sin fin
rompía en ellos el tormento de los corazones;
hace tiempo que los corazones fluyen con la lejanía,
pero la estrofa corre de boca en boca,
resiste las luchas entre los pueblos
y sobrevive al poder y al pacto asesino.
Canciones también que una pequeña tribu cantó,
indios, yakis de palabra azteca,
hace mucho vencidos por la avaricia del hombre blanco,
perduran como calladas estrofas de los labriegos:
“Ven, hijito, ven, con el adorno de las siete espigas,
ven, hijito, ven, con collares y piedras de jade,
el dios del maíz clava en el campo el sistro,
para alimentarnos, y en ti se ha de cumplir el sacrificio.”
El gran murmurar a aquel que, habiendo hundido sus
barcazas prestó, uncido, al espíritu,
aspirar, expirar, apartar de un soplo -formas de respirar
de penitencias hindúes y de faquires-,
el gran yo mismo, el sueño omnímodo, puesto a todo aquel
en el corazón que callado se consagra,
se mantiene en salmos y en vedas,
hace escarnio de toda acción y resiste al tiempo.
Dos mundos que se tocan y se oponen,
solo el hombre es bajo cuando duda;
sin poder vivir del momento,
al momento se debe;
el poder se desvanece con la escoria de sus perfidias,
mientras que un verso construye los sueños de los pueblos
que a la bajeza los sustrae,
inmortalidad en las palabras y en los sones.
Poemas biográficos, 1941. Traducción de Arturo Parada.