¡DILES QUE NO ME MATEN!,CUENTO DE JUAN RULFO

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JUAN RULFO

CUENTO DE JUAN RULFO

FUENTE: http://zonaliteratura.com

-¡Diles que no me maten, Justino! Anda, vete a decirles eso. Que por caridad. Así diles. Diles que lo hagan por caridad.

-No puedo. Hay allí un sargento que no quiere oír hablar nada de ti.

-Haz que te oiga. Date tus mañas y dile que para sustos ya ha estado bueno. Dile que lo haga por caridad de Dios.

-No se trata de sustos. Parece que te van a matar de a de veras. Y yo ya no quiero volver allá.

-Anda otra vez. Solamente otra vez, a ver qué consigues.

-No. No tengo ganas de eso, yo soy tu hijo. Y si voy mucho con ellos, acabarán por saber quién soy y les dará por afusilarme a mí también. Es mejor dejar las cosas de este tamaño.

-Anda, Justino. Diles que tengan tantita lástima de mí. Nomás eso diles.

Justino apretó los dientes y movió la cabeza diciendo:

-No.

Y siguió sacudiendo la cabeza durante mucho rato.

Justino se levantó de la pila de piedras en que estaba sentado y caminó hasta la puerta del corral. Luego se dio vuelta para decir:

-Voy, pues. Pero si de perdida me afusilan a mí también, ¿quién cuidará de mi mujer y de los hijos?

-La Providencia, Justino. Ella se encargará de ellos. Ocúpate de ir allá y ver qué cosas haces por mí. Eso es lo que urge.

Lo habían traído de madrugada. Y ahora era ya entrada la mañana y él seguía todavía allí, amarrado a un horcón, esperando. No se podía estar quieto. Había hecho el intento de dormir un rato para apaciguarse, pero el sueño se le había ido. También se le había ido el hambre. No tenía ganas de nada. Sólo de vivir. Ahora que sabía bien a bien que lo iban a matar, le habían entrado unas ganas tan grandes de vivir como sólo las puede sentir un recién resucitado. Quién le iba a decir que volvería aquel asunto tan viejo, tan rancio, tan enterrado como creía que estaba. Aquel asunto de cuando tuvo que matar a don Lupe. No nada más por nomás, como quisieron hacerle ver los de Alima, sino porque tuvo sus razones. Él se acordaba:

Don Lupe Terreros, el dueño de la Puerta de Piedra, por más señas su compadre. Al que él, Juvencio Nava, tuvo que matar por eso; por ser el dueño de la Puerta de Piedra y que, siendo también su compadre, le negó el pasto para sus animales.

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Primero se aguantó por puro compromiso. Pero después, cuando la sequía, en que vio cómo se le morían uno tras otro sus animales hostigados por el hambre y que su compadre don Lupe seguía negándole la yerba de sus potreros, entonces fue cuando se puso a romper la cerca y a arrear la bola de animales flacos hasta las paraneras para que se hartaran de comer. Y eso no le había gustado a don Lupe, que mandó tapar otra vez la cerca para que él, Juvencio Nava, le volviera a abrir otra vez el agujero. Así, de día se tapaba el agujero y de noche se volvía a abrir, mientras el ganado estaba allí, siempre pegado a la cerca, siempre esperando; aquel ganado suyo que antes nomás se vivía oliendo el pasto sin poder probarlo.

Y él y don Lupe alegaban y volvían a alegar sin llegar a ponerse de acuerdo. Hasta que una vez don Lupe le dijo:

-Mira, Juvencio, otro animal más que metas al potrero y te lo mato.

Y él contestó:

-Mire, don Lupe, yo no tengo la culpa de que los animales busquen su acomodo. Ellos son inocentes. Ahí se lo haiga si me los mata.

“Y me mató un novillo.

“Esto pasó hace treinta y cinco años, por marzo, porque ya en abril andaba yo en el monte, corriendo del exhorto. No me valieron ni las diez vacas que le di al juez, ni el embargo de mi casa para pagarle la salida de la cárcel. Todavía después, se pagaron con lo que quedaba nomás por no perseguirme, aunque de todos modos me perseguían. Por eso me vine a vivir junto con mi hijo a este otro terrenito que yo tenía y que se nombra Palo de Venado. Y mi hijo creció y se casó con la nuera Ignacia y tuvo ya ocho hijos. Así que la cosa ya va para viejo, y según eso debería estar olvidada. Pero, según eso, no lo está.

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“Yo entonces calculé que con unos cien pesos quedaba arreglado todo. El difunto don Lupe era solo, solamente con su mujer y los dos muchachitos todavía de a gatas. Y la viuda pronto murió también dizque de pena. Y a los muchachitos se los llevaron lejos, donde unos parientes. Así que, por parte de ellos, no había que tener miedo.

“Pero los demás se atuvieron a que yo andaba exhortado y enjuiciado para asustarme y seguir robándome. Cada vez que llegaba alguien al pueblo me avisaban:

“-Por ahí andan unos fureños, Juvencio.

“Y yo echaba pal monte, entreverándome entre los madroños y pasándome los días comiendo verdolagas. A veces tenía que salir a la media noche, como si me fueran correteando los perros. Eso duró toda la vida . No fue un año ni dos. Fue toda la vida.”

Y ahora habían ido por él, cuando no esperaba ya a nadie, confiado en el olvido en que lo tenía la gente; creyendo que al menos sus últimos días los pasaría tranquilos. “Al menos esto -pensó- conseguiré con estar viejo. Me dejarán en paz”.

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Se había dado a esta esperanza por entero. Por eso era que le costaba trabajo imaginar morir así, de repente, a estas alturas de su vida, después de tanto pelear para librarse de la muerte; de haberse pasado su mejor tiempo tirando de un lado para otro arrastrado por los sobresaltos y cuando su cuerpo había acabado por ser un puro pellejo correosocurtido por los malos días en que tuvo que andar escondiéndose de todos.

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Por si acaso, ¿no había dejado hasta que se le fuera su mujer? Aquel día en que amaneció con la nueva de que su mujer se le había ido, ni siquiera le pasó por la cabeza la intención de salir a buscarla. Dejó que se fuera sin indagar para nada ni con quién ni para dónde, con tal de no bajar al pueblo. Dejó que se le fuera como se le había ido todo lo demás, sin meter las manos. Ya lo único que le quedaba para cuidar era la vida, y ésta la conservaría a como diera lugar. No podía dejar que lo mataran. No podía. Mucho menos ahora.

Pero para eso lo habían traído de allá, de Palo de Venado. No necesitaron amarrarlo para que los siguiera. Él anduvo solo, únicamente maniatado por el miedo. Ellos se dieron cuenta de que no podía correr con aquel cuerpo viejo, con aquellas piernas flacas como sicuas secas, acalambradas por el miedo de morir. Porque a eso iba. A morir. Se lo dijeron.

Desde entonces lo supo. Comenzó a sentir esa comezón en el estómago que le llegaba de pronto siempre que veía de cerca la muerte y que le sacaba el ansia por los ojos, y que le hinchaba la boca con aquellos buches de agua agria que tenía que tragarse sin querer. Y esa cosa que le hacía los pies pesados mientras su cabeza se le ablandaba y el corazón le pegaba con todas sus fuerzas en las costillas. No, no podía acostumbrarse a la idea de que lo mataran.

Tenía que haber alguna esperanza. En algún lugar podría aún quedar alguna esperanza. Tal vez ellos se hubieran equivocado. Quizá buscaban a otro Juvencio Nava y no al Juvencio Nava que era él.

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Caminó entre aquellos hombres en silencio, con los brazos caídos. La madrugada era oscura, sin estrellas. El viento soplaba despacio, se llevaba la tierra seca y traía más, llena de ese olor como de orines que tiene el polvo de los caminos.

Sus ojos, que se habían apenuscado con los años, venían viendo la tierra, aquí, debajo de sus pies, a pesar de la oscuridad. Allí en la tierra estaba toda su vida. Sesenta años de vivir sobre de ella, de encerrarla entre sus manos, de haberla probado como se prueba el sabor de la carne. Se vino largo rato desmenuzándola con los ojos, saboreando cada pedazo como si fuera el último, sabiendo casi que sería el último.

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Luego, como queriendo decir algo, miraba a los hombres que iban junto a él. Iba a decirles que lo soltaran, que lo dejaran que se fuera: “Yo no le he hecho daño a nadie, muchachos”, iba a decirles, pero se quedaba callado. “Más adelantito se los diré”, pensaba. Y sólo los veía. Podía hasta imaginar que eran sus amigos; pero no quería hacerlo. No lo eran. No sabía quiénes eran. Los veía a su lado ladeándose y agachándose de vez en cuando para ver por dónde seguía el camino.

Los había visto por primera vez al pardear de la tarde, en esa hora desteñida en que todo parece chamuscado. Habían atravesado los surcos pisando la milpa tierna. Y él había bajado a eso: a decirles que allí estaba comenzando a crecer la milpa. Pero ellos no se detuvieron.

Los había visto con tiempo. Siempre tuvo la suerte de ver con tiempo todo. Pudo haberse escondido, caminar unas cuantas horas por el cerro mientras ellos se iban y después volver a bajar. Al fin y al cabo la milpa no se lograría de ningún modo. Ya era tiempo de que hubieran venido las aguas y las aguas no aparecían y la milpa comenzaba a marchitarse. No tardaría en estar seca del todo.

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Así que ni valía la pena de haber bajado; haberse metido entre aquellos hombres como en un agujero, para ya no volver a salir.

Y ahora seguía junto a ellos, aguantándose las ganas de decirles que lo soltaran. No les veía la cara; sólo veía los bultos que se repegaban o se separaban de él. De manera que cuando se puso a hablar, no supo si lo habían oído. Dijo:

-Yo nunca le he hecho daño a nadie -eso dijo. Pero nada cambió. Ninguno de los bultos pareció darse cuenta. Las caras no se volvieron a verlo. Siguieron igual, como si hubieran venido dormidos.

Entonces pensó que no tenía nada más que decir, que tendría que buscar la esperanza en algún otro lado. Dejó caer otra vez los brazos y entró en las primeras casas del pueblo en medio de aquellos cuatro hombres oscurecidos por el color negro de la noche.

-Mi coronel, aquí está el hombre.

Se habían detenido delante del boquete de la puerta. Él, con el sombrero en la mano, por respeto, esperando ver salir a alguien. Pero sólo salió la voz:

-¿Cuál hombre? -preguntaron.

-El de Palo de Venado, mi coronel. El que usted nos mandó a traer.

-Pregúntale que si ha vivido alguna vez en Alima -volvió a decir la voz de allá adentro.

-¡Ey, tú! ¿Que si has habitado en Alima? -repitió la pregunta el sargento que estaba frente a él.

-Sí. Dile al coronel que de allá mismo soy. Y que allí he vivido hasta hace poco.

-Pregúntale que si conoció a Guadalupe Terreros.

-Que dizque si conociste a Guadalupe Terreros.

-¿A don Lupe? Sí. Dile que sí lo conocí. Ya murió.

Entonces la voz de allá adentro cambió de tono:

-Ya sé que murió -dijo-. Y siguió hablando como si platicara con alguien allá, al otro lado de la pared de carrizos:

-Guadalupe Terreros era mi padre. Cuando crecí y lo busqué me dijeron que estaba muerto. Es algo difícil crecer sabiendo que la cosa de donde podemos agarrarnos para enraizar está muerta. Con nosotros, eso pasó.

“Luego supe que lo habían matado a machetazos, clavándole después una pica de buey en el estómago. Me contaron que duró más de dos días perdido y que, cuando lo encontraron tirado en un arroyo, todavía estaba agonizando y pidiendo el encargo de que le cuidaran a su familia.

“Esto, con el tiempo, parece olvidarse. Uno trata de olvidarlo. Lo que no se olvida es llegar a saber que el que hizo aquello está aún vivo, alimentando su alma podrida con la ilusión de la vida eterna. No podría perdonar a ése, aunque no lo conozco; pero el hecho de que se haya puesto en el lugar donde yo sé que está, me da ánimos para acabar con él. No puedo perdonarle que siga viviendo. No debía haber nacido nunca”.

Desde acá, desde fuera, se oyó bien claro cuando dijo. Después ordenó:

-¡Llévenselo y amárrenlo un rato, para que padezca, y luego fusílenlo!

-¡Mírame, coronel! -pidió él-. Ya no valgo nada. No tardaré en morirme solito, derrengado de viejo. ¡No me mates…!

-¡Llévenselo! -volvió a decir la voz de adentro.

-…Ya he pagado, coronel. He pagado muchas veces. Todo me lo quitaron. Me castigaron de muchos modos. Me he pasado cosa de cuarenta años escondido como un apestado, siempre con el pálpito de que en cualquier rato me matarían. No merezco morir así, coronel. Déjame que, al menos, el Señor me perdone. ¡No me mates! ¡Diles que no me maten!.

Estaba allí, como si lo hubieran golpeado, sacudiendo su sombrero contra la tierra. Gritando.

En seguida la voz de allá adentro dijo:

-Amárrenlo y denle algo de beber hasta que se emborrache para que no le duelan los tiros.

Ahora, por fin, se había apaciguado. Estaba allí arrinconado al pie del horcón. Había venido su hijo Justino y su hijo Justino se había ido y había vuelto y ahora otra vez venía.

Lo echó encima del burro. Lo apretaló bien apretado al aparejo para que no se fuese a caer por el camino. Le metió su cabeza dentro de un costal para que no diera mala impresión. Y luego le hizo pelos al burro y se fueron, arrebiatados, de prisa, para llegar a Palo de Venado todavía con tiempo para arreglar el velorio del difunto.

-Tu nuera y los nietos te extrañarán -iba diciéndole-. Te mirarán a la cara y creerán que no eres tú. Se les afigurará que te ha comido el coyote cuando te vean con esa cara tan llena de boquetes por tanto tiro de gracia como te dieron.

English: Photography made by Lupe for publishi...English: Photography made by Lupe for publishing purpose. Português: Fotografia feita por Lupe para divulgação do artista (Photo credit: Wikipedia)

Juvencio ValleJuvencio Valle (Photo credit: Wikipedia)

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E.M. FORSTER – EDWARD MORGAN FORSTER – (GRAN BRETAÑA,1879-1970)

E.M. Forster, Edward Morgan Forster, 1.1.1879-7.6.1970 webgrab for Hardcastle

E.M. FORSTER

VIDA

Hijo de Edward Morgan Llewelyn Forster y de Alice Clara Whichelo (apodada “Lily”), iba a ser llamado Henry, pero le pusieron Edward por error. Durante su infancia vivió en Rooksnest, una casa de Hertfordshire, cerca de Stevenage. Su padre, arquitecto, murió un año y medio después de su nacimiento.

Estudió primeramente en el Colegio Tonbridge en Kent y más tarde ingresó en el King’s College de la Universidad de Cambridge,donde estudió literatura clásica e historia. Allí formó parte del grupo Los Apóstoles, del cual muchos de sus integrantes llegaron a formar parte del Círculo de Bloomsbury. Gracias a haber pertenecido al grupo Los Apóstoles, también conocido como Cambridge Conversazione Society, conoció a personajes como John Maynard Keynes y Lytton Strachey.

Vivió una temporada en Italia y tras su regreso a Inglaterra, se entregó exclusivamente a la escritura. Entabló una amistad con el profesor universitario y humanista G. L. Dickinson, y con él visitó, en 1914EgiptoAlemania y la India. Al acabar sus estudios universitarios, viajó por Europa con su madre y vivió con ella en Weybridge y Abinger Hammer en Surrey hasta que falleció, en 1945. Sus varios viajes a países europeos como AustriaGrecia o Italia le inspiraron en diversas obras suyas. Su primera novela, Donde los ángeles no se aventuran fue publicada cuando contaba con 26 años, en el año 1905.

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Mientras trabajaba para la Cruz Roja en Egipto en los años 191617, conoció en Ramleh a un joven egipcio de 17 años, llamado Mohamed el-Adl. En este país llegó a conocer al poeta griego Constantino Cavafis. Después de una segunda estancia en la India se publicó una de las obras más célebres del autor inglés, Pasaje a la India, en la que analiza el conflicto entre las culturas occidentales e indias.

Después de la Primera Guerra Mundial (191418), dirigió durante un tiempo el periódico laborista Daily Herald. Participó en las protestas contra la censura de una novela lésbica titulada El pozo de la soledad, de Radclyffe Hall.

Durante los años 193040 se hizo muy famoso gracias a sus intervenciones en la radio BBC y, además de ello, fue nombrado presidente de British Humanist Association. A principios de estos años, Forster tuvo una feliz relación con un policía llamado Bob Buckingham. Hizo amistad con la mujer de éste, la cual la integró en su círculo en el que se encontraban el escritor y director del The Listener J. R. Ackerley, el compositor Benjamin Britten, el poeta Siegfried Sassoon y el novelista Forrest Reid, entre otros.

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Edward Morgan Forster, novelista y ensayista inglés cuyas novelas, escritas en un estilo caracterizado por su concisión y fluidez, exploran las actitudes que crean barreras entre las personas. Nació en Londres el 1 de enero de 1879 y estudió en el King’s College de la Universidad de Cambridge, donde le eligieron para formar parte de un grupo de debate, ‘Los apóstoles’, en el que conoció a miembros del que sería el Grupo de Bloomsbury. Después de vivir cierto tiempo en Italia, volvió a Inglaterra para dedicarse por entero a escribir. Su primera novela, Donde los ángeles no se aventuran (1905), que se publicó cuando tenía 26 años, pone de manifiesto un estilo sorprendentemente maduro.

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Después publicó El viaje más largo (1907) y Una habitación con vistas (1908). La construcción de estas tres novelas supuso una reacción contra la larga y tediosa forma de argumentar de las novelas victorianas. En parte autobiográficas, también expresan un tema recurrente en los ensayos de Forster: la necesidad de combatir el materialismo de la clase media a través de una mayor atención por las cosas de la mente y la imaginación. Este tema lo aborda más directamente en su obra maestra, La mansión (1910), y en la última novela que escribió, Pasaje a la India (1924), que analiza el conflicto entre las culturas desde la relación personal ambigua entre una viajera inglesa y un hombre indio en tiempos del gobierno británico, y pone de manifiesto su aversión por el imperialismo.

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Publicó dos libros de relatos en vida, El autobús celestial (1914) y El momento eterno (1924). La novela Maurice (1971, escrita entre 1913 y 1914) y La vida futura (1924, libro de cuentos escritos a lo largo de su vida) tratan ambos de la homosexualidad, y no se publicaron hasta después de su muerte. Forster expresó sus pensamientos y opiniones en los libros de ensayos Abinger Harvest(1936) y Dos vítores por la democracia (1951), así como en sus libros de viajes La colina de Devi (1953), un relato de su estancia en la India en el que se basó para Pasaje a la India, y Alejandría, historia y guía(1922, revisada en 1961), este último basado en las funciones civiles que desempeñó mientras vivía en aquella ciudad durante la I Guerra Mundial (1914-1918). Forster también dirigió durante algún tiempo, después de la I Guerra Mundial, el Daily Herald, un periódico del partido laborista, y escribió el libreto para la ópera Billy Bud (1951), del compositor inglésBenjamin Britten, así como un importante libro de crítica literaria, Aspectos de la novela, basado en las clases que dio en la universidad de Cambridge en 1927. Fue miembro activo del PEN y en 1928 luchó contra la prohibición de El pozo de la soledad, deRadclyffe Hall; más adelante, en 1960, se pronunció en defensa de El amante de lady Chatterley, de D. H. Lawrence. Miembro honorario del King’s College de la Universidad de Cambridge, residió allí desde 1946 hasta su muerte en Coventry, Inglaterra, el 7 de junio de 1970. Su reputación como crítico sigue vigente, y el interés por sus novelas se ha visto incrementado a raíz de su reciente adaptación al cine.

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TEXTOS:

Aspectos de la novela (fragmento)

“ A muchos de la vieja generación les fue leído en voz alta cuando eran niños; se entrelaza con felices recuerdos sentimentales con vacaciones o residencia en Escocia. Lo quieren realmente por la misma razón por la que quise y sigo queriendo The Swiss Family Robinson. Podría hablarles ahora de ella y sería una conferencia apasionada debido a las emociones sentidas en la niñez. Cuando mi inteligencia decaiga enteramente no me ocuparé más de la gran literatura. Volveré a la costa romántica donde el barco chocó produciendo una terrible conmoción, arrojando a cuatro semidioses llamados Fritz, Ernest, Jack y el pequeño Franz, junto con su padre, su madre y un almohadón que contenía todos los artefactos necesarios para residir unos diez años en el trópico. 

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English: Mrs. George Batten Singing (Photo credit: Wikipedia)

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Una habitación con vistas (fragmento)

“ El viajero que ha ido a Italia a estudiar los valores táctiles de Giotto, o la corrupción de Papacy, podría regresar recordando solamente el azul del firmamento y los hombres y mujeres que viven bajo su cielo.
(…)
Sucedía que Lucy, quien encontraba la vida diaria caótica, entraba en un mundo más estable cuando abría el piano. En ese momento no era respetuosa y condescendiente; no era una rebelde o una esclava. El reino de la música no es un reino de este mundo; acepta a aquellos que han sido despreciados igualmente por la enseñanza, el intelecto y la cultura. La persona común comienza a tocar, y se arroja en lo material sin esfuerzo, mientras nosotros observamos, maravillados como ellos huyen de nosotros, y pensamos como podríamos idolatrarlos y amarlos, podrían ellos descifrar sus visiones en palabras humanas, y sus experiencias en acciones humanas.
(…)
La vida escribió un amigo mio, es una ejecución pública del violín, en la que aprendes a tocar el instrumento mientras interpretas. 

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AZORÍN – JOSÉ MARTÍNEZ RUIZ – (ESPAÑA,1873-1967)

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AZORÍN

Ensayista, novelista, autor de teatro y crítico español, nacido en MonóvarAlicante. Trabajó activamente en política durante los primeros años de su carrera. Fue uno de los escritores que a comienzos del siglo XX luchó por el renacimiento de la literatura española. Fue el propio Azorín quien bautizó a este grupo con el nombre de Generación del 98, como se le conoce en la actualidad. El tema dominante de sus escritos es la eternidad y la continuidad, simbolizadas en las costumbres ancestrales de los campesinos. Obtuvo el reconocimiento de la crítica por sus ensayos, entre los que destacan El alma castellana(1900), Los pueblos (1904) y Castilla (1912). Se le conoce sobre todo por sus novelas autobiográficas La Voluntad (1902), Antonio Azorín (1903) y Las confesiones de un pequeño filósofo (1904). Azorín introdujo un estilo nuevo y vigoroso en la prosa española. Su obra destaca asimismo por la sagaz crítica literaria que realiza en textos como Los valores literarios (1913) y Al margen de los clásicos (1915). Fue el máximo representante de la Generación del 98, movimiento literario que él definió, conceptualizó y defendió.

FUENTE : http://www.epdlp.com

 

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TEXTOS  DE AZORÍN:

Castilla (fragmento)

“ No puede ver el mar la solitaria y melancólica Castilla. Está muy lejos el mar de estas campiñas llanas, rasas, yermas, polvorientas; de estos barrancales pedregosos; de estos terrazgos rojizos, en que los aluviones torrenciales han abierto hondas mellas; mansos alcores y terreros, desde donde se divisa un caminito que va en zigzag hasta un riachuelo. Las auras marinas no llegan hasta esos poblados pardos de casuchas deleznables, que tienen un bosquecillo de chopos junto al ejido. Desde la ventana de este sobrado, en lo alto de la casa, no se ve la extensión azul y vagarosa; se columbra allá en una colina con los cipreses rígidos, negros, a los lados, que destacan sobre el cielo límpido. A esta olmeda que se abre a la salida de la vieja ciudad no llega el rumor rítmico y ronco del oleaje; llega en el silencio de la mañana, en la paz azul del mediodía, el cacareo metálico, largo, de un gallo, el golpear sobre el yunque de una herrería. Estos labriegos secos, de faces polvorientas, cetrinas, no contemplan el mar; ven la llanada de las mieses, miran sin verla la largura monótona de los surcos en los bancales. Estas viejecitas de luto, con sus manos pajizas, sarmentosas, no encienden cuando llega el crepúsculo una luz ante la imagen de una Virgen que vela por los que salen en las barcas; van por las callejas pinas y tortuosas a las novenas, miran al cielo en los días borrascosos y piden, juntando sus manos, no que se aplaquen las olas, sino que las nubes no despidan granizos asoladores. 

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English: Casa de Doña María la Brava, en Salamanca (España) (Photo credit: Wikipedia)

English: Casa de Doña María la Brava, en Salamanca (España) (Photo credit: Wikipedia)

Don Juan (fragmento)

“ Han venido a preguntar a la fondita si comprábamos antigüedades. Quien preguntaba era una viejecita vestida con largas locas negras: doña María. Doña María nos ha llevado a su casa. La casa de doña María está en lo más alto de la ciudad. La ciudad tiene callejuelas estrechas y grandes caserones. En la Audienciahay, desde hace años, unas vidrieras rotas en las ventanas. En el Gobierno civil sale el tubo de una estufa por un balcón de la fachada. En el mercado, los vendedores envuelven los comestibles en hojas de libros antiguos y papeles del siglo XVII. La casa de doña María tiene un zaguán chiquito. Arranca del zaguán una escalerita de madera; llega hasta el fondo y tuerce a la izquierda formando una galería. En el fondo, a un lado, se abre la puerta. Hay en la casa anchas salas llenas de antigüedades y corredores oscuros con ladrillos sueltos en el pavimento que hacen ruido al ser pisados. Doña María, entre cachivaches anodinos, tenía algunos primores en muebles, porcelanas y telas. A1 pasar frente a una puerta, la ha abierto y ha dicho:
—Aquí posa don Juan.
Hemos entrado. La estancia estaba sencillamente aderezada. Una puerta de vidrieras daba a la alcoba. En las paredes había una serie de litografías en color. Desde el balcón se contemplaba el río en lo hondo. Iba muriendo el día.
La pálida claridad del cielo, en el lejano horizonte, ponía en el ambiente una íntima tristeza. Un caminito de cipreses se perdía, a la otra parte del río, entre las lomas. ¿Adónde va ese camino? ¿De dónde vienen esos hombres que marchan por él lentamente? La casa estaba ya casi a oscuras. Fulgía en el cielo la estrella vesperal. Los cipreses del caminito han ido perdiéndose en la sombra. ¿Adónde irá ese caminito? ¿Cuántas veces lo contemplará don Juan —eternidad, eternidad—desde el balcón que da al río?
Una débil claridad aparece en las alfas vidrieras de la catedral. Es la hora del alba. A esta hora baja el obispo a la catedral. El palacio del obispo está unido a la catedral por un pasadizo que atraviesa la calle. A la hora en que el obispo entra en la catedral todo reposa en la pequeña ciudad. La catedral está casi a oscuras: resuenan, de cuando en cuando, unos pasos; chirría el quicio de una reja. En la pequeña ciudad la luz de la mañana va esclareciendo las callejas. Se ve ya, en la plaza que hay frente a la catedral, caer el chorro del agua en la taza de la fuente, el ruido de esta agua, que había estado percibiéndose toda la noche, ha cesado ya.
El obispo está ciego; ciego como el dulce y santo obispo francés Gastón Adrián de Ségur. Entra en la catedral despacito; va sosteniéndose en un cayado; obra de dos o tres pasos le van siguiendo dos familiares. La amplia capa cae en pliegues majestuosos hasta las losas. Se dirige el buen prelado hacia la capilla del maestre don Ramiro. De cuando en cuando se detiene, apoyado en su bastón, con la cabeza baja, como meditando. Su pelo es abundante y blanquísimo. Destaca su noble cabeza en el vivo morado de las ropas talares. No puede ya ver el obispo su catedral, ni su ciudad. Pero desde su cuartito, él, todas las mañanas, a la hora en que rompe el alba, espía todos los ruidos de la ciudad, que renace a la vida: el canto de un gallo, el tintín de una herrería, el grito de un vendedor, el ruido de los pasos. Ya no puede él ver los zaguanes blancos y azules de los conventos pobres; ni las iglesitas sin mérito ninguno artístico, pero ennoblecidas, santificadas, por el anhelo de las generaciones; ni los vencejos que giran en torno de la torre de la catedral; ni el panorama de las colinas que se descubre desde el paseo de la ciudad. 

Alicante City HallAlicante City Hall (Photo credit: Wikipedia)

Medieval walls of Ávila, autonomous region of ...Medieval walls of Ávila, autonomous region of Castile and León, España (Photo credit: james_gordon_losangeles)

El escritor (fragmento)

“ Absolutamente nada. Nada que se salga del carril cotidiano. La vida fluye incesable y uniforme; duermo, trabajo, discurro por Madrid, hojeo al azar un libro nuevo, escribo bien o mal -seguramente mal- con fervor o con desmayo. De rato en rato me tumbo en un diván y contemplo el cielo, añil y ceniza. ¿ Y por qué había de saltar de improviso el evento impensado? Trabajemos día tras día ¿Dónde está nuestro Leteo? En el afán diario. O acaso, a través de la obra hacemos ese dolor más delicado. ¡ Cincuenta años escribiendo… Desdelos tres quinquenios con la pluma en la mano. Impetu, fervor, perseverancia, entusiasmo… Ha pasado mucho tiempo y los años cargan sobre mis hombros… Todo lo que asciende, desciende… Cuando podemos ya esperar, habiendo visto correr tanto tiempo lo ciframos en la obra cumplida. 

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La voluntad (fragmento)

“ -La propiedad es el mal… Se buscarán en vano soluciones al problema eterno. Si el medio no cambia, no cambia el hombre… Y el medio es la vivienda, la alimentación, la higiene, el traje, el reposo, el trabajo, los placeres. Cambiemos el medio, hagamos que todo esto, el trabajo y el placer, sea pleno, gustoso, espontáneo, y cambiará el hombre. Y si sus pasiones son ahora destructivas —en este medio odioso—, serán entonces creadoras —en otro medio saludable… No cabe hablar del problema social: no lo hay. Existe dolor en los unos y placer en los otros, porque existe un medio que a aquéllos es adverso y a éstos favorable… La fuerza mantiene este medio. Y de la fuerza brota la propiedad, y de la propiedad el Estado, el ejército, el matrimonio, la moral. Azorín replica: —Un medio de bienestar para todos supone una igualdad, y esa igualdad…Yuste interrumpe: —Sí, sí; se dice que es imposible una igualdad de todos los hombres… que todos no tienen el mismo grado de cultura… que todos no tienen las mismas delicadezas estéticas y afectivas…El maestro calla un momento y después añade firmemente: —Las tendrán todos, las tendrán todos… 

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Hace un siglo Juan Bautista Lamarck ponía el siguiente ejemplo en su Filosofía zoológica: un pájaro vese forzado a vagabundear por el agua en sitios de profundidad escasa; sus sucesores hacen lo mismo; los sucesores de sus sucesores hacen lo propio… Y de este modo, poco a poco, a lo largo de múltiples generaciones, este pájaro ha visto crecer entre los dedos de sus patas un ligero tejido… y aumentar de espesura… y llegar a recia membrana que le permite á él, descendiente de los primitivos voladores, nadar cómodamente en las marismas… Pues bien; ahora aplica este caso. Pon al hombre más rudo, más grosero, más intelectual en una casa higiénica y confortante; aliméntalo bien: vístelo bien; haz que trabaje con comodidad, que goce sanamente… Y yo te digo que al cabo de tres, de ocho, de doce generaciones, de las que sean, el descendiente de ese rudo obrero será un bello ejemplar de hombre culto, artista, cordial, intelectivo.

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Español: La actriz española María Guerrero en la obra de teatro Doña María la brava, de Eduardo Marquina (Photo credit: Wikipedia)

Español: La actriz española María Guerrero en la obra de teatro Doña María la brava, de Eduardo Marquina (Photo credit: Wikipedia)

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Detail of doña María de Sotomayor, showing Velázquez’s free brushwork on her dress (Photo credit: Wikipedia)

Detail of doña María de Sotomayor, showing Velázquez’s free brushwork on her dress (Photo credit: Wikipedia)


Azorín observa:
—Eso es el transformismo. Y Yuste replica: —Sí, es el transformismo que nos enseña que hay que lograr un medio idéntico para llegar á una identidad, a una igualdad fisiológica y psicológica… indispensable para la absoluta igualdad ante la Naturaleza. He aquí porqué he dicho antes que el problema no existe…
No existe desde que Lamarck, Darwin y demás naturalistas contemporáneos han puesto en evidencia que el hombre es la función y el medio… Y puesto que es imposible producir un nuevo tipo humano sin cambiar la función y el medio, es de toda necesidad destruir radicalmente lo que constituye el medio y la función actuales. En el silencio de la noche, la voz del maestro vibra apasionada. Esta mañana, Yuste ha recibido una revista. En la revista figura un estudio farfullado por un antiguo compañero suyo, hoy encaramado en una gran posición política. Y en ese estudio, que es una crónica en que desfilan todos los amigos de ambos, los antiguos camaradas, Yuste ha visto omitido su nombre, maliciosamente, envidiosamente…
El maestro prosigue indignado:
—Para esta obra no hay más instrumento que la fuerza. Nuestros antepasados milenarios usaron de la fuerza para crear instituciones que hoy son venero de dolor: nosotros emplearemos la fuerza para crear otro estado social que sea manantial de bienandanzas. 

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ACEITUNAS,UNA,CUENTO DE RICARDO PALMA

lima vieja

lima vieja (Photo credit: TravelingMan)

lima viejalima vieja (Photo credit: TravelingMan)

Español: Gran Sello de la República del Perú.
Español: Gran Sello de la República del Perú. (Photo credit: Wikipedia)

Español: Gran Sello de la República del Perú. (Photo credit: Wikipedia)

Under the governship of Castilla, Peru entered...Under the governship of Castilla, Peru entered one of its most prosperous times (Photo credit: Wikipedia)

Manuel Ignacio de Vivanco
Manuel Ignacio de Vivanco (Photo credit: Wikipedia)

Manuel Ignacio de Vivanco (Photo credit: Wikipedia)

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RICARDO PALMA

Ricardo Palma, inscrito en su partida de bautismo como Manuel Ricardo Palma Carrillo Lima7 de febrero de 1833 – MirafloresLima6 de octubre de 1919) fue un escritorrománticocostumbrista y tradicionista, periodista y político peruano, famoso principalmente por sus relatos cortos de ficción histórica reunidos en el libro Tradiciones peruanas. Cultivó prácticamente todos los géneros: poesía, novela, drama, sátira, crítica, crónicas y ensayos de diversa índole.

FUENTE: http://es.wikipedia.org

 

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RESEÑA BIOGRÁFICA

Hijo natural de Pedro Palma Castañeda y Guillerma Carrillo (aunque algunos creen que este es el nombre de la abuela materna y que su madre fue la esposa Dominga Soriano),1 nació en el seno de una familia humilde, en Lima (aunque existe una teoría que pone su cuna en Apurímac).

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Asistió a la escuela para párvulos de Pascual Guerrero, a la de Antonio Orengo y a la de Clemente Noel. Después siguió leyes en el Convictorio de San Carlos (aunque algunos cuestionan este dato como una superchería del autor y otros dicen que probablemente fuera alumno externo)2

A los 15 años comenzó su carrera literaria, primero escribiendo poesía y dramas. Fue a esa edad que empezó a usar, junto con el primer nombre, su segundo, Ricardo, que después ya utilizaría solo, sin el primero original de Manuel. También desde joven se mezcló en política, y en 1857 secundó la sublevación del general Manuel Ignacio de Vivanco contra el presidente Ramón Castilla, por lo que fue separado del ejercicio de su cargo en el Cuerpo Político de la Armada del Perú.

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En la Armada, a la que ingresó como oficial tercero en 1853, sirvió en la goleta Libertad, el bergantín Almirante Guisse, el transporte Rímac —donde el primero de marzo de 1855 estuvo a punto de morir a consecuencia del naufragio de la nave— y el vapor Loa3 Tomó parte en el desembarco de Guayaquil en 1959, durante la guerra con Ecuador.

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En noviembre de 1860 participó en el fallido asalto a la casa presidencial que acometió un grupo de civiles y militares de tendendica liberal, liderados por José Gálvez. El fracaso del golpe contra Castilla lo obligó a abandonar el Perú y el 20 de diciembre se embarcó con destino a Chile.

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Palma, ya convertido en el patriarca de las letras peruanas, se había retirado en marzo de 1912 a Miraflores, donde viviría los últimos años de su vida.

Ricardo Palma con sus hijos

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Fue miembro correspondiente de la Real Academia Española (1878) y de la Peruana de la Lengua —que presidió desde su fundación en 1887 hasta su renuncia en 1918, cuando pasa a ser director honorario—, y de otras prestigiosas instituciones.

Casado desde 1876 con Cristina Román Olivier, tuvieron 7 hijos (alguno fallecido prematuramente): Félix Vital, Angélica, una de las fundadoras del movimiento feminista peruano, Ricardo, Peregrina Augusta, Cristina, Cristián y Renée Cristina. Antes tuvo un hijo natural con Clemencia (o Clementina) Ramírez: Clemente Palma, quien se convertiría en un destacado escritor.

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CUENTO DE RICARDO PALMA

FUENTE: http://zonaliteratura.com

 

Acabo de referir que uno de los tres primeros olivos que se plantaron en el Perú fue reivindicado por un prójimo chileno, sobre el cual recayó por el hurto nada menos que excomunión mayor, recurso terrorífico merced al cual, años más tarde, restituyó la robada estaca, que a orillas del Mapocho u otro río fuera fundadora de un olivar famoso.

Cuando yo oía decir aceituna, una, pensaba que la frase no envolvía malicia o significación, sino que era hija del diccionario de la rima o de algún quídam que anduvo a caza de ecos y consonancias. Pero ahí verán ustedes que la erré de medio a medio, y que si aquella frase como esta otra: aceituna, oro es una, la segunda plata y la tercera mata, son frases que tienen historia y razón de ser.

Siempre se ha dicho por el hombre que cae generalmente en gracia o que es simpático:Este tiene la suerte de las aceitunas, frase de conceptuosa profundidad, pues las aceitunas tienen la virtud de no gustar ni disgustar a medias, sino por entero. Llegar a las aceitunas era también otra locución con que nuestros abuelos expresaban que había uno presentádose a los postres en un convite, o presenciado sólo el final de una fiesta. Aceituna zapatera llamaban a la oleosa que había perdido color y buen sabor y que, por falta de jugo, empieza a encogerse. Así decían por la mujer hermosa a quien los años o los achaques empiezan a desmejorar:

-Estás, hija, hecha una aceituna zapatera.

Probablemente los cofrades de San Crispín no podían consumir sino aceitunas de desecho.

Cuentan varios cronistas, y citaré entre ellos al padre Acosta, que es el que más a la memoria me viene, que a los principios, en los grandes banquetes, y por mucho regalo y magnificencia, se obsequiaba a cada comensal con una aceituna. El dueño del convite, como para disculpar una mezquindad que en el fondo era positivo lujo, pues la producción era escasa y carísima, solía decir a sus convidados: caballeros, aceituna, una. Y así nació la frase.

Ya en 1565 y en la huerta de don Antonio de Ribera, se vendían cuatro aceitunas por un real. Este precio permitía a su anfitrión ser rumboroso, y desde ese año eran tres las aceitunas asignadas por cada cubierto.

Sea que opinasen que la buena crianza exige no consumir toda la ración del plato, o que el dueño de la casa dijera, agradeciendo el elogio que hicieran de las oleosas: aceituna, oro es una, dos son plata y la tercera mata, ello es que la conclusión de la coplilla daba en qué cavilar a muchos cristianos que, después de masticar la primera y segunda aceituna, no se atrevían con la última, que eso habría equivalido a suicidarse a sabiendas. Si la tercera mata, dejémosla estar en el platillo y que la coma su abuela.

Andando los tiempos vinieron los de ño Cerezo, el aceitunero del Puente, un vejestorio que a los setenta años de edad dio pie para que le sacasen esta ingeniosa y epigramática redondilla:

Dicen por ahí que Cerezo

tiene encinta a su mujer.

Digo que no puede ser,

porque no puede ser eso.

Como iba diciendo, en los tiempos de Cerezo era la aceituna inseparable compañera de la copa de aguardiente; y todo buen peruano hacía ascos a la cerveza, que para amarguras bastábanle las propias. De ahí la frase que se usaba en los días de San Martín y Bolívar para tomar las once (hoy se dice lunch, en gringo):

-Señores, vamos a remojar una aceitunita.

Y ¿por qué -preguntará alguno-llamaban los antiguos las once, al acto de echar después de mediodía, un remiendo al estómago? ¿Por qué?

Once las letras son del aguardiente.

Ya lo sabe el curioso impertinente.

Gracias a Dios que hoy nadie nos ofrece ración tasada y que hogaño nos atracamos de aceitunas sin que nos asusten frases. ¡Lo que va de tiempo a tiempo!

Hoy también se dice: aceituna, una; mas si es buena, una docena.

PalmaPalma (Photo credit: Carlos Novillo Martín . Rus)

lima viejalima vieja (Photo credit: TravelingMan)

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FEDERICO GARCÍA LORCA (ESPAÑA,1898-1936)

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 FEDERICO GARCÍA LORCA : UN DIAMANTE “LIMPIO EN LA POESÍA”

Poeta y dramaturgo español; es el escritor de esta nacionalidad más famoso del siglo XX y uno de sus artistas supremos. Su asesinato durante los primeros días de la Guerra Civil española hizo de él una víctima especialmente notable del franquismo, lo que contribuyó a que se conociera su obra. Sin embargo, sesenta años después del crimen, su valoración y su prestigio universal permanenecen inalterados. Nació en Fuente Vaqueros (Granada), en el seno de una familia de posición económica desahogada. Estudió bachillerato y música en su ciudad natal y, entre 1919 y 1928, vivió en la Residencia de Estudiantes, de Madrid, un centro importante de intercambios culturales donde se hizo amigo del pintor Salvador Dalí, el cineasta Luis Buñuel y el también poeta Rafael Alberti, entre otros, a quienes cautivó con sus múltiples talentos. Viajó a Nueva York y Cuba en 1929-30. Volvió a España y escribió obras teatrales que le hicieron muy famoso. Fue director del teatro universitario La Barraca, conferenciante, compositor de canciones y tuvo mucho éxito en Argentina y Uruguay, países a los que viajó en 1933-34.

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Sus primeros poemas quedaron recogidos en Libro de poemas, de 1921, una antología que tiene grandes logros. En 1922 organizó con el compositor Manuel de Falla, el primer festival de cante jondo, y ese mismo año escribió precisamente el Poema del cante jondo, aunque no lo publicaría hasta 1931. El Primer romancero gitano, de 1928, es un ejemplo genial de poesía compuesta a partir de materiales populares, y ofrece una Andalucía de carácter mítico por medio de unas metáforas deslumbrantes y unos símbolos como la luna, los colores, los caballos, el agua, o los peces, destinados a transmitir sensaciones donde el amor y la muerte destacan con fuerza. Tras los Poemas en prosa, escribió en Nueva York un gran ciclo profético y metafísico en el que el autor apuesta por los oprimidos, sin dejar de sacar a relucir sus obsesiones íntimas. El ciclo iba a constar de dos libros, Poeta en Nueva York, escrito entre 1929 y 1930, pero que no se publicó hasta 1940, y Tierra y Luna, del que algunos poemas fueron incluidos en Diván del Tamarit, concluido en 1934, aunque también se publicó póstumamente. Calificados muchas veces de surrealistas, los poemas de esa obra clave de García Lorca que es Poeta en Nueva York, expresan el horror ante la falta de raíces naturales, la ausencia de una mitología unificadora o de un sueño colectivo que den sentido a una sociedad impersonal, violenta y desgarrada. Por su parte, los incompletos Sonetos del amor oscuro, escritos durante una temporada en Nueva Inglaterra (Estados Unidos), expresan una desesperación más personal y constituyen unas muestras admirables de erotismo, que sólo recientemente han sido dadas a conocer. Otro importante poema de Lorca, dentro de la línea del neopopulismo, es el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, de 1935, una elegía compuesta al morir ese torero intelectual, amigo de muchos de los poetas de la generación de Lorca. Mientras que los Seis poemas galegos, del mismo año, consiguen trascender las referencias populares evidentes.

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El teatro de Lorca es, junto al de Valle-Inclán, el más importante escrito en castellano durante el siglo XX. Se trata de un teatro de una gama muy variada con símbolos o personajes fantásticos como la muerte y la Luna, lírico, en ocasiones, con un sentido profundo de las fuerzas de la naturaleza y de la vida. Entre sus farsas, escritas de 1921 a 1928, destacan Tragicomedia de don Cristóbal y Retablillo de don Cristóbal, piezas de guiñol, y sobre todo La zapatera prodigiosa, una obra de ambiente andaluz que enfrenta realidad e imaginación. También pertenece a la categoría de farsa Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín. De 1930 y 1931 son los dramas calificados como -irrepresentables-, El público y Así que pasen cinco años, obras complejas con influencia del psicoanálisis, que ponen en escena el mismo hecho teatral, la revolución y la homosexualidad, a partir de un complejo sistema de correspondencias. Dos tragedias rurales son Bodas de sangre, de 1933, y Yerma, de 1934, donde se aúnan mitología, mundos poéticos y realidad. En Doña Rosita la soltera, de 1935, aborda el problema de la solterona española, algo que también aparece en La casa de Bernarda Alba, concluida en junio de 1936, y que la crítica suele considerar la obra fundamental de Lorca. Al comienzo de su carrera también había escrito dos dramas modernistas, El maleficio de la mariposa (1920) y Mariana Pineda (1927). El mundo de García Lorca supone una capacidad creativa, poder de síntesis y facultad natural para captar, expresar y combinar la mayor suma de resonancias poéticas, sin esfuerzo aparente, y llegar a la perfección, no como resultado de una técnica conseguida con esfuerzo, sino casi de golpe. La variedad de formas y tonalidad resulta deslumbrante, con el amor, presentado en un sentido cósmico y pansexualista, la esterilidad, la infancia y la muerte como motivos fundamentales. Sus posiciones antifascistas y su fama le convirtieron en una víctima fatal de la Guerra Civil, en Granada, donde le fusilaron.

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Texto de la semana
Federico García Lorca
(España, 1898-1936)
Cuerpo presente, de Llanto por Ignacio Sánchez Mejías
” La piedra es una frente donde los sueños gimen
sin tener agua curva ni cipreses helados.
La piedra es una espalda para llevar al tiempo
con árboles de lágrimas y cintas y planetas.

Yo he visto lluvias grises correr hacia las olas
levantando sus tiernos brazos acribillados,
para no ser cazadas por la piedra tendida
que desata sus miembros sin empapar la sangre.

Porque la piedra coge simientes y nublados,
esqueletos de alondras y lobos de penumbra;
pero no da sonidos, ni cristales, ni fuego,
sino plazas y plazas y otras plazas sin muros.

Ya está sobre la piedra Ignacio el bien nacido.
Ya se acabó; ¿qué pasa? Contemplad su figura:
la muerte le ha cubierto de pálidos azufres
y le ha puesto cabeza de oscuro minotauro.

Ya se acabó. La lluvia penetra por su boca.
El aire como loco deja su pecho hundido,
y el Amor, empapado con lágrimas de nieve
se calienta en la cumbre de las ganaderías.

¿Qué dicen? Un silencio con hedores reposa.
Estamos con un cuerpo presente que se esfuma,
con una forma clara que tuvo ruiseñores
y la vemos llenarse de agujeros sin fondo.

¿Quién arruga el sudario? ¡No es verdad lo que dice!
Aquí no canta nadie, ni llora en el rincón,
ni pica las espuelas, ni espanta la serpiente:
aquí no quiero más que los ojos redondos
para ver ese cuerpo sin posible descanso.

Yo quiero ver aquí los hombres de voz dura.
Los que doman caballos y dominan los ríos;
los hombres que les suena el esqueleto y cantan
con una boca llena de sol y pedernales.

Aquí quiero yo verlos. Delante de la piedra.
Delante de este cuerpo con las riendas quebradas.
Yo quiero que me enseñen dónde está la salida
para este capitán atado por la muerte.

Yo quiero que me enseñen un llanto como un río
que tenga dulces nieblas y profundas orillas,
para llevar el cuerpo de Ignacio y que se pierda
sin escuchar el doble resuello de los toros.

Que se pierda en la plaza redonda de la luna
que finge cuando niña doliente res inmóvil;
que se pierda en la noche sin canto de los peces
y en la maleza blanca del humo congelado.

No quiero que le tapen la cara con pañuelos
para que se acostumbre con la muerte que lleva.
Vete, Ignacio: No sientas el caliente bramido.
Duerme, vuela, reposa: ¡También se muere el mar! “

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La casa de Bernarda Alba (fragmento)

“ No me toques!, no quieras ablandar mis ojos… aunque quisiera verte como hermana, no te miro ya más que como mujer.
Todo el pueblo contra mi, quemándome con sus dedos de lumbre. Y me pondré la corona de espinas que llevan las que son queridas de algún hombre casado. 

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New York (Oficina y denuncia), de Un poeta en Nueva York

“ Debajo de las multiplicaciones
hay una gota de sangre de pato;
debajo de las divisiones
hay una gota de sangre de marinero;
debajo de las sumas, un río de sangre tierna.
Un río que viene cantando
por los dormitorios de los arrabales,
y es plata, cemento o brisa
en el alba mentida de New York.
Existen las montañas. Lo sé.
Y los anteojos para la sabiduría.
Lo sé. Pero yo no he venido a ver el cielo.
Yo he venido para ver la turbia sangre.
La sangre que lleva las máquinas a las cataratas
y el espíritu a la lengua de la cobra.
Todos los días se matan em New York
cuatro millones de patos,
cinco millones de cerdos,
dos mil palomas para el gusto de los agonizantes,
un millón de vacas,
un millón de corderos
y dos millones de gallos,
que dejan los cielos hechos añicos.
Más vale sollozar afilando la navaja
o asesinar a los perros
en las alucinantes cacerías,
que resistir en la madrugada
los interminables trenes de leche,
los interminables trenes de sangre
y los trenes de rosas maniatadas
por los comerciantes de perfumes.
Los patos y las palomas,
y los cerdos y los corderos
ponen sus gotas de sangre
debajo de las multiplicaciones,
y los terribles alaridos de las vacas estrujadas
llenan de dolor el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.
Yo denuncio a toda la gente
que ignora la otra mitad,
la mitad irredimible
que levanta sus montes de cemento
donde laten los corazones
de los animalitos que se olvidan
y donde caeremos todos
en la ultima fiesta de los taladros.
Os escupo en la cara.
La otra mitad me escucha
devorando, orinando, volando, en su pureza
como los niños de las porterías
que llevan frágiles palitos
a los huecos donde se oxidan
las antenas de los insectos.
No es el infierno, es la calle.
Nos es la muerte, es la tienda de frutas.
Hay un mundo de ríos quebrados
y distancia inacesibles
en la patita de ese gato
quebrada por el automóvil,
y yo oigo el canto de la lombriz
en el corazón de muchas niñas.
Oxido, fermento, tierra estremecida.
Tierra tú mismo que nadas
por los números de la oficina.
Qué voy a hacer? Ordenar los paisajes?
Ordenar los amores que luego son fotografías,
que luego son pedazos de madera
y bocanadas de sangre?
San Ignacio de Loyola
asesinó un pequeño conejo
y todavía sus labios gimen
por las torres de las iglesias.
No, no, no, no; yo denuncio.
Yo denuncio la conjura
de estas desiertas oficinas
que no radían las agonías,
que borran los programas de la selva,
e me ofrezco a ser comido
por las vacas estrujadas
cuando sus gritos llenan el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite. 

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EPICURO (GRECIA,-0341 a C–0270 a C)

 

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Epicuro (Photo credit: Blog do Mílton Jung)

 

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EPICURO

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EPICURO

Filósofo griego nacido en la isla de Samos en el seno de una familia ateniense, y educado por su padre, que era maestro, y por varios filósofos. A los 18 años se trasladó a Atenas para cumplir su servicio militar. Después de una breve estancia, en el 322, se reunió con su padre en Colofón, donde empezó a enseñar. Sobre el 311, Epicuro fundó una escuela filosófica en Mitilene, en la isla de Lesbos, y dos o tres años después fue director de una escuela en Lampsaco (hoy, Lâpseki, Turquía). De regreso a Atenas en el 306, se instaló allí y enseñó sus doctrinas a un devoto grupo de seguidores. Como las enseñanzas tenían lugar en el patio de la casa de Epicuro, sus seguidores fueron conocidos como los “filósofos del jardín”. Tanto las mujeres como los hombres frecuentaban este lugar, y esta circunstancia provocó numerosas calumnias sobre las actividades que allí tenían lugar. Estudiantes de toda Grecia y Asia Menor acudieron para incorporarse a la escuela de Epicuro, atraídos tanto por su carácter como por su inteligencia. Epicuro fue un autor prolífico. Según lo que acerca de su vida refirió el historiador y biógrafo del siglo III d.C. Diógenes Laertes, a su muerte dejó 300 manuscritos, incluyendo 37 tratados sobre física y numerosas obras sobre el amor, la justicia, los dioses y otros temas. De sus escritos, sólo se han conservado tres cartas y algunos fragmentos breves, incluidos en la biografía de Diógenes Laertes. Las principales fuentes sobre las doctrinas de Epicuro son las obras de los escritores romanos Cicerón, Séneca, Plutarco y Lucrecio, cuyo poema De rerum natura (De la naturaleza de las cosas) describe el epicureísmo en detalle.

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Locator Map of Northern Aegean Periphery, Greece (Photo credit: Wikipedia)

Locator Map of Northern Aegean Periphery, Greece (Photo credit: Wikipedia)

FUENTE:  http://www.epdlp.com

FILOSOFÍA EPICURO E A FELICIDADE 1  3

TEXTOS:

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Carta a Meneceo (fragmento)

“ Parte de nuestros deseos son naturales, y otra parte son vanos deseos; entre los naturales, unos son necesarios y otros no; y entre los necesarios, unos lo son para la felicidad, otros para el bienestar del cuerpo y otros para la vida misma. Conociendo bien estas clases de deseos es posible referir toda elección a la salud del cuerpo y a la serenidad del alma, porque en ello consiste la vida feliz. Pues actuamos siempre para no sufrir dolor ni pesar, y una vez que lo hemos conseguido ya na necesitamos de nada más. Por eso decimos que el placer es el principio y fin del vivir feliz. Pues lo hemos reconocido como bien primero y connatural, y a partir de él hacemos cualquier elección o rechazo, y en él concluimos cuando juzgamos acerca del bien, teniendo la sensación como norma o criterio. Y puesto que el placer es el bien primero y connatural, no elegimos cualquier placer, sino que a veces evitamos muchos placeres cuando de ellos se sigue una molestia mayor. Consideramos que muchos dolores son preferibles a los placeres, si, a la larga, se siguen de ellos mayores placeres. Todo placer es por naturaleza un bien, pero no todo placer ha de ser aceptado. Y todo dolor es un mal, pero no todo dolor ha de ser evitado siempre. Hay que obrar con buen cálculo en estas cuestiones, atendiendo a las consecuencias de la acción, ya que a veces podemos servirnos de algo bueno como de un mal, o de algo malo como de un bien. La autosuficiencia la consideramos como un gran bien, no para que siempre nos sirvamos de poco, sino para que cuando no tenemos mucho nos contentemos con ese poco; ya que más gozosamente disfrutan de la abundancia quienes menos necesidad tienen de ella, y porque todo lo natural es fácil de conseguir y lo superfluo difícil de obtener. Los alimentos sencillos procuran igual placer que una comida costosa y refinada, una vez que se elimina el dolor de la necesidad. Por ello, cuando decimos que el placer es el objetivo final, no nos referimos a los placeres de los viciosos -como creen algunos que ignoran, no están de acuerdo o interpretan mal nuestra doctrina-, sino al no sufrir dolores en el cuerpo ni estar perturbado en el alma. Porque ni banquetes ni juergas constantes dan la felicidad, sino el sobrio cálculo que investiga las causas de toda elección o rechazo y extirpa las falsas opiniones de las que procede la gran perturbación que se apodera del alma. El más grande bien es la prudencia, incluso mayor que la filosofía. De ella nacen las demás virtudes, ya que enseña que no es posible vivir placenteramente sin vivir sensata, honesta y justamente, ni vivir sensata, honesta y justamente sin vivir con placer. Las virtudes están unidas naturalmente al vivir placentero, y la vida placentera es inseparable de ellas. 

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English: Turkey Western, Lesbos and_Dardanelle...English: Turkey Western, Lesbos and_Dardanelles. Español: Noroeste de Turquía, Lesbos y Dardanelos. Mapa satelital de la Nasa (2005). (Photo credit: Wikipedia)

Sentencias Vaticanas (fragmento)

“ 9. La necesidad es un mal, pero no hay ninguna necesidad de vivir sometido a la necesidad.
17. No es el joven quien merece ser felicitado sino el viejo que ha pasado una vida hermosa, pues el joven que está en la flor de la edad yerra pasando por su cabeza, por cualquier cosa, ideas extrañas, mientras que el viejo ha arribado a la vejez como a puerto seguro tras haber logrado incluir entre sus seguras satisfacciones los bienes que antes había desesperado alcanzar.
19. Quien un día se olvida de lo bien que lo ha pasado se ha hecho viejo ese mismo día.
60. Todo el mundo se va de la vida como si acabara de nacer. 

estoicos y epicúreos

ESTOICOS Y EPICÚREOS

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Molyvos, Lesbos, Greece (Photo credit: Wikipedia)

Molyvos, Lesbos, Greece (Photo credit: Wikipedia)

FUENTE:  http://es.wikipedia.org

EPICURO :

Defendió una doctrina basada en la búsqueda del placer, la cual debería ser dirigida por la prudencia. Se manifestó en contra del destino, de la necesidad y del recurrente sentido griego de fatalidad. La naturaleza, según Epicuro, está regida por el azar, entendido como ausencia de causalidad. Sólo así es posible la libertad, sin la cual el hedonismo no tiene motivo de ser. Criticó los mitos religiosos, los cuales, según él, no hacían sino amargar la vida de los hombres. El fin de la vida humana es procurar el placer y evadir el dolor, pero siempre de una manera racional, evitando losexcesos, pues estos provocan un posterior sufrimiento. Los placeres del espíritu son superiores a los del cuerpo, y ambos deben satisfacerse con inteligencia, procurando llegar a un estado de bienestar corporal y espiritual al que llamaba ataraxia. Criticaba tanto el desenfreno como la renuncia a los placeres de la carne, arguyendo que debería buscarse un término medio, y que los goces carnales deberían satisfacerse siempre y cuando no conllevaran un dolor en el futuro. La filosofía epicureísta afirma que la filosofía debe ser un instrumento al servicio de la vida de los hombres, y que el conocimiento por sí mismo no tiene ninguna utilidad si no se emplea en la búsqueda de la felicidad.

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solo para rebasarsolo para rebasar (Photo credit: oscar juarez)

Aunque la mayor parte de su obra se ha perdido, conocemos bien sus enseñanzas a través de la obra De rerum natura del poeta latino Lucrecio (un homenaje a Epicuro y una exposición amplia de sus ideas), así como a través de algunas cartas y fragmentos rescatados.

BIOGRAFÍA

De padres pobres (Neocles, su padre, era maestro de escuela y Queréstrates, su madre, adivina), nació y se educó en Samos, lugar en el que los atenienses habían establecido una cleruquía (colonia). A los catorce años, se trasladó a la isla de Teos, donde estudió con Nausífanes, discípulo de Demócrito. En el año 323 a.C. se trasladó a Atenas para cumplir el servicio militar. Cumplido éste, tras diez años dedicados al estudio de la filosofía, comenzó a enseñar en Mitilene, de donde fue probablemente expulsado (310 a. C.), y después en Lámpsaco.1 En el año 306 a. C., a los 35 años, regresó a Atenas, donde fundó su escuela, denominada Jardín. Fue maestro de la misma hasta su fallecimiento en el año 270 a.C., a la edad de 72 años. Dejó la dirección de su escuela a Hermarco de Mitilene, quien afirmó que su maestro, después de verse atormentado por crueles dolores durante catorce días, sucumbió víctima de una retención de orina causada por el mal de la piedra. En su testamento, conservado por Diógenes Laercio, otorgó la libertad a cuatro de sus esclavos.2

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English: Book 1, page 1, of De Rerum Natura by Titus Lucretius Carus, from the 1675 edition by Tanaquil Faber (Photo credit: Wikipedia)

English: Book 1, page 1, of De Rerum Natura by Titus Lucretius Carus, from the 1675 edition by Tanaquil Faber (Photo credit: Wikipedia)

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Obras

A su muerte, dejó más de 300 manuscritos, incluyendo 37 tratados sobre física y numerosas obras sobre el amor, la justicia, los dioses y otros temas, según refiere Diógenes Laercio en el siglo III.

De todo ello, sólo se han conservado tres cartas y cuarenta máximas (las llamadas Máximas capitales), transcritas por Diógenes Laercio, y algunos fragmentos breves citados por otros autores.

Las cartas son las siguientes:

Las máximas son de contenido fundamentalmente ético y gnoseológico.3

Las principales fuentes sobre la filosofía de Epicuro son las obras de los escritores griegos Diógenes Laercio y Plutarco y de los escritores romanos CicerónSéneca y Lucrecio, cuyo poema De rerum natura (De la naturaleza de las cosas), como ya indicamos, expone detalladamente la doctrina epicúrea.

Long Bien Bridge Ha NoïLong Bien Bridge Ha Noï (Photo credit: Wikipedia)

Penguin Books' Classic edition of De rerum nat...
Penguin Books’ Classic edition of De rerum natura, under the title The Nature of Things, translated by A. E. Stallings (Photo credit: Wikipedia)

Penguin Books’ Classic edition of De rerum natura, under the title The Nature of Things, translated by A. E. Stallings (Photo credit: Wikipedia)

Filosofía

La filosofía de Epicuro consta de tres partes: la Gnoseología o Canónica, que se ocupa de los criterios por los cuales llegamos a distinguir lo verdadero de lo falso; la Física, que estudia la naturaleza; y la Ética, que supone la culminación del sistema y a la que se subordinan las dos primeras partes.

English: Inside the Tunnel of Eupalinos (Eupal...
English: Inside the Tunnel of Eupalinos (Eupalinian aqueduct) in Samos, Greece (Photo credit: Wikipedia)

English: Inside the Tunnel of Eupalinos (Eupalinian aqueduct) in Samos, Greece (Photo credit: Wikipedia)

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PABLO NERUDA (CHILE,1904-1973),TRES ODAS,AL DESNUDO,A LA CRÍTICA Y A LA FLOR AZUL

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PABLO NERUDA

Poeta chileno, considerado uno de los más importantes del siglo XX. Hijo de un ferroviario, y huérfano de madre cuando solo había vivido un mes, escribía poesía desde muy joven (el seudónimo comenzó a usarlo cuando apenas tenía dieciséis años). Gabriela Mistral lo inició en el conocimiento de los novelistas rusos, que el poeta admiró toda su vida. Estudió para convertirse en profesor de francés, sin llegar a lograrlo. Su primer libro, cuyos gastos de publicación sufragó él mismo con la colaboración de amigos, fue Crepusculario (1923).

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Al año siguiente, su Veinte poemas de amor y una canción desesperada se convirtió en un éxito de ventas (ha superado el millón de ejemplares), y lo situó como uno de los poetas más destacados deLatinoamérica. Entre las numerosas obras que le siguieron destacan Residencia en la tierra(1933), que contiene poemas impregnados de trágica desesperación ante la visión de la existencia del hombre en un mundo que se destruye, y Canto general (1950), un poema épico-social en el que retrata a Latinoamérica desde sus orígenes precolombinos. La obra fue ilustrada por los famosos pintores mexicanos Diego Rivera y David Alfaro SiqueirosComo obra póstuma se publicaron, en el mismo año de su fallecimiento, sus memorias, con el nombre de Confieso que he vivido. Poeta enormemente imaginativo, Neruda fue simbolista en sus comienzos, para unirse posteriormente al surrealismo y derivar, finalmente, hacia el realismo, sustituyendo la estructura tradicional de la poesía por unas formas expresivas más asequibles. Su influencia sobre los poetas de habla hispana ha sido incalculable y su reputación internacional supera los límites de la lengua. En reconocimiento a su valor literario, Neruda fue incorporado al cuerpo consular chileno y, entre 1927 y 1944, representó a su país en ciudades de Asia, Latinoamérica y España. De ideas políticas izquierdistas, fue miembro del Partido Comunista chileno y senador entre 1945 y 1948. En el año 1970 fue designado candidato a la presidencia de Chile por su partido y, entre 1970 y 1972, fue embajador en Francia. En 1971 recibió el Premio Nobel de Literatura y el Premio Lenin de la Paz. Antes había obtenido el Premio Nacional de Literatura (1945).

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FUENTE: http://www.epdlp.com

TEXTOS

Confieso que he vivido (fragmento)
El tigre, de Los versos del capitán
Farewell, de Crepusculario
Hemos perdido aún éste crepúsculo, de Veinte poemas de amor
La arena traicionada (fragmento)
Para que tu me oigas, de Veinte poemas de amor
Pensé morir, sentí de cerca el frío (XC), de Cien sonetos de amor
Una canción desesperada

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POEMAS Y TRES ODAS

Oda a la bella desnuda

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Marina 3

ODA A LA BELLA DESNUDA

Con casto corazón, con ojos
Puros,
Te celebro, belleza,
Reteniendo la sangre
Para que surja y siga
La línea, tu contorno,
Para
Que te acuestes a mi oda
Como en tierra de bosques o de espuma,
En aroma terrestre
O en música marina.

Bella desnuda,
Igual
Tus pies arqueados
Por un antiguo golpe
De viento o del sonido
Que tus orejas,
Caracolas mínimas
Del espléndido mar americano.
Iguales son tus pechos
De paralela plenitud, colmados
Por la luz de la vida.
Iguales son
Volando
Tus párpados de trigo
Que descubren
O cierran
Dos países profundos en tus ojos.

La línea que tu espalda
Ha dividido
En pálidas regiones
Se pierde y surge
En dos tersas mitades
De manzana,
Y sigue separando tu hermosura
En dos columnas
De oro quemado, de alabastro fino,
A perderse en tus pies como en dos uvas,
Desde donde otra vez arde y se eleva
El árbol doble de tu simetría,
Fuego florido, candelabro abierto,
Turgente fruta erguida
Sobre el pacto del mar y de la tierra.

Tu cuerpo, ¿en qué materia,
Ágata, cuarzo, trigo,
Se plasmó, fue subiendo
Como el pan se levanta
De la temperatura
Y señaló colinas
Plateadas,
Valles de un solo pétalo, dulzuras
De profundo terciopelo,
Hasta quedar cuajada
La fina y firme forma femenina?

No sólo es luz que cae
Sobre el mundo
Lo que alarga en tu cuerpo
Su nieve sofocada,
Sino que se desprende
De ti la claridad como si fueras
Encendida por dentro.

Debajo de tu piel vive la luna.

lara
Oda a la crítica

Yo escribí cinco versos:
Uno verde,
Otro era un pan redondo,
El tercero una casa levantándose,
El cuarto era un anillo,
El quinto verso era
Corto como un relámpago
Y al escribirlo
Me dejó en la razón su quemadura.

sig_odaalatipografia

Y bien, los hombres,
Las mujeres,
Vinieron y tomaron
La sencilla materia,
Brizna, viento, fulgor, barro, madera
Y con tan poca cosa
Construyeron
Paredes, pisos, sueños.
En una línea de mi poesía
Secaron ropa al viento.
Comieron
Mis palabras,
Las guardaron
Junto a la cabecera,
Vivieron con un verso,
Con la luz que salió de mi costado.
Entonces,
Llegó un crítico mudo
Y otro lleno de lenguas,
Y otros, otros llegaron
Ciegos o llenos de ojos,
Elegantes algunos
Como claveles con zapatos rojos,
Otros estrictamente
Vestidos de cadáveres,
Algunos partidarios
Del rey y su elevada monarquía,
Otros se habían
Enredado en la frente
De Marx y pataleaban en su barba,
Otros eran ingleses,
Sencillamente ingleses,
Y entre todos
Se lanzaron
Con dientes y cuchillos,
Con diccionarios y otras armas negras,
Con citas respetables,
Se lanzaron
A disputar mi pobre poesía
A las sencillas gentes
Que la amaban:
Y la hicieron embudos,
La enrollaron,
La sujetaron con cien alfileres,
La cubrieron con polvo de esqueleto,
La llenaron de tinta,
La escupieron con suave
Benignidad de gatos,
La destinaron a envolver relojes,
La protegieron y la condenaron,
Le arrimaron petróleo,
Le dedicaron húmedos tratados,
La cocieron con leche,
Le agregaron pequeñas piedrecitas,
Fueron borrándole vocales,
Fueron matándole
Sílabas y suspiros,
La arrugaron e hicieron
Un pequeño paquete
Que destinaron cuidadosamente
A sus desvanes, a sus cementerios,
Luego
Se retiraron uno a uno
Enfurecidos hasta la locura
Porque no fui bastante
Popular para ellos
O impregnados de dulce menosprecio
Por mi ordinaria falta de tinieblas,
Se retiraron
Todos
Y entonces,
Otra vez,
Junto a mi poesía
Volvieron a vivir
Mujeres y hombres,
De nuevo
Hicieron fuego,
Construyeron casas,
Comieron pan,
Se repartieron la luz
Y en el amor unieron
Relámpago y anillo.
Y ahora,
Perdonadme, señores,
Que interrumpa este cuento
Que les estoy contando
Y me vaya a vivir
Para siempre
Con la gente sencilla.

azul

15012009(012)

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danaeblog
Oda a la flor azul

Caminando hacia el mar
En la pradera
—Es hoy noviembre—,
Todo ha nacido ya,
Todo tiene estatura,
Ondulación, fragancia.
Hierba a hierba
Entenderé la tierra,
Paso a paso
Hasta la línea loca
Del océano.
De pronto una ola
De aire agita y ondula
La cebada salvaje:
Salta
El vuelo de un pájaro
Desde mis pies, el suelo
Lleno de hilos de oro,
De pétalos sin nombre,
Brilla de pronto como rosa verde,
Se enreda con ortigas que revelan
Su coral enemigo,
Esbeltos tallos, zarzas
Estrelladas,
Diferencia infinita
De cada vegetal que me saluda
A veces con un rápido
Centelleo de espinas
O con la pulsación de su perfume
Fresco, fino y amargo.
Andando a las espumas
Del Pacífico
Con torpe paso por la baja hierba
De la primavera escondida,
Parece
Que antes de que la tierra se termine
Cien metros antes del más grande océano
Todo se hizo delirio,
Germinación y canto.
Las minúsculas hierbas
Se coronaron de oro,
Las plantas de la arena
Dieron rayos morados
Y a cada pequeña hoja de olvido
Llegó una dirección de luna o fuego.
Cerca del mar, andando,
En el mes de noviembre,
Entre los matorrales que reciben
Luz, fuego y sal marinas
Hallé una flor azul
Nacida en la durísima pradera.
¿De dónde, de qué fondo
Tu rayo azul extraes?
Tu seda temblorosa
Debajo de la tierra,
¿Se comunica con el mar profundo?
La levanté en mis manos
Y la miré como si el mar viviera
En una sola gota,
Como si en el combate
De la tierra y las aguas
Una flor levantara
Un pequeño estandarte
De fuego azul, de paz irresistible,
De indómita pureza.

FUENTE:http://grandespoetasfamosos.blogspot.com.es

Español: Firma del poeta chileno Pablo Neruda ...
Español: Firma del poeta chileno Pablo Neruda (1904 – 1973). (Photo credit: Wikipedia)

Español: Firma del poeta chileno Pablo Neruda (1904 – 1973). (Photo credit: Wikipedia)

Chileans 000
Chileans 000 (Photo credit: Wikipedia)

Chileans 000 (Photo credit: Wikipedia)

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